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Renault Laguna 2.0 T frente a Toyota Avensis 2.4

Enfrentamos dos berlinas con diferentes atractivos. Las versiones elegidas incluyen cambio automático, lo que aporta un plus de suavidad y confort de marcha, sobre todo en combinación con sus motores de gasolina.
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Renault Laguna 2.0 T frente a Toyota Avensis 2.4
Indudablemente, al igual que en muchos otros detalles, el diseño va ligado también al paso del tiempo, además de al estilo de cada marca. El Laguna, mucho más moderno, adopta un equipamiento muy actual, entre el que destacan elementos como el freno de mano automático por botón o el control de presión de neumáticos. En cualquier caso, el Laguna de esta comparativa se corresponde con el acabado Privilege, ligeramente inferior al más lujoso de la gama, el Initiale. En el caso del Avensis, el motor de gasolina de 2,4 litros va ligado al acabado más alto, el Exclusive. Éste incluye elementos de serie como la tapicería de piel o el sistema de navegación, opciones que en el Laguna hay que pagarlas a parte. La posición de conducción del Toyota es claramente más elevada, aunque situemos la banqueta con la regulación eléctrica de serie en la posición más baja. Los asientos no son tan envolventes, y con la tapicería de piel se echa en falta algo más de sujeción lateral en zonas viradas. Por el contrario, en cuanto a cotas interiores, el habitáculo del Avensis puede ser considerado como de los más amplios del segmento, pese a su veteranía. Tan sólo mejoraría con algo más de anchura. Además, el maletero ofrece un generoso volumen de carga, con mejor acceso, obviamente, en la carrocería de cinco que en ésta de cuatro puertas.
El Laguna, pese a ser una evolución del anterior, sigue teniendo una cota en altura escasa, sobre todo en las plazas traseras. Un adulto de talla media podría rozar con la cabeza en el techo, tal como sucedía en la anterior generación. Además, el maletero, según las mediciones de nuestro Centro Técnico, ha disminuido su volumen útil en 5 litros, siendo ahora de 445 dm³.

En cuanto a seguridad, ambos modelos se sitúan en lo más alto del segmento, con elementos tan importantes como el airbag de rodilla para el conductor. El modelo francés puede presumir de un comportamiento más efectivo, contando de serie con el control de presión de neumáticos, un sistema realmente útil, dado que las estadísticas indican que muy pocos conductores se preocupan por mirar las presiones de forma habitual. Por lo demás, se trata de modelos con un nivel de seguridad dinámica elevado. El Laguna transmite en su dirección una mayor fidelidad, lo que unido a un mejor aplomo en curvas, le aventaja en el apartado activo de la seguridad. Es difícil valorar el apartado económico de marcas generalistas con motores de gasolina y cambio automático. Todavía son pocos en este segmento los que optan por esta opción. Lo queramos o no, la combinación de motor de gasolina con cambio automático se aleja bastante de los gustos y la demanda del mercado español. La gran ventaja, tal como hemos comentado anteriormente, es el confort de marcha y la suavidad, algo que no encontraremos en las variantes Diesel, aunque paguemos menos por el combustible. En contra, de nuevo, el valor residual del modelo. Si el mercado continúa en la línea de los últimos años, la depreciación de estos modelos de gasolina respecto a los Diesel será más que notable. Una vez que acabe la vida útil de nuestro vehículo, o tan sólo pasado tres años, por ejemplo, veremos con desagrado cómo, en el mercado de ocasión, además de resultar más difícil de vender estas versiones de gasolina, su precio será notablemente inferior al de sus hermanos de gasóleo. HIPERVÍNCULO

Renault Laguna
— Confort de marcha
— Comportamiento
— Equipamiento
Toyota Avensis
— Maletero
— Precio / Equipamiento
— Habitabilidad Renault Laguna
— Precio elevado
— Altura plazas traseras
— Maletero justo
Toyota Avensis
— Precisión de dirección
— Sonoridad
— Comportamiento
Cambio generacional
Indudablemente, al igual que en muchos otros detalles, el diseño va ligado también al paso del tiempo, además de al estilo de cada marca. El Laguna, mucho más moderno, adopta un equipamiento muy actual, entre el que destacan elementos como el freno de mano automático por botón o el control de presión de neumáticos. En cualquier caso, el Laguna de esta comparativa se corresponde con el acabado Privilege, ligeramente inferior al más lujoso de la gama, el Initiale. En el caso del Avensis, el motor de gasolina de 2,4 litros va ligado al acabado más alto, el Exclusive. Éste incluye elementos de serie como la tapicería de piel o el sistema de navegación, opciones que en el Laguna hay que pagarlas a parte. La posición de conducción del Toyota es claramente más elevada, aunque situemos la banqueta con la regulación eléctrica de serie en la posición más baja. Los asientos no son tan envolventes, y con la tapicería de piel se echa en falta algo más de sujeción lateral en zonas viradas. Por el contrario, en cuanto a cotas interiores, el habitáculo del Avensis puede ser considerado como de los más amplios del segmento, pese a su veteranía. Tan sólo mejoraría con algo más de anchura. Además, el maletero ofrece un generoso volumen de carga, con mejor acceso, obviamente, en la carrocería de cinco que en ésta de cuatro puertas. El Laguna, pese a ser una evolución del anterior, sigue teniendo una cota en altura escasa, sobre todo en las plazas traseras. Un adulto de talla media podría rozar con la cabeza en el techo, tal como sucedía en la anterior generación. Además, el maletero, según las mediciones de nuestro Centro Técnico, ha disminuido su volumen útil en 5 litros, siendo ahora de 445 dm³.

