Ford Figo 2016: primeras impresiones

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Por: Esaú Ponce

 

La firma del óvalo azul presentó el Figo, su nuevo modelo de entrada que no solo sustituye al ya veterano Ikon, sino que también por sus características tiene la difícil tarea de conquistar a un cada vez más exigente público joven, más en concreto de aquel perteneciente a la llamada generación “Millenial”.

 

Disponible en dos carrocerías (sedán y hatchback) y tres niveles de equipamiento: Impulse, Energy y Titanium (este último exclusivo del tres volúmenes), el Figo cuenta con líneas y soluciones acorde a lo visto en sus hermanos de gama, por lo que el acoplamiento a los mandos resulta sencillo, sobre todo si se tiene el antecedente de haber manejado un Ford con anterioridad.

 

Sin importar su formato, todas las versiones son impulsadas por un motor de cuatro cilindros 1.5 l con 105 hp y 105 lb-pie (142 Nm), que se acopla a una transmisión manual de cinco o una automática Powershift de seis velocidades.

 

Uno de sus puntos más fuertes es el apartado de seguridad, donde las bolsas de aire vienen de serie, mientras que en las variantes más equipadas se añaden bolsas de aire tipo cortina y laterales. El ESP está disponible solo en los Figo equipados con la caja automática. Todas las versiones cuentan con frenos ABS a excepción de la más accesible; sin embargo, a partir del primer trimestre de 2016, esta versión incluirá dicho sistema.

Respecto a la conectividad, una curiosa “consola smartphone” ubicada en la parte superior del tablero, la entrada auxiliar, puerto USB y conexión Bluetooth, son parte del equipo base. El conocido sistema de infotenimiento Sync con Applink, se encuentra reservado para el tope de gama.

 

En nuestra toma de contacto, donde recorrimos una ruta que partió del Distrito Federal a San Miguel de Allende, Guanajuato, pudimos manejar tanto el Figo Energy manual (hatchback), como el más equipado sedán Titanium. Lo que nos permitió darnos una idea de las bondades y defectos de cada variante.

 

En ambos modelos los plásticos negros y duros (aunque de aspecto durable) son la constante en todo el habitáculo, pero en el caso del cuatro puertas, encontramos acabados tipo piano en el volante, tablero, manijas y puertas, lo que significa una agradecida mejora visual.

Ya en marcha, descubrimos una puesta a punto que prioriza el confort a un alto desempeño, donde la suavidad de las suspensiones en conjunto con el balanceo de la carrocería (mayormente presente en el sedán), comprometen el tránsito a altas velocidades. A descaro a una velocidad en torno de los 110 km/h, obtuvimos unos consumos en la proximidad de los 17 km/l, que de entrada lucen interesantes.

 

En el tráfico urbano este blando calibrado encuentra su ambiente ideal, ya que muestra una notable capacidad para absorber las imperfecciones del camino como baches y topes. Por cierto, los neumáticos son de una marca llamada “Apollo”, que al igual que el Figo son fabricados en la India.

 

Con una alta expectativa por parte de Ford, el Figo arriba a nuestro país con un rango de precios que parten en los 165,000 y culminan en los 196,000 pesos para el hatchback. Mientras que en el sedán, va de los 161,000 hasta los 209,000 pesos para el más equipado.

 

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