Argentina quiere recuperar sus autopistas

Más de 8.000 kilómetros de autopistas han quedado libres. Argentina ha decidido no prorrogar su concesión. Con esta medida, el Ejecutivo de Kirchner quiere acabar con los favores cruzados que se establecían durante años entre las empresas y los diversos gobiernos.

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Argentina –según ha asegurado su presidente, Néstor Kichner- quiere ser un “país de reglas claras y cristalinas", un mandato que ha empezado a aplicarse en las autopistas del país. El Gobierno ha decidido no prorrogar los contratos a 12 concesionarias que controlaban más de 8.000 kilómetros de carreteras. Estas empresas querían continuar gestionando las vías a cambio de realizar obras de restauración. Además, del peaje de los conductores, recibían desde 1991 (cuando gobernaba Carlos Menem) diversas subvenciones del Estado. Sin embargo, Kichner ha cortado el grifo: según publica El País, sus allegados aseguran que está dispuesto “a terminar con la fiesta de las obras y las concesiones".Algunas de las autopistas “desamortizadas" volverán a salir a concurso, pero habrá nuevas normas para las concesionarias. No podrán operar más de cinco años (ahora están diez) y no deberán mantener litigios con el Estado. Esta última cláusula dejaría fuera de concurso a muchas compañías, ya que han iniciado juicios contra el Gobierno argentino para reclamar aumentos en las tarifas de los peajes.La española Dragados es una de las constructoras más afectadas. Posee dos tramos de casi 1.000 kilómetros, sobre los que había solicitado una prórroga de dos años.

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