BAIC D20: prueba de manejo

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Por Gilberto Samperio  (@gilsamperio)        Fotos: José Luis Ruiz.

 

No hace mucho tiempo, en los círculos de periodistas especializados corría el chiste de que los autos de estos días ya no tienen una nacionalidad definida: eran diseñados en Estados Unidos o Europa, con motores alemanes o mexicanos, equipos electrónicos de Japón o Corea, armados en países emergentes como México o Turquía y con muchas autopartes asiáticas o latinoamericanas. Se les decía globalizados.

 

De esta manera, puede definirse la confección de este BAIC D20, un sedán subcompacto creado a partir de la plataforma del primer Smart Forfour, compartido por los reconocidos autoconstructores Mercedes-Benz y Mitsubishi, que lo utilizara en su momento para su Colt de una generación anterior.

 

 

Lo interesante es que este primer producto de BAIC en nuestro país incorpora más piezas clave de otras marcas, como los motores MIVEC, de origen Mitsubishi. O el tablero que nos remite en muchos elementos como los relojes o disposición de la consola frontal a los Suzuki de una generación anterior. Claro, también hay aportes propios de la casa china, como una pantalla táctil de un par de generaciones pasadas o un llamativo despliegue digital entre los relojes principales –cuya grafía evoca a Suzuki–, de intenso azul y un par de indicadores sobre la economía de combustible y algunos generales más. Ah, claro, y el ensamble.

 

 

Cuando lo conocimos, la primera idea que cruzó por nuestra mente fue “es una copia del MB Clase B, pero reducida”. Sin embargo, su menor anchura y una cintura menos aguzada nos hizo dudar. Y el tercer volumen no casaba con la disposición del área acristalada original del Mercedes. Así que tuvimos que preguntar e investigar, para llegar a la verdad sobre el origen de la plataforma (visite baicintl.com) y también nos dimos a la tarea de revisar detalladamente  este nuevo competidor.

 

Con calma, nos acercamos y tocamos todas las juntas, uniones y plásticos. Para ser honestos, observan buena presentación y todo encaja bien. No hay detalles de un ensamble descuidado, aunque por ahí algunos plásticos nos dicen que también existe economía en las líneas asiáticas.

 

 

Concebido como un familiar, este D20 transporta a cinco adultos, siempre que sus tallas no se acerquen a extra grande. Posee un buen espacio interior y la cajuela también observa un buen volumen, acorde a su tamaño subcompacto.

 

El nivel de equipamiento es completo. Desde los modelos de entrada ya existen frenos ABS y dos bolsas de aire, un mínimo que busca satisfacer la futura NOM 194. Para los tope de gama habrá hasta seis bolsas de aire. Nuestras versiones analizadas (manual y automática), montan cristales y espejos eléctricos, aire acondicionado, sensor de lluvia y luces automáticas. Y, obviamente, el quemacocos se oferta también, un requisito de lujo o confort muy embebido en la incipiente cultura automotriz mexicana. En este sentido, los importadores – Picacho Grupo Automotriz–, han sabido escoger muy bien el tema de amenidades y comodidades; conocen demasiado al cliente mexicano.

 

 

Antes de pasar al plano dinámico, debemos comentar sobre la posición ante el volante. Pese a su buen aspecto, los respaldos de los sillones quizá no ofrecen un muy confortable soporte a nuestra espalda baja. A ello se suma un timón alto y una banca más baja de lo esperado, lo que propicia una postura algo tirante, forzada. De hecho, los asientos nos recuerdan a los viejos coches de Nissan usados como taxi mayormente, ergo Tsuru. Sin embargo, la visibilidad y dominio de espejos resultan relativamente fáciles, sin problemas. A pesar de su tamaño, este D20 ofrece un buen espacio para piernas en ambas filas de asientos.

 

Hablemos del tren motor: el corazón es un cuatro cilindros de 1.5 l y 110 HP, que puede ser administrado por una caja manual de cinco relaciones o una automática de cuatro. Dada su veteranía, el empuje no destaca, siendo más bien anémica la respuesta al acelerador. No importa si lo hacemos girar al corte de inyección –6,300 rpm– porque el torque se entrega a cuentagotas. A favor destaca la facilidad de manipulación de la caja manual, que si bien no es una maravilla de precisión, no tiene puntos flacos ni titubeantes. De la automática (la que se usó para las fotos, aunque los datos son de la variante mecánica) no hay mucho que mencionar, pues su desempeño se queda abajo comparándolo con el de las actuales.

 

 

En cuanto a los pedales, nuevamente aflora la vejez del mecanismo, con un mordiente del freno muy anestesiado en casi toda la carrera; solo hasta los últimos centímetros surge la reacción de la bomba de freno. Y las inercias del acelerador nos evocan a esos primeros coches japoneses manejados en la juventud de este probador y entusiasta.

 

Durante nuestra sesión en la habitual zona montañosa, hallamos un dinamismo muy acotado, producto de un motor escaso. Su actitud en las curvas delata su caducidad en términos de amortiguación ya que el balanceo aflora sin mediar aviso, ocasión de una suspensión no tan bien calibrada pues pese su firmeza –apreciada en caminos maltrechos–, no logra un buen control del vehículo en el vaivén sinuoso que todo automovilista puede amar. A ello se suma una dirección laxa, con poca fidelidad de lo que transcurre en las gomas directrices. Los frenos nos decepcionaron en las detenciones de alta velocidad. En el 140 a 0 km/h, el segundo eje se descoloca de manera subrepticia, lo que obliga a maniobras de evasión o liberar el freno. Quizá por su carácter de modelo de pruebas, es un punto a pulir en este delicado tema de seguridad.

 

 

Con una oferta de precios que va desde 179,900 hasta 210,900 pesos (al momento de la prueba), el nuevo BAIC D20 figura como una alternativa curiosa en un mercado tan competitivo como el mexicano. Si bien las formas y el equipamiento pueden enamorar, su desempeño dinámico solo vale en circuitos callejeros, pues sufrirá en carreteras rápidas. Eso sí, a descuento figura una mecánica confiable, sin quejas de funcionamiento. Y la experiencia de sus importadores puede pesar al momento de los servicios y mantenimiento. Sin duda, estamos ante una ola de productos globalizados orientados a satisfacer un mínimo de movilidad, sin que el entusiasmo o pasión sea la clave en la compra del otrora llamado “miembro” de la familia.

 

Unidad probada

 179,900 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Aspecto consistente

-      Nivel de equipamiento

-      Buen espacio interior

 

NOS GUSTARÍA

-      Motor más potente

-      Frenos más efectivos

-      Mejor amortiguación

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1.5 l

Potencia máxima: 113 HP a 6,000 rpm

Par máximo: 143 Nm a 4,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Manual de cinco velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Largo x ancho x alto: 431 x 172 x 150 cm

Distancia entre ejes: 250 cm

Cajuela: 450 litros

Tanque de combustible: 45 litros

Peso vacío: 1,110 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 19.58 s

Rebase 80 a 120 km/h: 11.66 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 44.2 m

Consumo medio: 11.0 km/l

 

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