La revolución pendiente de la automoción, según Fiat

El presidente de Fiat España, Juan José Díaz Ruiz, defiende que los fabricantes “dejen de ser ingenieros" para convertirse en “gestores de servicios globales". Su trabajo no puede terminar cuando el coche sale de las cadenas de montaje.

Fiat y General Motors negocian un nuevo acuerdo
Fiat y General Motors negocian un nuevo acuerdo

Juan José Díaz sabe de qué habla. Es el presidente de Fiat España, pero –entre su trayectoria profesional- destaca la vicepresidencia mundial de Fiat. Además, la automovilística italiana vive un proceso de regeneración después de haber estado a punto de desaparecer. Por eso, acaba de presentar un libro cuyo título no puede ser más significativo: “La revolución pendiente. La automoción ante el cambio". Según argumenta, los fabricantes de automóviles deben ampliar su actividad si quieren ser rentables. No basta con producir coches, sino que tienen que implicarse –ha argumentado- en servicios como el renting, la financiación, la recompra de coches de segunda mano, los accesorios y el mantenimiento. Díaz Ruiz apunta que, en el mejor de los casos, un fabricante de coches gana cerca de un cuatro por ciento del valor del mismo. Esta rentabilidad es menor para empresas que están en números rojos como Opel, Ford o la misma Fiat. “En el sector de la automoción la revolución pendiente es que pasemos de ser ingenieros a ser gestores de servicios globales, que es donde están los mayores márgenes de rentabilidad", ha explicado. En la actualidad, las deudas de Fiat ascienden hasta los 340 millones de euro. Sin embargo, la empresa se encuentra en un proceso claro de saneamiento. Los números rojos no han impedido que mantenga a raya los intentos de compra de su socio, GM (aunque, para algunos analistas, se trataría más bien del desinterés de ésta por “cargar" con esta deficitaria compañía).
Sin embargo, Fiat tenía muchas tablas de salvación: la venta de activos de muchas de sus compañías, como la aseguradora Toro o su empresa aeronáutica Fiat Avio.
Además, han iniciado un desembarco de nuevos modelos. Están tan confiados que han anunciado que en 2006 su flota estará totalmente renovada y sus cuentas saneadas. Sin embargo, para llegar a este punto, la multinacional tendrá que hacer muchos “esfuerzos". El último le ha tocado a su compañía de vehículos industriales Iveco y, más concretamente, a su fábrica de Mataró, que se ha visto obligada a echar el cierre.

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