Aparece el mapa más antiguo del cielo nocturno en un pergamino medieval

Un pergamino medieval de un monasterio en Egipto contenía un tesoro sorprendente. Escondido bajo textos cristianos, se encontraba parte del mapa de estrellas perdido hace mucho tiempo del astrónomo Hiparco, que se cree que fue el primer intento de mapear todo el cielo.

La biblioteca del monasterio de Santa Catalina, en la península del Sinaí, donde se encontró el mapa del cielo.
La biblioteca del monasterio de Santa Catalina, en la península del Sinaí, donde se encontró el mapa del cielo.

Los eruditos han estado buscando el catálogo de Hiparco durante siglos. James Evans, historiador de astronomía de la Universidad de Puget Sound, en Tacoma, Washington, describe el hallazgo como "raro" y "notable".

Evans asegura que prueba que Hiparco, a menudo considerado el astrónomo más grande de la antigua Grecia, realmente mapeó los cielos siglos antes de otros intentos conocidos. También muestra un momento crucial en el nacimiento de la ciencia, cuando los astrónomos pasaron de simplemente describir los patrones que veían en el cielo a medirlos y predecirlos.

Las páginas contienen el Codex Climaci Rescriptus, una colección de textos siríacos escritos en los siglos X o XI

El manuscrito proviene del monasterio ortodoxo griego de Santa Catalina en la península del Sinaí, Egipto, pero la mayoría de sus 146 hojas, o folios, ahora son propiedad del Museo de la Biblia en Washington DC. Las páginas contienen el Codex Climaci Rescriptus, una colección de textos siríacos escritos en los siglos X o XI. Pero, el códice es un palimpsesto: manuscrito en el que se ha borrado, mediante raspado u otro procedimiento, el texto primitivo para volver a escribir un nuevo texto.

Se pensaba que la escritura más antigua contenía más textos cristianos y, en 2012, el erudito bíblico Peter Williams, de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, pidió a sus estudiantes que estudiaran las páginas como un proyecto de verano.

Uno de ellos, Jamie Klair, vio inesperadamente un pasaje en griego a menudo atribuido al astrónomo Eratóstenes. En 2017, las páginas se volvieron a analizar, utilizando imágenes multiespectrales de última generación. Investigadores de la Early Manuscripts Electronic Library en Rolling Hills Estates, California, y la Universidad de Rochester en Nueva York tomaron 42 fotografías de cada página en diferentes longitudes de onda de luz, y utilizaron algoritmos informáticos para buscar combinaciones de frecuencias que mejoraran el texto oculto.

Texto original del Monasterio de Santa Catalina.
Texto original del Monasterio de Santa Catalina.

Signos estelares

Nueve folios revelaron material astronómico, que (según la datación por radiocarbono y el estilo de la escritura) probablemente se transcribió en los siglos V o VI.

Incluye mitos de origen estelar de Eratóstenes y partes de un famoso poema del siglo III AC llamado Phaenomena, que describe las constelaciones. Más tarde, mientras estudiaba detenidamente las imágenes, Williams notó algo mucho más inusual. Alertó al historiador de la ciencia Victor Gysembergh, en el centro nacional francés de investigación científica CNRS en París. "Estaba muy emocionado desde el principio", recuerda Gysembergh. "Quedó claro de inmediato que teníamos coordenadas estelares", agrega.

Varias pistas apuntan a Hiparco como la fuente, comenzando con la forma idiosincrásica en que se expresan algunos de los datos

El pasaje sobreviviente, descifrado por Gysembergh y su colega Emmanuel Zingg, en la Universidad de la Sorbona, en París, tiene aproximadamente una página. Establece la longitud y anchura en grados de la constelación de Corona Borealis, la corona norte, y da las coordenadas para las estrellas en su extremo norte, sur, este y oeste.

Varias pistas apuntan a Hiparco como la fuente, comenzando con la forma idiosincrásica en que se expresan algunos de los datos. Y, decisivamente, la precisión de las mediciones del antiguo astrónomo permitió al equipo fechar las observaciones.  Así, encontraron que las coordenadas se ajustan aproximadamente a 129 AC, durante el tiempo en que Hiparco estaba trabajando.

Constelación de estrellas Corona Borealis.
Constelación de estrellas Corona Borealis. Foto: IStock.

Hasta ahora, declara Evans, el único catálogo de estrellas que había sobrevivido desde la antigüedad era uno compilado por el astrónomo Claudio Ptolomeo en Alejandría, Egipto, en el siglo II DC.

