General Motors desarrolla un plástico más ligero

El plástico del futuro ha llegado a la automoción. Al menos eso es lo que afirman los responsables de su desarrollo en General Motors, quienes se apresuran a comentar las virtudes de este nuevo producto respecto a los materiales corrientes utilizados: es más ligero, tiene más aguante y se puede reutilizar en mayor porcentaje. Los estribos laterales de dos furgonetas de la compañía mostrarán las posibilidades reales del nuevo polímero.

General Motors ha desarrollado un nuevo material plástico de peso muy ligero y gran rendimiento. Su primera aplicación será en las nuevas generación de las furgonetas del grupo GMC Safari y Chevrolet Astro. Concretamente, sólo los estribos laterales de estos vehículos serán fabricados, de momento, en este novedoso componente.

El material ha sido creado por el primer constructor mundial en colaboración con dos importantes firmas en el sector de los elementos plásticos, Basell Polyolefins y Blackhawk Automotive Plastics.

Según el directo ejecutivo de Ciencia del departamento de Investigación y Desarrollo de GM, Alan Taub, es hasta un 20 por ciento más ligero, duradero y reciclable que los materiales plásticos corrientes utilizados en automoción.

"Ahorraremos peso sin apenas costes añadidos, lo cual nos capacita para usar el material en una amplia variedad de aplicaciones", ha comentado Taub. De momento, se conforman con equipar a 8.000 unidades del Safari y del Astro, que se venderán en 2002, para comprobar si las supuestas bondades del producto, columbradas en el laboratorio, son reales.

Barato y duradero
El material es un TPO (termoplástico) que se basa en un nanocomposite (una resina composite con una estructura molecular más compacta). Sus responsables han trabajado sobre este elemento porque es más rígido, liviano y resistente, especialmente, a bajas temperaturas.

Para obtenerlo, rellenan el composite con un material sólido, en este caso materiales inorgánicos. Las partículas añadidas son extremadamente finas, sólo un manómetro (la millonésima parte de un milímetro), de ahí el nombre del nuevo compuesto.

La estructura formada nuevamente se asemeja a la de un ladrillo (el composite) con un clavo de refuerzo en su interior (el relleno inorgánico).

Las partes hechas de nanocomposite cuestan más o menos lo mismo que un TPO convencional, porque el gasto en la obtención de este elemento resinoso se ve equilibrado por una menor cantidad de la misma y por la utilización de una herramienta similar para su fabricación.

Nuestros destacados