Delphi se declara en bancarrota

Al final llegó la noticia: Delphi no ha podido esquivar más los batacazos económicos y se ha declarado en bancarrota. El principal fabricante de componentes del mundo asegura que, por ahora, mantendrá sus actividades en todo el mundo.

Delphi es, todavía, una de las compañías más importantes del mundo del motor. Es la principal fabricante de componentes para coches de todo el planeta y tiene unos 185.000 trabajadores repartidos por los cinco continentes. De ellos, 52.300 pertenecen a las 31 plantas que al empresa tiene en Estados Unidos.

Ahora, todos estos empleados, así como el futuro de la propia compañía, están en entredicho, pues Delphi, acogotada por los costes laborales, ha decidido declararse en bancarrota. Según Steve Miller, presidente de Delphi, el grupo ya no puede absorber los altos costes laborales heredados de cuando “las empresas (en Estados Unidos) cubrían los seguros médicos y las vacaciones de sus empleados, y proveían para los períodos de bajo empleo y las jubilaciones".
Quizá por estos costes, Delphi ha presentado unas cuentas que suman 5.500 millones de dólares de pérdidas en los últimos seis trimestres, un acumulado que ha terminado por asfixiar económicamente a la empresa.
A estas pérdidas se unen unas deudas de 22.000 millones de dólares y una línea de crédito abierta de 4.500 millones. A cambio, los activos suman unos 17.100 millones, una cantidad insuficiente para hacer frente a lo que se debe. Entre las obligaciones financieras destacan los 11.100 millones de déficit que tiene Delphi con su fondo de pensiones. Este detalles es especialmente grave, pues de ese fondo dependen las jubilaciones de unos 12.000 empleados en todo Estados Unidos. Afortunadamente para ellos, sus retiros están garantizados por General Motors, propietaria de Delphi hasta 1999, pero, claro, hacer frente a esto puede poner contra las cuerdas al gigante de Detroit, que ya lleva un paso titubeante y está negociando con los sindicatos rebajas en sus propios planes de pensiones.La noticia de la bancarrota ha caído como una bomba en la industria del motor estadounidense, ya bastante golpeada por la caída de las ventas y los problemas de rentabilidad. Ni siquiera las palabras de Miller asegurando que la compañía seguirá trabajando han podido tranquilizar a las empresas del país, que temen un “efecto dominó" de los problemas de Delphi.Aun así, Miller insiste en asegurar que este trance se superará y que la compañía no dejará de trabajar. “Hemos emprendido esta acción porque estamos resueltos a lograr que las operaciones centrales de Delphi en Estados Unidos puedan competir, y la clave es la reducción de los costos tan pronto como sea posible", asegura el directivo. “Simplemente no podemos darnos el lujo de seguir cargando con asuntos que hemos heredado y restricciones abrumadoras bajo los convenios laborales vigentes que perjudican nuestra capacidad para competir", remacha.Ahora está por ver cómo hace Delphi para mantenerse a flote hasta que pueda salir de la bancarrota.

Para Estados Unidos, el plan de reflote pasa por rebajar el sueldo medio de los trabajadores de los 27 dólares por hora hasta los 10 dólares por hora. Además, pretende reducir las pensiones y los elevados gastos médicos que soporta la compañía. Además, en diciembre pedirá al juez que vigila la bancarrota que autorice la retirada de los seguros médicos y de vida de los 12.000 pensionistas mantenidos por Delphi (la pensión, en cambio, se les mantendrá).

Además, como todo buen proceso de reestructuración que se precie, el de Delphi contará con recortes de plantilla. Se especula con la posibilidad de que un 30 por ciento del personal se vaya a la calle. Se habla también del cierre de una buena parte de los negocios de Delphi en todo el mundo.
Por supuesto, esta crisis afecta también a las 3.000 empresas proveedoras que asisten a Delphi en sus actividades. Estas compañías se verán muy afectadas por la bancarrota y ya están buscando alternativas para mantener sus ingresos hasta que acabe el trance.

Después, si se sale del hoyo de la bancarrota, Delphi dispondrá de un nuevo crédito de 4.500 millones de dólares respaldado por JP Morgan y Citigroup.

De momento, el expediente de bancarrota impide que la empresa cierre en Estados Unidos, pero su legislación no puede extenderse al resto de países donde opera la empresa. La Dirección ha dicho que, en principio, el ajuste se hará sólo en aquel país, pero nada garantiza que no se expanda a otros países.

Delphi ha tenido unas ventas de 13.900 millones de dólares durante el primer semestre de 2005, un nivel que permite ser moderadamente optimista para el futuro. Sin embargo, no se sabe qué va a pasar con las divisiones nacionales.
Una de ellas, la española, cuenta con 4.800 trabajadores y tiene en marcha un proceso de regulación para dejar la plantilla en 4.400 personas a la altura de 2010.
En nuestro país, las principales fábricas están en Puerto Real (Cádiz), Sant Cugat del Vallés y Sant Vicens dels Horts (Barcelona), Pamplona y Tarazona y Belchite (Aragón). Delphi no es el primer fabricante de componentes que lo pasa mal en Estados Unidos. Valeo, otro coloso del sector, ha tenido que pedir ayuda a Ford, su antigua matriz, para hacer frente a su mala situación económica. En este caso, Ford aceptó hacerse cargo de la gestión de varias factorías de Valeo.La dirección de Delphi en Sant Cugat (Barcelona) ha llegado a un preacuerdo con el Comité de Empresa para cubrir la totalidad del salario de los 1.136 trabajadores de la planta durante los 44 días de suspensión de jornada y de garantizar este año la aprobación de 59 prejubilaciones.
En este pacto, alcanzado con UGT y CCOO y del que se han desmarcado CGT y el sindicato independiente FTC, se garantiza el mantenimiento de toda la plantilla hasta el 31 de diciembre de 2007 y el alargamiento del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) hasta finales de 2007, aunque en este ERE no se incluirán a los trabajadores mayores de 53 años, para que su base reguladora no se vea afectada de cara a una posible jubilación anticipada.

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