Su tratado Almagesto, uno de los textos científicos más influyentes de la historia, estableció un modelo matemático del cosmos, con la Tierra en su centro, que fue aceptado durante más de 1.200 años. También dio las coordenadas y magnitudes de más de 1.000 estrellas. Sin embargo, se menciona varias veces en fuentes antiguas que la persona que primero midió las estrellas fue Hiparco, que trabajó en la isla griega de Rodas tres siglos antes, aproximadamente entre 190 y 120 AC.

Utilizaron los datos que descubrieron para confirmar que las coordenadas de otras tres constelaciones estelares (Osa Mayor, Osa Menor y Draco), en un manuscrito latino medieval separado conocido como Aratus Latinus, también deben provenir directamente de Hiparco

Gysembergh y sus colegas utilizaron los datos que descubrieron para confirmar que las coordenadas de otras tres constelaciones estelares (Osa Mayor, Osa Menor y Draco), en un manuscrito latino medieval separado conocido como Aratus Latinus, también deben provenir directamente de Hiparco. "El nuevo fragmento aclara esto, indica Mathieu Ossendrijver, historiador de la astronomía en la Universidad Libre de Berlín. "Este catálogo de estrellas que ha estado flotando en la literatura como algo casi hipotético se ha vuelto muy concreto".

Los investigadores piensan que la lista original de Hiparco, como la de Ptolomeo, habría incluido observaciones de casi todas las estrellas visibles en el cielo. Sin un telescopio, explica Gysembergh, debe haber usado un tubo de observación, conocido como dioptra, o un mecanismo llamado esfera armilar. "Representa innumerables horas de trabajo".

Ptolomeo fue un maestro increíble que compiló el trabajo de sus predecesores, según Gysembergh.
Ptolomeo fue un maestro increíble que compiló el trabajo de sus predecesores, según Gysembergh.

La relación entre Hiparco y Ptolomeo siempre ha sido turbia. Algunos estudiosos sugieren que el catálogo de Hiparco nunca existió. Otros (comenzando con el astrónomo del siglo XVI Tycho Brahe) argumentan que Ptolomeo robó los datos de Hiparco y los reclamó como propios. "Mucha gente piensa que Hiparco fue el verdadero gran descubridor", desvela Gysembergh, mientras que Ptolomeo fue "un maestro increíble" que compiló el trabajo de sus predecesores.

Nacimiento de un campo

El descubrimiento "enriquece nuestra imagen" de Hiparco, declara Evans. "Nos da una visión fascinante de lo que realmente hizo". Y al hacerlo, arroja luz sobre un desarrollo clave en la civilización occidental, la "matematización de la naturaleza", en la que los estudiosos que buscaban comprender el Universo pasaron de simplemente describir los patrones que vieron a apuntar a medir, calcular y predecir.

Hiparco fue la figura fundamental responsable de "convertir la astronomía en una ciencia predictiva"

Hiparco fue la figura fundamental responsable de "convertir la astronomía en una ciencia predictiva", coincide Ossendrijver. En su único trabajo sobreviviente, criticó a los escritores astronómicos anteriores, por no preocuparse por la precisión numérica en sus visiones de órbitas y esferas celestes.

Esta imagen muestra los calcos de escritos más antiguos resaltados en amarillo.
Esta imagen muestra los calcos de escritos más antiguos resaltados en amarillo.

Se cree que se inspiró en su contacto con los astrónomos babilonios, y que tuvo acceso a siglos de sus observaciones precisas. Los babilonios no tenían interés en modelar cómo estaba organizado el Sistema Solar en tres dimensiones, pero, debido a su creencia en los presagios celestes, hicieron observaciones precisas y desarrollaron métodos matemáticos, para modelar y predecir el momento de eventos, como los eclipses lunares. Con Hiparco, esta tradición se fusionó con el enfoque geométrico griego, afirma Evans, y "la astronomía moderna realmente comienza".

 También es posible que sobrevivan páginas adicionales del catálogo de estrellas en la biblioteca de Santa Catalina, que contiene más de 160 palimpsestos

Los investigadores esperan que a medida que mejoren las técnicas de imagen, descubrirán más coordenadas estelares, dándoles un conjunto de datos más grande para estudiar. Varias partes del Codex Climaci Rescriptus aún no han sido descifradas.

 También es posible que sobrevivan páginas adicionales del catálogo de estrellas en la biblioteca de Santa Catalina, que contiene más de 160 palimpsestos. Los esfuerzos para leerlos ya han revelado textos médicos griegos previamente desconocidos, incluidas recetas de medicamentos, instrucciones quirúrgicas y una guía de plantas medicinales.

Más allá de eso, las imágenes multiespectrales de palimpsestos están abriendo una nueva y rica veta de textos antiguos en archivos de todo el mundo. "Solo en Europa, hay literalmente miles de palimpsestos en las principales bibliotecas", revela Gysembergh.

Fuente: Nature.