En cuanto a seguridad, ambos modelos se sitúan en lo más alto del segmento, con elementos tan importantes como el airbag de rodilla para el conductor. El modelo francés puede presumir de un comportamiento más efectivo, contando de serie con el control de presión de neumáticos, un sistema realmente útil, dado que las estadísticas indican que muy pocos conductores se preocupan por mirar las presiones de forma habitual. Por lo demás, se trata de modelos con un nivel de seguridad dinámica elevado. El Laguna transmite en su dirección una mayor fidelidad, lo que unido a un mejor aplomo en curvas, le aventaja en el apartado activo de la seguridad. Es difícil valorar el apartado económico de marcas generalistas con motores de gasolina y cambio automático. Todavía son pocos en este segmento los que optan por esta opción. Lo queramos o no, la combinación de motor de gasolina con cambio automático se aleja bastante de los gustos y la demanda del mercado español. La gran ventaja, tal como hemos comentado anteriormente, es el confort de marcha y la suavidad, algo que no encontraremos en las variantes Diesel, aunque paguemos menos por el combustible. En contra, de nuevo, el valor residual del modelo. Si el mercado continúa en la línea de los últimos años, la depreciación de estos modelos de gasolina respecto a los Diesel será más que notable. Una vez que acabe la vida útil de nuestro vehículo, o tan sólo pasado tres años, por ejemplo, veremos con desagrado cómo, en el mercado de ocasión, además de resultar más difícil de vender estas versiones de gasolina, su precio será notablemente inferior al de sus hermanos de gasóleo. HIPERVÍNCULO

Renault Laguna
— Confort de marcha
— Comportamiento
— Equipamiento
Toyota Avensis
— Maletero
— Precio / Equipamiento
— Habitabilidad Renault Laguna
— Precio elevado
— Altura plazas traseras
— Maletero justo
Toyota Avensis
— Precisión de dirección
— Sonoridad
— Comportamiento
Cambio generacional
Indudablemente, al igual que en muchos otros detalles, el diseño va ligado también al paso del tiempo, además de al estilo de cada marca. El Laguna, mucho más moderno, adopta un equipamiento muy actual, entre el que destacan elementos como el freno de mano automático por botón o el control de presión de neumáticos. En cualquier caso, el Laguna de esta comparativa se corresponde con el acabado Privilege, ligeramente inferior al más lujoso de la gama, el Initiale. En el caso del Avensis, el motor de gasolina de 2,4 litros va ligado al acabado más alto, el Exclusive. Éste incluye elementos de serie como la tapicería de piel o el sistema de navegación, opciones que en el Laguna hay que pagarlas a parte. La posición de conducción del Toyota es claramente más elevada, aunque situemos la banqueta con la regulación eléctrica de serie en la posición más baja. Los asientos no son tan envolventes, y con la tapicería de piel se echa en falta algo más de sujeción lateral en zonas viradas. Por el contrario, en cuanto a cotas interiores, el habitáculo del Avensis puede ser considerado como de los más amplios del segmento, pese a su veteranía. Tan sólo mejoraría con algo más de anchura. Además, el maletero ofrece un generoso volumen de carga, con mejor acceso, obviamente, en la carrocería de cinco que en ésta de cuatro puertas. El Laguna, pese a ser una evolución del anterior, sigue teniendo una cota en altura escasa, sobre todo en las plazas traseras. Un adulto de talla media podría rozar con la cabeza en el techo, tal como sucedía en la anterior generación. Además, el maletero, según las mediciones de nuestro Centro Técnico, ha disminuido su volumen útil en 5 litros, siendo ahora de 445 dm³.

