Mario Picazo: Ciclones tropicales del futuro, más fuertes y más viajeros

La fórmula es sencilla, si a un planeta como la Tierra se le inyecta más energía, nos devuelve una buena parte en forma de fenómenos meteorológicos más extremos.

R.G.

Si a un planeta como la Tierra  se le inyecta más energía, nos devuelve una buena parte  en forma de fenómenos meteorológicos más extremos.
Si a un planeta como la Tierra se le inyecta más energía, nos devuelve una buena parte en forma de fenómenos meteorológicos más extremos.

La actividad humana está cambiando el clima del planeta y las señales son cada vez más evidentes. Precipitaciones muy intensas, olas de calor interminables, sequías devastadoras y si, ciclones tropicales de mayor impacto.

Huracán, tifón, ciclón, son los tres el mismo fenómeno, aunque con diferente nombre dependiendo de su ubicación geográfica. Independiente de que se formen en el Atlántico, Pacífico o Índico respectivamente, lo cierto es que hoy cada vez sabemos más sobre su comportamiento. Ya está pasando, y las predicciones numéricas confirman que en el futuro, no solo serán más intensos, también frecuentarán regiones donde no aparecen habitualmente.

La vitalidad de un ciclón tropical depende de la dinámica que presente la atmósfera en un momento determinado. Los vientos en superficie y a más altura, el vapor de agua que contiene el aire, la inestabilidad de la atmósfera en sí, son ingredientes fundamentales para que se haga más o menos fuerte. También depende en gran medida de las temperaturas del agua del océano. A mayor temperatura, más energía para que se intensifique siempre y cuando las condiciones atmosféricas sean favorables. Es algo así como la gasolina que necesita un vehículo para avanzar.

A nivel global, los océanos se calientan más cada año y eso implica que haya más energía potencial para aquellos ciclones que se forman. Los expertos aún no saben si esa energía extra implica que se forme un mayor o menor número de ellos cada año, pero sí saben que los que lo hagan, tendrán un mayor impacto en zonas costeras. Se espera que los ciclones del futuro generen vientos más intensos, que se muevan con mayor lentitud sobre las cálidas aguas y que con ayuda del aumento del nivel del mar, provoquen mareas ciclónicas mucho más destructivas a la vez que descargan cantidades inimaginables de agua.

Los ciclones del furuto traerán vientos más intensos, provocarán mareas ciclónicas más destructivas y descargarán lluvias torrenciales.
Los ciclones del furuto traerán vientos más intensos, provocarán mareas ciclónicas más destructivas y descargarán lluvias torrenciales.

En un escenario climático en el que la Tierra se calienta dos grados centígrados por encima de los valores pre-industriales, habrá que contar con un mayor número de huracanes de categoría 4 o 5, la más alta en la escala de intensidad del fenómeno. Los vientos aumentarían un 10 por ciento respecto a los de hoy, y el volumen de precipitación entre un 10 y un 15 por ciento. A eso habría que sumar un aumento de la marea ciclónica debido a los vientos más intensos. Además, esas olas costeras que tanto daño hacen, se verán amplificadas por la subida del nivel del mar debido al deshielo polar y a la expansión del agua oceánica por calentamiento.

La mayoría de los ciclones tropicales, se mueven por zonas del planeta donde el agua del océano es lo suficientemente cálida para proporcionarles esa energía vital. Pero lo que preocupa a expertos y no tan expertos, es que ese patrón vaya cambiando con el paso de los años. A medida que las temperaturas del agua aumentan en otras regiones ubicadas en zonas extra-tropicales, los ciclones encuentran nuevas rutas de desplazamiento llegando a zonas no habituadas a vivir el paso de un fenómeno meteorológico tan adverso.

Con el paso de las décadas, los temidos ciclones tropicales también llegarán a España

Este cambio de patrón oceánico básicamente quiere decir que los trópicos se están expandiendo cada año más. A medida que lo hacen, los ciclones tropicales lo tienen más fácil para campar a sus anchas por un cinturón latitudinal mucho más amplio. En un futuro, no será por lo tanto extraño ver un huracán arrasando Nueva York como ya hizo Sandy en 2012, o un potente tifón pasando por Tokio o incluso llegando a Pekín.

En España, a pesar de que la vertiente del Atlántico oriental contiene agua más fría de la que habitualmente consumen los ciclones tropicales, la situación también irá cambiando con el paso de las décadas. Ese Atlántico hoy más frío, no lo será tanto para mediados de este siglo. Eso significa que los tan temidos ciclones tropicales que hoy en día rara vez llegan a la península Ibérica o zonas próximas, tendrán luz verde para hacerlo con mayor frecuencia.

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