Test de drogas, ¿cómo funciona?

El pasado mes de julio tuvo lugar la primera campaña real contra el consumo de drogas en los conductores españoles. La principal traba que encuentra el Gobierno es el elevado precio de los test de drogas, aunque comienzan a estandarizarse. ¿Cómo funcionan? ¿Qué sustancias detectan? ¿Son fiables? Sometemos los tests de drogas a análisis.

Test de drogas, ¿cómo funciona?
Test de drogas, ¿cómo funciona?

Este verano la Dirección General de Tráfico, con María Seguí al frente, puso en marcha la primera campaña a gran escala contra las drogas al volante. Fue a principios de julio. La intención de la DGT es realizar un mayor número de controles a lo largo del presente 2012, siendo la cifra inicial 20.000. Para ello, se requiere disponer de los tests de drogas: es decir, un dispositivo que detecte si un conductor ha consumido o no. Ahora mismo en el mercado existen diversos detectores de drogas: el que está utilizando actualmente Tráfico es el Test de Drogas 5.000 de Dräger, pero existen otros como el DrugWipe de Saborit. ¿Son realmente fiables estos dispositivos? ¿Cómo funcionan? Te contamos todo lo que necesitas saber sobre ellos.

Aunque existen varias marcas, los tests de drogas funcionan de la misma manera. Operan a través de la saliva, por el ser el método de muestreo menos intrusivo para el conductor, y realizan un análisis cualitativo de las posibles sustancias en el organismo del automovilista. Al estar aún poco estandarizados, su principal traba es el elevado precio, que difícilmente pueden asumir las administraciones. No obstante, la intención de Seguí es que los controles de droga aumenten en nuestro país. Este verano le preguntamos cuánto: ‘Todo lo que sea posible’.

El funcionamiento de los tests de drogas es sencillo: el conductor se introduce el colector de saliva en la boca y se recoge la muestra. Los tiempos y cantidades de saliva necesarios para la recogida óptima varían según el dispositivo. Por ejemplo, en el caso del DrugWipe de Saborit, se requieren únicamente de uno a diez mililitros de saliva y el tiempo se limita a 10 segundos. Por su parte, el DrugTest de Dräger necesita 70 segundos y 29 mililitros de saliva.

La cantidad que se necesita de saliva puede ser un problema. Dependiendo de la sustancia consumida, el sujeto sometido a análisis puede tener problemas para salivar, lo que conlleva pruebas fallidas. Por tanto, el test de drogas que precise de menos mililitros de saliva es el que sale ganando en este caso.

Una vez obtenida la muestra, el test de droga determina las posibles sustancias que haya tomado el conductor. Dependiendo de la marca, el método es diferente. En el caso del DrugWipe, es el propio colector el que cuenta con un elemento químico que reacciona ante las posibles sustancias. Así, una vez recogida la saliva, podemos ver los tipos de drogas o medicamentos consumidos en una pequeña ventana de su parte superior. El tiempo de espera para conocer el resultado es de entre tres y diez minutos.

Por su parte, el sistema de Dräger opera con dos elementos: una unidad de muestreo, que es la que se encarga de recoger la saliva del conductor, y el analizador, un aparato en el que se introduce la muestra recogida y que examina el tipo de sustancias consumidas. El tiempo de espera es mayor respecto al DrugWipe: de 10 a 15 minutos.

Como vemos, y a diferencia del alcoholímetro, los test de drogas requieren más tiempo, lo que supone menos operatividad: para un conductor hay que invertir un mínimo de 20 minutos. Esto significa que los automovilistas analizados son muchos menos respecto al test de alcohol.

Si bien, en esencia, los tests de drogas realizan un análisis cualitativo, es decir, determinan el tipo de sustancia consumida, en cierta manera también lo hacen cuantitativamente. Todos ellos cuentan con una línea de corte (cut off) con la que reaccionar ante las sustancias. Dicho de otro modo, sólo detectan el consumo de una sustancia dada cuando encuentran determinada cantidad en la saliva. Estas cantidades también varían según el dispositivo. Por ejemplo, en el caso del DrugTest de Dräger, reacciona ante un mínimo de 20 nanogramos de cocaína por mililitro de saliva, mientras que el de Saborit lo hace a partir de los 10 ng/ml.

Los tests de drogas han sido configurados para reaccionar antes diferentes sustancias registradas como de consumo habitual en la sociedad: cannabis, opiáceos, cocaína, anfetaminas, metanfetaminas (drogas de diseño como el Extasis o el MDMA) y benzodiazepinas (depresores y sedantes como el Diazepan o el Valium).

Lo normal es que estos dispositivos detecten todos estos tipos aunque, para abaratar costes, hay marcas como Saborit que han creado dispositivos que sólo reaccionan ante un tipo de drogas. Es el caso del DrugWipe 2S, que sólo opera con cocaína y cannabis, las drogas habitualmente más consumidas, como es el caso de nuestro país.

Aunque cada vez son más fiables, los test de drogas siguen mostrando cierto margen de error, por ejemplo del 2 por ciento en el DrugWipe. El principal problema que encontramos son los falsos positivos: un conductor puede dar positivo horas e incluso días después de haber consumido una droga. Esto se traduce en un automovilista que, aun estando en plenas condiciones de conducir, ofrece un resultado positivo que acarrea una multa y la resta de puntos del carné de conducir.

Por este motivo, todo conductor, por ley, tiene, derecho a una segunda prueba si no está de acuerdo con el resultado. Lo que se obtenga en una prueba de laboratorio siempre prevalecerá sobre el resultado del test de drogas: si es negativo, la administración se hará cargo del coste de las pruebas, pero si es positivo, será el conductor quien corra con los gastos de la misma.

La empresa española AlphaSIP ha desarrollado un detector de drogas que ya ha sido probado en Madrid y Navarra. Su nombre es CocaChip, un pequeño dispositivo portátil cuya mayor bondad es su pequeño tamaño, que le permite transportarse incluso en moto. Este detector ‘made in Spain’ detecta un amplio abanico de sustancias: anfetaminas, benzodiacepinas, cannabism, metanfetaminas, polvo de ángel, opiáceos, concaína, metadona, morfina y éxtasis. Opera a través de la muestra de saliva y ofrece resultados en entre cinco y siete minutos
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