Alfa 146 1.9 JTD

Aunque muy distinto de estilo al 145, el 146 tiene el mismo tacto deportivo. El motor 1.9 JTD no desmerece este tacto ya que -con las limitaciones de un Diesel- resulta apropiado a una conducción dinámica. Tras el lavado de cara y la puesta al día de equipamiento, el 146 sigue siendo una alternativa muy interesante para quien, en un Diesel de este tamaño y precio, valore las cualidades dinámicas por encima de otras.

Alfa 146 1.9 JTD
Alfa 146 1.9 JTD

Y lo es, porque el 146 tiene unas prestaciones mucho mejores de lo usual en esta clase. Es más rápido que cualquiera de sus rivales menos potentes (Focus TDdi, Xsara HDi o Astra DTi) y la diferencia con los más rápidos de la clase -A3 y Golf 110 CV- es poco significativa. Como cabe esperar, las prestaciones del 146 JTD son prácticamente iguales a las del Brava con el mismo motor. Pero, al margen de una gran capacidad de aceleración, el 146 tiene suficiente fuerza a medio régimen para compensar los desarrollos largos que necesita un Diesel. Lo normal es que a un Diesel le cueste adelantar a un coche (más aún a un vehículo pesado) que circule a unos 80 km/h. Esto se debe a que, para esa velocidad, la segunda resulta demasiado corta; una segunda normal en un Diesel no permite pasar generalmente de 70 km/h, pero una tercera también normal tiene un desarrollo en torno a 25 km/h a 1.000 rpm; es decir, cuando el coche va a 80 km/h, el motor gira a 3.200 rpm. El 146 tiene una tercera ligeramente más corta (23,9), que deja el motor a unas 3.350 rpm cuando va a 80 km/h. Según datos de nuestro banco, a ese régimen el 146 tiene casi 110 CV. El consumo no es igualmente bueno; un Diesel de este tamaño y potencia está normalmente por debajo de 6,5 l/100 y el 146 se coloca en 6,9 l. No obstante, esa diferencia, en términos de coste por kilómetro, es prácticamente despreciable. La relación estabilidad comodidad es igualmente positiva. El 146 es uno de esos coches que resulta muy fácil de conducir con el acelerador; si hace falta cambiar la trayectoria por cualquier causa, reacciona mejor que otros coches al levantar el pie del pedal. El agarre que dan las ruedas también es muy satisfactorio, al menos con las opcionales que monta nuestra unidad de pruebas (195/55 en llanta de aleación 6x5). La agilidad que tiene en carreteras lentas no implica que sea nervioso en las rápidas o impreciso en recta. Tampoco es un coche excesivamente duro de suspensión lo que, con una sonoridad que no es alta, hace al 146 también apropiado para un uso familiar. Desde el punto de vista práctico, lo peor del 146 es que gira poco: puede ser incómodo en garajes estrechos o al aparcar en sitios difíciles. La dirección es extremadamente rápida (2,2 vueltas entre topes) y el volante demasiado grande (38 cm). El espacio interior es aceptable. Delante no falta sitio ni en anchura ni altura, aunque el asiento queda demasiado alto, incluso en la posición más baja. Detrás, hay bastante espacio en el lado derecho por la buena idea de rebajar el salpicadero, lo que permite al acompañante ir muy adelantado. Tras el conductor, en cambio, no hay tanto sitio. El maletero es grande y fácil de cargar, por el tamaño del portón y la altura de carga. El equipamiento de serie incluye casi todo lo importante: climatizador, ABS y airbag del conductor, pero le falta el del pasajero y los laterales. Una opción que puede ser interesante es el llamado paquete Sport, que por 70.000 pesetas incluye llantas de aleación y varios elementos decorativos. Y lo es, porque el 146 tiene unas prestaciones mucho mejores de lo usual en esta clase. Es más rápido que cualquiera de sus rivales menos potentes (Focus TDdi, Xsara HDi o Astra DTi) y la diferencia con los más rápidos de la clase -A3 y Golf 110 CV- es poco significativa. Como cabe esperar, las prestaciones del 146 JTD son prácticamente iguales a las del Brava con el mismo motor. Pero, al margen de una gran capacidad de aceleración, el 146 tiene suficiente fuerza a medio régimen para compensar los desarrollos largos que necesita un Diesel. Lo normal es que a un Diesel le cueste adelantar a un coche (más aún a un vehículo pesado) que circule a unos 80 km/h. Esto se debe a que, para esa velocidad, la segunda resulta demasiado corta; una segunda normal en un Diesel no permite pasar generalmente de 70 km/h, pero una tercera también normal tiene un desarrollo en torno a 25 km/h a 1.000 rpm; es decir, cuando el coche va a 80 km/h, el motor gira a 3.200 rpm. El 146 tiene una tercera ligeramente más corta (23,9), que deja el motor a unas 3.350 rpm cuando va a 80 km/h. Según datos de nuestro banco, a ese régimen el 146 tiene casi 110 CV. El consumo no es igualmente bueno; un Diesel de este tamaño y potencia está normalmente por debajo de 6,5 l/100 y el 146 se coloca en 6,9 l. No obstante, esa diferencia, en términos de coste por kilómetro, es prácticamente despreciable. La relación estabilidad comodidad es igualmente positiva. El 146 es uno de esos coches que resulta muy fácil de conducir con el acelerador; si hace falta cambiar la trayectoria por cualquier causa, reacciona mejor que otros coches al levantar el pie del pedal. El agarre que dan las ruedas también es muy satisfactorio, al menos con las opcionales que monta nuestra unidad de pruebas (195/55 en llanta de aleación 6x5). La agilidad que tiene en carreteras lentas no implica que sea nervioso en las rápidas o impreciso en recta. Tampoco es un coche excesivamente duro de suspensión lo que, con una sonoridad que no es alta, hace al 146 también apropiado para un uso familiar. Desde el punto de vista práctico, lo peor del 146 es que gira poco: puede ser incómodo en garajes estrechos o al aparcar en sitios difíciles. La dirección es extremadamente rápida (2,2 vueltas entre topes) y el volante demasiado grande (38 cm). El espacio interior es aceptable. Delante no falta sitio ni en anchura ni altura, aunque el asiento queda demasiado alto, incluso en la posición más baja. Detrás, hay bastante espacio en el lado derecho por la buena idea de rebajar el salpicadero, lo que permite al acompañante ir muy adelantado. Tras el conductor, en cambio, no hay tanto sitio. El maletero es grande y fácil de cargar, por el tamaño del portón y la altura de carga. El equipamiento de serie incluye casi todo lo importante: climatizador, ABS y airbag del conductor, pero le falta el del pasajero y los laterales. Una opción que puede ser interesante es el llamado paquete Sport, que por 70.000 pesetas incluye llantas de aleación y varios elementos decorativos.

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