Rodando bien se llega lejos

El neumático es el único punto de contacto del coche con la carretera. De su estado depende buena parte de nuestra seguridad al volante. Una inspección visual periódica es suficiente para el cuidado y mantenimiento de nuestros neumáticos.
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Rodando bien se llega lejos
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La elección del neumático debe de hacerse conforme a las recomendaciones del fabricante del vehículo. Además, los neumáticos deberán ser al mismo tiempo de la misma marca, el mismo tamaño, la misma categoría de uso, la misma estructura, el mismo código de velocidad y el mismo índice de capacidad de carga.

Lo primero que hay que conocer es el significado de los códigos que tienen dibujados los neumáticos en sus flancos. Por ejemplo, tomando como medida 195/65 R15 H:
- 195. Es el ancho del neumático en milímetros.
- 65. Indica la relación altura/ancho de sección o perfil.
- R. Nos indica el tipo de estructura del neumático. En este caso, R significa Radial.
- 15. Es el diámetro interior expresado en pulgadas.
- H. Se refiere al código de velocidad. H equivale a 210 km/h.

A la hora de elegir un neumático hay que tener en cuenta el uso que se le va a dar, ya que no es lo mismo conducir en zonas cálidas que en otras más frías o donde las lluvias son abundantes. Salvo algunas excepciones, existen tres tipos de neumáticos:
- De verano: Los más utilizados en países como España con un clima moderado. La profundidad mínima de su dibujo es de 1.6 mm y están fabricados en un caucho más duro que los de invierno, para mejorar su adherencia y control en temperaturas altas.
- De invierno: Suelen tener una profundidad de más de 5 mm para mejorar el agarre en suelo mojado, con nieve o hielo. Estos suelen utilizarse cuando la temperatura baja de 7 grados centígrados. En Europa se pueden distinguir porque en los lados se lee la leyenda M+S.
- Mixtos: Aúnan propiedades de las gomas de verano y de invierno y pueden utilizarse durante todo el año siempre que las temperaturas no sean muy extremas.

- Vigila la presión: Las presiones de los neumáticos hay que verificarlas mensualmente y siempre que vayamos a realizar un viaje. Si no se corresponden con las recomendadas por el fabricante, habrá que corregirlas. La medición de las presiones hay que realizarla siempre en frío, si la operación se realiza con el vehículo caliente, hay que añadir 0,3 bar a la presión recomendada.

En caso de una pérdida anormal de presión, se deberá comprobar el interior y exterior del neumático, el estado de la llanta y de la válvula.

- Un dibujo adecuado: Cada neumático cuenta con un testigo de desgaste que permite evaluar su nivel legal. Estos testigos consisten en unas pequeñas protuberancias situadas en el fondo de los surcos. Cuando la altura de la goma llega a este nivel -1.6 mm, que es el máximo legal autorizado- es el momento de cambiar el neumático. No obstante, incluso con más de 1.6 mm, deberemos adaptar la velocidad a nuestro estilo de conducción y a las condiciones del asfalto.

En caso de un desgaste anormal o una diferencia de desgaste entre dos neumáticos, será necesario consultar con un profesional. Además, las perforaciones, cortes o deformaciones visibles deberán de ser tratadas también por uno de estos profesionales.

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