Chrysler, a la búsqueda de modelos más rentables

Chrysler no renuncia a nada; enfrascado en un plan de saneamiento con el que espera abandonar definitivamente sus números rojos en 2003, el fabricante norteamericano ha asegurado que lanzará muchos más modelos al mercado al tiempo que reduce el gasto en su desarrollo. Dieter Zetsche, presidente de la firma, está dispuesto a dar más por menos.

Los expertos aseguran que el plan de saneamiento de Chrysler se está convirtiendo en todo un modelo para el sector. Tras años al borde de la bancarrota, la compañía volverá a poner en marcha sus cajas recaudatorias en 2003. Ahora, Dieter Zetsche, el mago de esta resurrección, ha anunciado que la compañía gastará 30.200 millones de dólares (33.860 millones de euros, más de 5,5 billones de pesetas) en desarrollar nuevos vehículos, una cantidad mucho más baja de la que se barajaba hace años. Además, por ese dinero, sacarán al mercado cinco nuevos modelos más de los ya programados.

El secreto: "incrementar la eficiencia del plan". Como ha adelantado, los futuros modelos usarán plataformas ya existentes en otros vehículos del Grupo y sólo serán remodelados cada doce años. Eso sí, exteriormente serán modificados cada menos tiempo (previsiblemente tendrán una puesta al día cada tres años).

Con el objetivo de recortar costes, estos modelos serán asignados a líneas de montaje de otros vehículos y también incluirán partes producidas por sus socios Mitsubishi y Mercedes.

"Esto nos hará ser una compañía muy diferente a la que éramos", ha reiterado Zetsche, quien no duda en poner ejemplos de su nuevo programa. Como ha destacado, el Chrysler Crossfire 2004 incluirá un 40 por ciento de partes fabricadas en Mercedes, por lo que se espera que su desarrollo cueste menos de 100 millones de dólares (112 millones de euros, 18.655 millones de pesetas), mientras que para otros modelos esta cantidad puede llegar a dispararse a los 2.100 millones de dólares (2.354 millones de euros, 391.759 millones pesetas).

Zetsche, en el corazón de Detroit
Zetsche parece capaz de lograr las mayores paradojas. No se puede negar que el que era considerado como un hombre de Daimler ha entrado con buen pie en Detroit. A pesar de que ha anunciado el despido de 26.000 empleados y el cierre de seis de sus plantas, los trabajadores le apoyan y los poderosos sindicatos de la automoción estadounidense le respetan.

En 2003, se ha propuesto volver a los beneficios y la mejor manera es reducir costes, pero sin descuidar al mercado. Los buenos propósitos de Zetsche pasan por cambiar la forma de entender la industria. Así, en el Salón de Detroit, ha presentado sus nuevos prototipos, que buscan atraer a nuevos clientes, un grupo de población de bajo poder adquisitivo y muy joven que han denominado "los compradores del milenio".

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