Peugeot 301 VTi EAT6 2018: prueba de manejo

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Por Manuel Fernández (@Mfer_89)          Fotos: Carlos Quevedo.

 

Tenía mucho que no manejábamos un 301, auto que en su lanzamiento tuvo especial protagonismo en las páginas de AUTOMÓVIL pues se le aplicó nuestro riguroso Super Test y además formó parte de una dinámica con los lectores en la que recorrió diversas partes del país.

 

 

Hoy, a más de tres años, nos volvemos a cruzar con este sedán intermedio entre subcompacto y compacto para volverlo a analizar ahora que se puso al día en temas visuales externos e internos, en equipamiento y en su mecánica.

 

 

El 1.6 VTi, enérgico cuatro en línea que en su día se impuso en una comparativa contra un Versa y un Toledo de idéntico desplazamiento, ahora se une a una transmisión automática además de la tradicional manual. Son seis velocidades contra cuatro de la pasada caja automática e incluye los ya típicos modos de invierno y deportivo activables por medio de un par de botones junto al pomo.

 

 

Es justo esa transmisión la protagonista pues seis marchas son un paso a una mínima modernidad en una época en la que una caja de cuatro escalones, más que arcaica, es un guiño a la tacañería o al atraso. Y Peugeot, dentro de los márgenes de economía de un sedán familiar de concepción básica y funcional como este 301, hizo un buen trabajo para ponerla a punto: pese al lento acople y a que no es la más suave entre transiciones, la caída entre primera y segunda o entre segunda y tercera no es acusada y no hace que el 1.6 se aleje de su rango óptimo de funcionamiento. Además, es inteligente al retener por sí misma al bajar una pendiente, aunque las reducciones son algo toscas. En la modalidad deportiva “S” nos hallamos más cómodos pues, por ejemplo, de pasar un tope tiende a rehusarse menos a engranar la primera y engrana con menos frecuencia un cambio superior, así que la respuesta tiende a ser más inmediata en condiciones que requieran de una mejor aceleración.

 

 

En la práctica y analizando nuestros números con coches similares probados en los últimos años, este 301 EAT6 da un desempeño casi idéntico al de un descontinuado Volkswagen Clásico con transmisión Tiptronic y el viejo motor dos litros de ocho válvulas, o lo que es lo mismo, una merma considerable contra el 301 manual pero en un nivel que se le considera normal contra otros automáticos. Por poner otro ejemplo, supera a un Chevrolet Sonic, también 1.6, de potencia similar y también automático con seis escalones.

 

 

En lo demás, habríamos esperado modificaciones más profundas en su cabina, pues hay soluciones ergonómicas muy francesas, refiriéndonos a caprichos tan propios de los autos de ese país europeo que hacen del uso rutinario algo distinto pero no necesariamente más práctico o mejor. Ejemplos son el insistir en poner los botones para alzar o bajar los cristales en la consola central, que solo haya un minúsculo portavasos delante del selector que es casi lo mismo a no tenerlo y que para almacenar objetos solo quede el cajón (estrecho) de la por demás oportuna codera, las bolsas en las contrapuertas o la guantera que hay que admitir, es enorme. Además, el volante sigue sin ajustarse en profundidad, así que para muchos conductores el llevar las piernas más dobladas de la cuenta será algo rutinario.

 

 

Otro aspecto muy francés son sus blandos asientos, geniales para trayectos cortos en ciudad pero que empiezan a ceder al cabo de una o más horas. Tan blandos como la suave suspensión, otro guiño asociable a los franceses que cada vez aplica menos, pero aquí se manifiesta en todo su esplendor con un balanceo casi espectacular a la mínima exigencia en una curva. La comodidad está a la orden del día pese a que el silencio de marcha no es su fuerte y a ratos resulta algo nervioso en asfaltos irregulares, pero un manejo apurado está fuera de lugar en este espaciosísimo sedán que se siente en casa yendo lento en una autopista, relajado carácter que de todas maneras se logra percibir vía una dirección no muy consistente en su asistencia y poco directa en sus reacciones. Ni hablar de los frenos, todavía de tambor en el eje trasero y con una modulación no siempre tan gradual, si bien correcta.

 

 

La conservadora puesta a punto se confirma con un control de estabilidad que actúa en cambios de apoyo que apenas insinúen brusquedad, al nivel de que, sin que prenda el testigo en los instrumentos, a veces se oye su actuar yendo entre giros muy acusados y sin elevar mucho el ritmo.

 

 

En síntesis, un auto de perfil funcional que goza de una habitabilidad todavía referente en el asiento posterior, con un equipamiento correcto, un manejo planteado más para ciudad y soluciones en su cabina que indican un desarrollo pensando más en la economía que en la innovación. 

 

Unidad probada

290,900 pesos (a fecha de la publicación)

 

NOS GUSTA

-      Habitabilidad

-      Desempeño correcto

-      Control de estabilidad de serie

 

NOS GUSTARÍA

-      Discos traseros

-      Quinto cinturón de tres puntos

-      Ergonomía más moderna

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1,587 cc

Potencia máxima: 115 HP a 6,050 rpm

Par máximo: 150 Nm a 4,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Peso vacío: 1,151 kg

Largo x ancho x alto: 444 x 175 x 147 cm

Distancia entre ejes: 265 cm

Cajuela: 605 litros

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 20.45 s

Rebase 80 a 120 km/h: 11.17 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 44.1 m

Consumo medio: 12.54 km/l

 

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