Fórmula 1: Pacto de la Concordia uno a uno

La imposibilidad detectada por Toto Wolff para que los equipos presenten un frente unido frente a Liberty para el pacto de la Concordia nuevo, ha hecho que cada uno vaya a su aire

José Mª Rubio

Toto Wolff (Mercedes) con Chase Carey (Liberty Media)
Toto Wolff (Mercedes) con Chase Carey (Liberty Media)

Durante el GP de Gran Bretaña, Toto Wolff se mostró reacio a firmar el pacto de la Concordia y pidió a los otros equipos llegar a acuerdos para hacer un frente común y negociar con más fuerza frente a Liberty y la FIA. El que los equipos se pongan de acuerdo en algo es complicado, y esta vez no se iba a romper esa regla. Ante semejante perspectiva, el austriaco se fue a hacer la guerra por su cuenta y parece que le va muy bien.

Ahora es cuando más unidos debieran estar los equipos ya que se juegan su futuro económico y también técnico, y sin embargo ni por esas. Los diferentes intereses que tienen cada uno hacen que la lucha en la pista por sobrevivir se haya trasladado a los despachos.

No sabemos qué quiso decir con esta frase Toto Wolff: “Como es imposible llegar a acuerdos, hemos hablado con Chase Carey, nos ha aclarado algunos puntos y vamos a hacer las cosas nosotros solos sin unirnos a nadie”. Pero como Ferrari hacía con Bernie Ecclestone, han tomado su propio camino. ¿Será que Carey les ha dado más dinero de forma secreta como hacía Ecclestone con Ferrari? o ¿habrá algún tipo de prebenda que no se hará nunca pública?

Mercedes Alemania parece que en estos asuntos está fuera de juego, pero nada más lejos de la realidad. A Toto Wolff le dejan “jugar” a ser el máximo jefe, pero es solo eso, un juego. Las decisiones de verdad y las líneas maestras se rigen desde Stuttgart, y a partir de ahí Wolff tiene un cierto margen de maniobra, pero bajo la supervisión germana.

El hecho de que Wolff sea austriaco le ayuda bastante y también el hecho de conocer cómo funciona la empresa de la estrella internamente. Mercedes no necesita a nadie para que el acompañe en negociaciones. Se bastan ellos solos y tienen el suficiente poder como para plantear muchas cosas y ejercer la presión necesaria, sin llegar a romper la cuerda, para sacar sus beneficios y sobre todo sin tener que compartir con nadie los secretos de una negociación y poder ser después rehenes de sus socios circunstanciales.

Cada uno ha negociado como ha podido y parece que todos están ya dispuestos a firmar el acuerdo marco que regirá los destinos económicos de la futura F1, al menos durante los cinco próximos años.

Carey está próximo a su jubilación y quería dejar antes de final de mes todo resuelto y parece que podrá conseguirlo. No se sabe en qué habrá cedido, pero es seguro que el dinero extra que recoge la F1 de muchos de los negocios virtuales servirá para contentar a los equipos, y es que lo que genera la virtualidad no tiene el coste de lo real y a la hora de ajustar cuentas es más sencillo jugar con ingresos que antes no existían.

Esta temporada la F1 habrá hecho perder millones a Liberty, aunque han podido “salvar los muebles” de una forma magistral y sobre todo segura frente a la COVID-19, incluso con todas las carreras hasta ahora a puerta cerrada.

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