Las encinas necesitan depredadores para asegurar su regeneración

Una investigación del MNCN-CSIC asegura que las dehesas más diversas, donde hay competidores y depredadores de los ratones, funcionan mejor que las más simples, porque fuerzan a los roedores a desarrollar una dispersión de semillas más eficaz, actuando en beneficio de la encina.

La investigación sobre las encinas se realizó en el Parque Nacional de Cabañeros.
La investigación sobre las encinas se realizó en el Parque Nacional de Cabañeros.

Los encinares adehesados que cubren amplias superficies de la península ibérica son un paradigma de ecosistema, en el que convive una elevada diversidad natural con la explotación de los recursos naturales por parte del ser humano, aunque su sostenibilidad a largo plazo está comprometida por la falta de árboles jóvenes.

Las encinas necesitan a los ratones para reproducirse porque éstos se alimentan de las bellotas, escondiendo una parte en otoño durante la cosecha para comérselas después en invierno.

Las bellotas que sobreviven a este proceso y que están enterradas más allá de la sombra de la copa de los árboles son las que pueden dar lugar a nuevos árboles

Muchos de estos frutos se recuperan, aunque otros se pierden o son robados por otros animales. Las bellotas que sobreviven a este proceso y que están enterradas más allá de la sombra de la copa de los árboles son las que pueden dar lugar a nuevos árboles.

“Para este trabajo, tratamos de averiguar si los animales que interactúan con los ratones, sus depredadores y los herbívoros ungulados que actúan como competidores y modificadores de la estructura de la vegetación, afectan a la cantidad y calidad de las bellotas que los ratones mueven y luego no recuperan. Y es que es llamativa la escasa reproducción efectiva de las encinas, frente a las enormes cantidades de bellotas que producen los árboles adultos”, explica el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), Mario Díaz.

Los encinares adehesados tienen falta de árboles jóvenes.
Los encinares adehesados tienen falta de árboles jóvenes. Foto: IStock.

“Los datos recogidos en el trabajo de campo demuestran que la presencia de ungulados y depredadores mejora el resultado de la dispersión de semillas, porque hacen que las bellotas grandes sean movilizadas por los ratones fuera de las copas de los árboles. Éstas, de mayor calidad, tendrán más posibilidades de desarrollarse como plantas adultas que las que proceden de semillas más pequeñas”, desarrolla Díaz.

El trabajo de campo

Para analizar el efecto de la presencia de ungulados y depredadores el equipo de investigación diseñó un experimento de campo dentro del Parque Nacional de Cabañeros, usando dos zonas valladas para excluir a los ungulados (ciervos y jabalíes) con zonas similares no excluidas junto a ellas.

Se dispusieron bellotas marcadas para que se las llevasen en ambos escenarios y se repitió el mismo experimento cuatro veces

Se seleccionaron diez árboles ocupados por ratones en cada situación (40 en total), y a la mitad se le añadió olor de depredador mientras la otra mitad funcionaba como control. Se dispusieron bellotas marcadas para que se las llevasen en ambos escenarios y se repitió el mismo experimento cuatro veces, dos en noviembre, con alta disponibilidad natural de este fruto, y dos en febrero, cuando ya no queda ninguno.

Ungulados en el Parque Nacional de Cabañeros.
Ungulados en el Parque Nacional de Cabañeros. Foto: IStock.

En cada ocasión, se eligieron las noches de luna nueva y llena, momento en que los ratones están más asustados porque debido a la luminosidad de la Luna los depredadores les localizan más fácilmente.

“Los resultados demuestran que la presencia de ungulados y depredadores aumenta las posibilidades de que se produzca una correcta dispersión de semillas y con ella la regeneración del encinar"

“Los resultados demuestran que la presencia de ungulados y depredadores aumenta las posibilidades de que se produzca una correcta dispersión de semillas y con ella la regeneración del encinar. La diversidad biológica, que incluye organismos tan diferentes como árboles, ratones, ungulados y carnívoros, asegurará el funcionamiento a largo plazo de estos sistemas seminaturales”, zanja el investigador.

Fuente: MNCN.