¿Sirven de algo los parquímetros?

La ampliación de la zona azul en Barcelona y la creación de una zona verde a imagen y semejanza de las que se utilizan en Madrid está levantando ampollas en la Ciudad Condal. La oposición del Consistorio afirma que se trata de una medida gubernativa para pagar las facturas del recién finalizado Fórum de las Culturas.

Hace unos días te informábamos en Autopista Online acerca del coste que va a tener para los automovilistas barceloneses la implantación de nuevas zonas de aparcamiento regulado en la capital catalana. Se trata de la ciudad con las tarifas más caras de todo el país y, además, tiene una característica nueva: sólo pueden aparcar los conductores no morosos. En opinión de la asociación de defensa del automovilista CEA (Comisariado Europeo del Automóvil), las zonas de aparcamiento de pago “se están convirtiendo en una interesante modalidad para penalizar fiscalmente al automovilista e incrementar los ingresos de los Ayuntamientos".

La última incorporación de nuevas zonas de estacionamiento regulado en Barcelona y el incremento de las tarifas del mismo (entre 0,20 euros al día y 2,75 euros la hora dependiendo del lugar y el tipo de zona) ha hecho saltar la alarma. Para CEA, esta medida sólo tiene un fin recaudatorio y, prueba de ello, es que la implantación no ha sido consensuada ni en el seno del Pacto por la movilidad y ni en el Consejo de la ciudad. No está demostrado que las nuevas plazas de aparcamiento regulado mejoren la movilidad en Barcelona y ya se ha comprobado, por la experiencia madrileña, que lo único que se promueve es una continua rotación de vehículos. Desde el Ayuntamiento barcelonés se defiende y explica que la recaudación de estas zonas revertirá en medidas que, a corto y medio plazo, puedan favorecer la seguridad vial en la ciudad, aunque, en principio, no se ha comunicado a qué medidas se refiere. Mientras, en la capital española, el alcalde Alberto Ruiz Gallardón ha anunciado futuras zonas de estacionamiento regulado, ya que, según los estudios elaborados por el Consistorio, los madrileños están dejando el coche en casa y se están volcando con el transporte público. Para los observadores, a juzgar por los continuos atascos que se viven en la capital española, esta afirmación parece estar realizada sin bases muy sólidas.

Sea como fuere, los madrileños siguen usando el coche privado para desplazarse, porque si no, no se justifican los más de cinco millones de multas emitidas (entre ellas, bastantes de aparcamiento) a estas alturas de año, cuando, en 2003 se rondaba el millón de sanciones.

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