Atención: el cansancio mata

Dieciséis conductores a pleno sol, horas y horas conduciendo sin parar; casi hicimos surco al circuito de El Jarama mientras que nuestros reflejos eran estudiados al milímetro por los expertos del RACE y la revista Autopista. El reto: vencer al sueño. ¿Lo conseguimos? No: sin saberlo, habíamos estado varios minutos dormidos y nuestras reacciones al volante eran como si hubiéramos estado bebidos.

No todos los participantes comienzan la prueba en el nivel más óptimo. Muchos reconocen que han tenido una semana estresante. Sin embargo, la preparación del viaje ha sido fundamental y se nota. Los conductores que se echaron una cabezadita antes de ponerse al volante están en un nivel entre “bueno" y “muy bueno". Aquellos que nada más salir del trabajo se pusieron a cargar maletas se conforman con un “regular". El grupo de conductores que no realizó paradas para relajarse y descansar se “deterioran" más rápidamente que sus compañeros y acusan más el cansancio en general. A las cuatro horas de conducción, reciben una puntuación media de 2,8 (nivel general “malo"), frente a sus compañeros, que obtienen un 3,1 (están “regular"). Tras finalizar todas las horas de conducción, el cansancio acumulado ya no hizo distinción entre los grupos. No lo olvides: “Tras varias horas al volante, la fatiga se apodera de cualquier automovilista".

Antes de conducir
A las 2 horas
A las 4 horas
Al finalizar
Estado físico general
4,0
2,0
3,2
2,9
Cansancio de hombros
4,0
3,7
3,4
3,0
Cansacio de piernas
3,8
3,6
3,4
3,2
Cansancio visual
4,0
3,6
2,6
2,2
Nivel de monotonía
4,4
4,1
3,0
2,7
Nivel de distracción
4,5
4,1
3,0
2,6
Nivel de sueño
3,7
4,5
3,2
2,5
Cansancio de espalda
4,1
4,0
2,9
2,5
Tiempo de reacción
4,4
4,0
3,2
2,5
Estimación de distancias
4,5
4,1
3,1
2,5
Nivel de atención
4,4
3,9
3,0
2,7
Total
4,2
4,0
3,1
2,7
La fatiga es responsable de entre el 20 y el 30 por ciento de los accidentes de tráfico; dificulta la atención durante la conducción y consigue que nos equivoquemos más fácilmente al realizar las maniobras. A medida que ésta crece, mayor es el deseo de llegar al destino, por lo que asumimos más riesgos, siempre peligrosos para nuestro viaje por carretera.
Antes de conducir
A las 2 horas
A las 4 horas
Al finalizar
Estado físico general
3,9
3,3
2,9
2,5
Cansancio de hombros
3,5
3,2
2,5
2,0
Cansacio de piernas
3,5
3,2
3,0
2,6
Cansancio visual
3,7
3,1
2,5
2,0
Nivel de monotonía
3,5
3,2
2,7
2,2
Nivel de distracción
4,0
3,5
3,1
2,9
Nivel de sueño
3,6
3,7
3,0
2,7
Cansancio de espalda
3,2
3,2
2,5
2,1
Tiempo de reacción
4,0
3,5
3,0
3,0
Estimación de distancias
4,0
3,3
3,0
3,1
Nivel de atención
4,0
3,4
2,9
2,9
Total
3,7
3,3
2,8
2,6
Juan Antonio Sánchez, psicólogo responsable de la Escuela de Educación Vial del RACE, explica que “uno de los objetivos de este estudio ha sido demostrar cómo el tiempo de conducción prolongado genera una fatiga que se manifiesta de diversas maneras: fatiga muscular y visual y también de deterioro de nuestras aptitudes psicológicas que son tan importantes para la conducción". Los médicos distinguen claramente entre fatiga, somnolencia y descenso de la atención. ¿Sabrías hacerlo tú? Y, lo que es más importante, ¿sabrías combatir cada una de ellas?Un conductor fatigado nota rigidez en la nuca y dolores de espalda. Tiene la mirada fija y presenta gran dificultad para concentrarse. Lo mejor es hacer lo que los expertos denominan “pausa activa": parada relajante haciendo estiramientos, dar un pequeño paseo, hidratar el cuerpo...La somnolencia es aún más peligrosa. Sufriremos adormecimientos pasajeros y períodos de absentismo al volante; notaremos los párpados pesados. Daremos bostezos continuados y estaremos todo el rato cambiando de posición. En estos casos, es mejor resignarse: para y duerme. Si tu atención desciende, te costará mucho mantener una velocidad constante, no prestarás atención a las señales y al tráfico y tendrás dificultad en mantener la trayectoria. Tu cuerpo te está pidiendo descanso. Escúchalo: para y da una pequeña cabezada. Antonio Lucas, coordinador del departamento de Seguridad Vial del RACE, señala que “la fatiga constituye uno de los elementos más importantes que el conductor tiene que tener en cuenta, sobre todo en los desplazamientos largos. Los atascos, la conducción nocturna... todo ello provoca que, en un momento, el conductor pueda tener síntomas y que el único remedio para evitarlas sea descansar, realizar paradas períodicas y tener en cuenta que el cansancio se acumula".

Para Arancha Pato, directora de la revista Autopista, “la fatiga es la causa directa de alrededor del 25 por ciento de los accidentes de tráfico. Estos siniestros suelen tener consecuencias dramáticas, ya que ocurren a altas velocidades y suelen tratarse de choques frontales contra otros vehículos o salidas de vía. El conductor reacciona de dos maneras cuando se siente cansado: o pisa el acelerador para llegar cuanto antes o disminuye notablemente su velocidad. Existen falsos mitos sobre la manera de combatir la fatiga, como pueden ser subir el volumen de la radio, bajar la ventanilla... Ante los primeros síntomas, lo mejor es hacer una parada y estirar las piernas o dar una breve cabezada de unos 15 minutos". El descenso de atención y el aumento de somnolencia viene provocado por tres factores:
El ruido. La conducción está a menudo acompañada por ruidos de fondo monótonos y permanentes que terminan por adormecer al piloto y acompañantes y por aumentar el riesgo de accidente.
La temperatura. La atención disminuye con el aumento de la temperatura.
La luz. El ojo y el centro cerebral del sueño están estrechamente relacionados. Una luz de alta intensidad retarda la fatiga, al contrario que la oscuridad, que favorece la relajación y el adormilamiento.

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