El 600 cumple 50 años

Nació como Fiat, pero pronto se hizo un hueco en la automovilística Seat. El fabricante español se encargó de manufacturar y poner en circulación el 600, un modelo que revolucionó nuestras carreteras hace ya 50 años.

El 600 cumple 50 años
El 600 cumple 50 años

El Salón de Ginebra, que está celebrando su centenario, acogió hace medio siglo la presentación de un vehículo que iba a revolucionar el panorama automovilístico español. En 1955, el mítico 600 llegaba a los stands de la muestra suiza.El modelo nació como Fiat y los directivos de Seat se interesaron tanto por él que no tardaron en viajar a Turín, sede de la casa italiana. Cuando regresaron a España, lo hicieron con la licencia para fabricar el 600 en sus carteras.La llegada de este coche a las líneas de montaje de la Zona Franca supuso una transformación para la factoría, que ensamblaba el Seat 1400 desde 1953. La producción de esta berlina era lenta, según explica el diario “La Vanguardia", ya que dependía del transporte marítimo, del ritmo de fabricación en Italia y de las divisas disponibles. Sin embargo, el 600 iba a realizarse íntegramente en España e impulsaría la industria local.La producción se nacionalizó, aunque el proceso no fue fácil. Seat había nacido en 1950 y Fiat, que poseía el siete por ciento del fabricante, había decidido que Barcelona era el mejor sitio para instalar la compañía, pues así podía recibir en poco tiempo los componentes que llegaban desde Génova. Sin embargo, ahora las piezas debían dirigirse a la Ciudad Condal desde todos los puntos de España. Apenas había proveedores solventes y con la experiencia suficiente como para realizar el suministro a un ritmo adecuado, por lo que la producción del 600 tardó dos años en arrancar. Finalmente, el primer 600 español (en 1955 llegaron seis unidades italianas, destinadas a los directivos de Seat) salió de las líneas de montaje el 27 de junio de 1957. Fiat creó el 600 para superar al Topolino. El ingeniero Dante Giacosa, que comenzó a trabajar en el proceso en 1951, nunca intuyó, durante su desarrollo, que el modelo iba a transformar el ritmo de vida de la clase media española.El vehículo, con un motor de 633 cm3 y 21,5 CV, pesaba 600 kilos y costaba casi 60.000 pesetas. Fueron muchos los españoles que se hicieron con uno y, cada fin de semana, embarcaban a toda la familia (aunque parezca imposible) y recorrían las carreteras de la época a casi 85 km/h. El 600 fue el rey de las vías casi hasta el cese de su producción, en 1973. Se habían fabricado 800.000 unidades y Seat había pasado de los 500 a los 30.000 empleados. La parada de las líneas de montaje, sin embargo, no supuso la extinción del modelo, que aún puede verse en nuestras carreteras. Es uno de los clásicos más asequibles: hacerse con uno no es excesivamente difícil, ni costoso. Los amantes de estos pequeños vehículos han permitido que uno de los capítulos más importantes de la automoción española no caiga en el olvido.