En cuanto a seguridad, ambos modelos se sitúan en lo más alto del segmento, con elementos tan importantes como el airbag de rodilla para el conductor. El modelo francés puede presumir de un comportamiento más efectivo, contando de serie con el control de presión de neumáticos, un sistema realmente útil, dado que las estadísticas indican que muy pocos conductores se preocupan por mirar las presiones de forma habitual. Por lo demás, se trata de modelos con un nivel de seguridad dinámica elevado. El Laguna transmite en su dirección una mayor fidelidad, lo que unido a un mejor aplomo en curvas, le aventaja en el apartado activo de la seguridad. Es difícil valorar el apartado económico de marcas generalistas con motores de gasolina y cambio automático. Todavía son pocos en este segmento los que optan por esta opción. Lo queramos o no, la combinación de motor de gasolina con cambio automático se aleja bastante de los gustos y la demanda del mercado español. La gran ventaja, tal como hemos comentado anteriormente, es el confort de marcha y la suavidad, algo que no encontraremos en las variantes Diesel, aunque paguemos menos por el combustible. En contra, de nuevo, el valor residual del modelo. Si el mercado continúa en la línea de los últimos años, la depreciación de estos modelos de gasolina respecto a los Diesel será más que notable. Una vez que acabe la vida útil de nuestro vehículo, o tan sólo pasado tres años, por ejemplo, veremos con desagrado cómo, en el mercado de ocasión, además de resultar más difícil de vender estas versiones de gasolina, su precio será notablemente inferior al de sus hermanos de gasóleo. HIPERVÍNCULO

Renault Laguna
— Confort de marcha
— Comportamiento
— Equipamiento
Toyota Avensis
— Maletero
— Precio / Equipamiento
— Habitabilidad Renault Laguna
— Precio elevado
— Altura plazas traseras
— Maletero justo
Toyota Avensis
— Precisión de dirección
— Sonoridad
— Comportamiento
Cambio generacional
Indudablemente, al igual que en muchos otros detalles, el diseño va ligado también al paso del tiempo, además de al estilo de cada marca. El Laguna, mucho más moderno, adopta un equipamiento muy actual, entre el que destacan elementos como el freno de mano automático por botón o el control de presión de neumáticos. En cualquier caso, el Laguna de esta comparativa se corresponde con el acabado Privilege, ligeramente inferior al más lujoso de la gama, el Initiale. En el caso del Avensis, el motor de gasolina de 2,4 litros va ligado al acabado más alto, el Exclusive. Éste incluye elementos de serie como la tapicería de piel o el sistema de navegación, opciones que en el Laguna hay que pagarlas a parte. La posición de conducción del Toyota es claramente más elevada, aunque situemos la banqueta con la regulación eléctrica de serie en la posición más baja. Los asientos no son tan envolventes, y con la tapicería de piel se echa en falta algo más de sujeción lateral en zonas viradas. Por el contrario, en cuanto a cotas interiores, el habitáculo del Avensis puede ser considerado como de los más amplios del segmento, pese a su veteranía. Tan sólo mejoraría con algo más de anchura. Además, el maletero ofrece un generoso volumen de carga, con mejor acceso, obviamente, en la carrocería de cinco que en ésta de cuatro puertas. El Laguna, pese a ser una evolución del anterior, sigue teniendo una cota en altura escasa, sobre todo en las plazas traseras. Un adulto de talla media podría rozar con la cabeza en el techo, tal como sucedía en la anterior generación. Además, el maletero, según las mediciones de nuestro Centro Técnico, ha disminuido su volumen útil en 5 litros, siendo ahora de 445 dm³.

En cuanto a seguridad, ambos modelos se sitúan en lo más alto del segmento, con elementos tan importantes como el airbag de rodilla para el conductor. El modelo francés puede presumir de un comportamiento más efectivo, contando de serie con el control de presión de neumáticos, un sistema realmente útil, dado que las estadísticas indican que muy pocos conductores se preocupan por mirar las presiones de forma habitual. Por lo demás, se trata de modelos con un nivel de seguridad dinámica elevado. El Laguna transmite en su dirección una mayor fidelidad, lo que unido a un mejor aplomo en curvas, le aventaja en el apartado activo de la seguridad. Es difícil valorar el apartado económico de marcas generalistas con motores de gasolina y cambio automático. Todavía son pocos en este segmento los que optan por esta opción. Lo queramos o no, la combinación de motor de gasolina con cambio automático se aleja bastante de los gustos y la demanda del mercado español. La gran ventaja, tal como hemos comentado anteriormente, es el confort de marcha y la suavidad, algo que no encontraremos en las variantes Diesel, aunque paguemos menos por el combustible. En contra, de nuevo, el valor residual del modelo. Si el mercado continúa en la línea de los últimos años, la depreciación de estos modelos de gasolina respecto a los Diesel será más que notable. Una vez que acabe la vida útil de nuestro vehículo, o tan sólo pasado tres años, por ejemplo, veremos con desagrado cómo, en el mercado de ocasión, además de resultar más difícil de vender estas versiones de gasolina, su precio será notablemente inferior al de sus hermanos de gasóleo. HIPERVÍNCULO

Renault Laguna
— Confort de marcha
— Comportamiento
— Equipamiento
Toyota Avensis
— Maletero
— Precio / Equipamiento
— Habitabilidad Renault Laguna
— Precio elevado
— Altura plazas traseras
— Maletero justo
Toyota Avensis
— Precisión de dirección
— Sonoridad
— Comportamiento
Cambio generacional

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