Por qué al pájaro carpintero no le duele la cabeza

Es uno de los sonidos más característicos de algunos bosques: el continuo martilleo del pájaro carpintero. Y es que estas aves picotean hasta 17 veces por segundo la corteza de un árbol y lo hacen sin producirse lesiones en su cabeza. Desvelamos por qué.

Lourdes Fernández

El pájaro carpintero tiene una serie de características que protege su cerebro de su continuo martilleo.
El pájaro carpintero tiene una serie de características que protege su cerebro de su continuo martilleo.

El pájaro carpintero por excelencia en España es el pico picapinos y el pito real. Es muy llamativo por su plumaje de color rojo negro y blanco el primero, y verde, amarillo y rojo intenso, el segundo.

Los picapinos habitan sobre todo en pinares, pero también anidan en bosques de ribera, encinares o alcornocales: desde pinares alpinos por encima de los 2.000 metros en los Pirineos hasta choperas al nivel del mar. Los pitos se decantan por los bosques caducifolios no muy densos, las campiñas bien arboladas y los bosques de ribera.

Taladran los troncos mientras las hembras escuchan el golpeteo, que les atrae, y cuando localizan al macho observan con paciencia la construcción de lo que  será la cámara nupcial y luego el nido

La construcción del nido forma parte del cortejo. Ellos taladran los troncos mientras las hembras escuchan el golpeteo, que les atrae, y cuando localizan al macho observan con paciencia la construcción de lo que en principio será la cámara nupcial y luego el nido, donde incubarán los huevos. Una vez terminado, ella entra y allí copulan.

El pájaro carpintero usa la construcción del nido como parte del cortejo.
El pájaro carpintero usa la construcción del nido como parte del cortejo. Foto: IStock.

El nido es un profundo túnel en la madera de hasta veinte centímetros de largo y quince de diámetro. Los animales tardan entre una y tres semanas en taladrarlo, según la dureza de la madera elegida.

También pican con su pico en los troncos para hacer sonidos que marcan su territorio y para alimentarse. Hacen agujeros en la madera seca para acceder a las larvas xilófagas que están creciendo dentro y comérselas. Tras hacer un fino agujero sacan su larga lengua de un estuche situado en el cráneo y alcanzan la larva.

Un cráneo a prueba de golpes

El pájaro carpintero da cabezazos a la madera hasta 20 veces por segundo. Su cabeza se mueve a unos vertiginosos seis metros por segundo y la fuerza de desaceleración con cada picotazo es 1.000 veces la de la gravedad. Para picar sin sufrir daño cerebral cuenta con un equipamiento único. Se agarra a los troncos con los pies –tipo loro, con dos dedos que apuntan hacia delante y dos hacia atrás– y hace palanca con la cola.

Sus músculos, los huesos y un párpado adicional protegen sus cerebros de pájaro pequeño

Además, sus músculos, los huesos y un párpado adicional protegen sus cerebros de pájaro pequeño.

Los músculos fuertes y densos en el cuello del ave le dan fuerza para golpear repetidamente su cabeza. Pero son los músculos adicionales del cráneo los que evitan que el ave se lastime. Estos actúan como un casco protector para el cerebro.

La cabeza del pájaro carpintero se mueve a unos vertiginosos seis metros por segundo.
La cabeza del pájaro carpintero se mueve a unos vertiginosos seis metros por segundo.

A diferencia del cerebro humano, el del pájaro carpintero está estrechamente confinado por músculos del cráneo y un hueso comprimible. Esto evita que el cerebro se mueva cuando el ave está apuñalando el tronco de un árbol.

Un milisegundo antes de impactar, un pájaro carpintero contrae los músculos del cuello. Luego, cierra su grueso párpado interno.

El párpado actúa como un cinturón de seguridad para el ojo

El párpado actúa como un cinturón de seguridad para el ojo, explica el oftalmólogo de la Universidad de California en Davis, Ivan Schwab, cuyo estudio de 2007 sobre este fenómeno se publicó en el British Journal of Ophthalmology.

Sin este párpado, la retina podría romperse y, lo que es peor, el ojo podría salirse de su cuenca.

Estas salvaguardas son especialmente importantes para los machos, que picotean hasta 12.000 veces al día durante el cortejo. Por todos estos motivos, un pájaro carpintero aunque golpee directamente al árbol, nunca tendrá traumatismos craneoencefálicos.

Entre las curiosidades de las aves, figura la capacidad de los periquitos para el bostezo contagioso.

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