Kia Soul: prueba de manejo

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Por Manuel Fernández       Fotos: Carlos Quevedo

 

El Soul es uno de esos pocos autos que pueden presumir de parecerse fielmente al concepto que les sirvió como anticipo. En su primera generación, se dio a conocer como coche de producción en 2009 y ayudó a poner a Kia en el mapa como una marca competitiva y propositiva. Por producto, la evolución de la casa se empezaba a notar en el Forte/Cerato que acababa de salir en esa época, por diseño, el Soul se encargaba de ser ese aspecto diferente que ayudaría a dejar atrás una imagen anónima. Esa estrategia refleja sus frutos en el portafolio Kia actual.

 

 

Ahora en su segunda generación, la plataforma sigue siendo la del subcompacto Rio, manteniendo su distancia entre ejes y si acaso con unas vías crecidas a consecuencia de su mayor ancho. Pero así tenga la base de aquel auto de perfil más de volumen, hasta ahí llegan las similitudes, pues hablamos de un producto mucho más trabajado en todo sentido.

 

 

En comparación al pasado Soul y a alternativas como un Peugeot 2008 o un Nissan Juke, resalta un nivel de acabados cuidado. Sin ser premium, es evidente que Kia se esforzó al máximo por conseguir una cabina bien fabricada. Todo esto se nota desde un volante con un ajuste telescópico silencioso y robusto, el mullido del tablero y puertas delanteras de muy buen tacto, la sensación durable de botones y palancas, las uniones precisas o la ausencia de fallos como rebabas o remates muy frágiles. Incluso la gruesa tela de las vestiduras viene contrastada en sus costuras y sobre los instrumentos hay un símil piel, pormenores que mejoran la impresión junto a la luz ambiental sobre las bolsas de las puertas frontales o la enorme guantera con apertura por botón.

 

 

Además, también se hizo énfasis en la practicidad. El espacio, correctamente aprovechado en cantidad de portaobjetos, es excelente a lo largo y lo alto, y si se quiere sentar a tres atrás, el piso plano contribuye a evitar incomodidades. La cajuela no es la más grande, aunque hay un doble fondo con charolas que separan los objetos que ahí se depositen. Su condición de cuasi-monovolumen implica una postura de mando muy vertical. Así se saque el volante al máximo, las piernas tenderán a ir muy dobladas. De los grandes y bien resueltos asientos se extrañó el apoyo lumbar en trayectos largos.

 

En la oferta de crossovers similares hay mucho por resaltar. Un 2008 tiene un muy buen chasís pero una transmisión mejorable, un Suzuki S-Cross también es muy estable, pero su calidad de marcha es tosca, atrás es estrecho y su caja CVT merma un propulsor apenas suficiente, un Juke por su mayor nivel de potencia y torque tiende a ser más rígido, tampoco es espacioso y sus acabados palidecen para su precio.

 

 

El Soul queda justo en la mitad de todas estas características: es muy refinado con un andar homogéneo en ciudad y carretera, con un toque rígido y aún así robusto y nada incómodo al enfrentar baches. En nuestro caso se ayudaba por el perfil 60 de las llantas con rines de 16 pulgadas (habrá hasta de 18).

 

 

Con el 1.6 de la unidad de pruebas, asociado a una transmisión automática de seis velocidades, no es ni muy lento ni tan rápido, sencillamente está bien para su uso familiar lógico. En una autopista al límite legal está en su ambiente natural; más allá de eso es forzarlo (en especial si hay muchas pendientes) y ahí sí mejor optar por la planta de dos litros.

 

 

El propulsor no es el mismo GDI del Rio, sino su versión de inyección multipunto que, por cierto, ya había estado a la venta antes en el pasado Dodge Attitude (Hyundai Accent). Su entrega de potencia es progresiva y constante, notándose lo mejor una vez superadas las 3,500 vueltas, sin una pérdida evidente hasta el máximo de 6,400 rpm que permite su muy suave y bien pensada transmisión de seis relaciones, que resulta lo suficientemente rápida al operarla en modo manual y no se retrasa mucho al hacer los rebajes usándola en Drive. Eso sí, para dar lo máximo conviene oprimir el interruptor al final del recorrido del acelerador o, de lo contrario, evitará reducir más de un cambio.

 

 

La dirección es consecuente con ese enfoque relajado del Soul, al no ser muy comunicativa del estado del asfalto. Está muy aislada de toda sensación y Kia trata de compensar esa falta de retroalimentación con la posibilidad de graduar la asistencia en tres modos (esto solo lo tendrán los 2.0). En Comfort es ideal para el tráfico denso en el que a ratos se dan esos cambios repentinos de carril a bajas velocidades, Normal es el mejor para casi toda ocasión por no ser ni demasiado duro ni muy blando. En Sport se nota una resistencia adicional solo al alejar el volante mucho de su posición de centrado y sirve al desear un guiado más preciso en una vía rápida.

 

Por último, quedan por comentar unos frenos inmediatos y bastante dosificables en su operación, con apenas ningún tramo muerto en la carrera del pedal. 

 

 

Por su correcto tamaño, gran espacio interior, facilidad de manejo, equipamiento de seguridad y alto nivel de calidad, el Soul es una compra de obligatoria consideración en su creciente nicho, idóneo para el uso de una familia pequeña o para alguien que, sin estar siempre acompañado, no se niegue a algo muy versátil en ciudad pero que no se limite al momento de realizar trayectos muy largos. El auto correcto para muchos. O muchas.

 

Unidad probada

256,900 pesos (a fecha de la prueba)

 

 

NOS GUSTA

-      Equipamiento de seguridad

-      Espacio interior

-      Funcionamiento refinado

 

NOS GUSTARÍA

-      Apoyo lumbar de serie

-      Pantalla táctil de mayor tamaño

-      Posibilidad de asientos en piel

 

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1.6 l

Potencia máxima: 122 HP a 6,300 rpm

Par máximo: 151 Nm a 4,850 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 414 x 180 x 162 cm

Distancia entre ejes: 257 cm

Cajuela: 354 litros

Tanque de combustible: 54 litros

Peso vacío: 1,245 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 20.50 s

Rebase 80 a 120 km/h: 14.17 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 38.44 m

Consumo medio: 12.27 km/l

 

 

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