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Bentley Brooklands: privilegio de unos pocos

Menos de 200 incondicionales de Bentley, en cada uno de los tres próximo años, tendrán acceso a este excepcional coupé, el más grande del mercado y animado por el V8 más potente de la legendaria marca.
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Bentley Brooklands: privilegio de unos pocos
En la impresionante villa toscana del siglo XVII que sirve de base a la presentación de Bentley, dos criaturas mecánicas en perfecto orden de marcha nos retrotraen a la época en que la marca inglesa y sus vehículos reinaban en los circuitos.

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Bentley Brooklands

El conocido como ‘Old Number One’ (por su número de dorsal en las 24 Horas de Le Mans 1929) triunfó en la prueba gala antes de conseguir laureles dos veces en Brooklands. Su 6 en línea de 6.597 cm3 daba 200 CV que le permitían superar los 190 km/h, aunque una elaboración a 7.983 cm3, en 1932, aumentaba a 225 CV y 204 km/h esos valores. Típico de la época, este coche sería luego utilizado como vehículo de carretera por Woolf Barnato después de hacerlo triunfar una segunda vez en Le Mans en 1930. Y más adelante volvería a la competición y recibiría tres diferentes carrocerías. Restaurado a formato de 1932, es una joya inigualable de otra época.

El monoplaza de compresor (que asoma por su frontal) pilotado por Birkin, con placa UU6871, es también de 1929 y se le conoce como ‘Brooklands Battleship’. Debutó en competición en junio de ese año con carrocería Van den Plas de 4 asientos (¡!), pero en 1930 se convirtió a monoplaza y así conoció sus mejores éxitos, como un segundo puesto en el Gran Premio de Francia en Pau, en 1930. Entre sus resultados, logró el récord de la vuelta a Brooklands a un promedio de 221,7 km/h en 1932.
Es leyenda
En la impresionante villa toscana del siglo XVII que sirve de base a la presentación de Bentley, dos criaturas mecánicas en perfecto orden de marcha nos retrotraen a la época en que la marca inglesa y sus vehículos reinaban en los circuitos. El conocido como ‘Old Number One’ (por su número de dorsal en las 24 Horas de Le Mans 1929) triunfó en la prueba gala antes de conseguir laureles dos veces en Brooklands. Su 6 en línea de 6.597 cm3 daba 200 CV que le permitían superar los 190 km/h, aunque una elaboración a 7.983 cm3, en 1932, aumentaba a 225 CV y 204 km/h esos valores. Típico de la época, este coche sería luego utilizado como vehículo de carretera por Woolf Barnato después de hacerlo triunfar una segunda vez en Le Mans en 1930. Y más adelante volvería a la competición y recibiría tres diferentes carrocerías. Restaurado a formato de 1932, es una joya inigualable de otra época.

El monoplaza de compresor (que asoma por su frontal) pilotado por Birkin, con placa UU6871, es también de 1929 y se le conoce como ‘Brooklands Battleship’. Debutó en competición en junio de ese año con carrocería Van den Plas de 4 asientos (¡!), pero en 1930 se convirtió a monoplaza y así conoció sus mejores éxitos, como un segundo puesto en el Gran Premio de Francia en Pau, en 1930. Entre sus resultados, logró el récord de la vuelta a Brooklands a un promedio de 221,7 km/h en 1932.
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