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Sólo hace falta circular a 56 km/h para que una mala postura al volante o como pasajeros pueda convertir un choque leve en un accidente mortal. Estos son los datos que aporta el RACE en su último estudio, en el que ha preguntado a conductores y pasajeros si son conscientes de los peligros que entrañan viajar de forma incorrecta y ha puesto a prueba qué sucede cuando se dan situaciones de riesgo.
En colaboración con Goodyear, la asociación de automovilistas ha querido demostrar que circular por carretera puede ser muy peligroso si no atendemos a algunas normas básicas. Entre ellas, preocupa la relajación en lo que al transporte de bultos se refiere en el interior del habitáculo. El 51 por ciento de los conductores confiesa que llevan objetos sueltos dentro del coche, un comportamiento muy peligroso, ya que éstos multiplican su peso en caso de choque de manera exponencial y se convierten en auténticos proyectiles.

Aunque lo que más preocupa son las malas posturas en los asientos. El 10 por ciento confiesa que han circulado con el respaldo recostado, el 7 por ciento no utiliza el cinturón de seguridad o lo lleva mal ajustado y el 5 por ciento dice poner a menudo los pies sobre el salpicadero.
Con estos datos, el RACE ha querido comprobar qué sucede en caso de accidente cuando se llevan a cabo este tipo de comportamientos y el resultado es evidente. Sólo se necesitan 56 km/h para que un choque tenga consecuencias mortales para sus pasajeros. Una sola prueba sirvió para examinar a todas las imprudencias:
Conductor: Montado con el cinturón holgado y cerca del volante. El pasajero trasero le provocó un impacto correspondiente a dos toneladas y las aceleraciones del cuello y la cabeza superaron las máximas compatibles con la vida.
Copiloto: Sentado con el respaldo extendido y las piernas en el salpicadero. La cabeza golpeó contra las piernas, lo que provocaría una muerte en el acto y la compresión del tórax también superó los límites vitales.
Ocupante trasero: Viajando sin cinturón de seguridad y con un bebé cogido en brazos. El impacto provoca que el ocupante rebote por el habitáculo tras aplastar al bebé contra el asiento del conductor y a éste contra el volante. Evidentemente, las consecuencias también son fatales.









