Los derechos del peatón

Los peatones sufren multitud de accidentes en la vía pública a lo largo del año, pero lo que la mayoría no saben es que sus derechos están regulados por la ley. ¿Qué hacer en caso de accidente? Aquí encontrarás todas las respuestas.
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Los derechos del peatón
Los derechos del peatón

Estamos ante un tema de actualidad tras el reciente atropello mortal de una mujer embarazada en Collado Villalba, Madrid. Allí, un conductor cegado por el sol no pudo evitar el impacto, provocando el fatal accidente. Sucesos como éste, la mayoría de ellos con un final no tan trágico, suceden más a menudo de lo deseable en la vía pública. Y eso que durante el año 2009 este tipo de sucesos descendió en un 20%, siendo aún más de 10.000 el número de accidentes que tienen como protagonistas a los viandantes cada año, de los cuales unos 500 acaban con alguna víctima mortal. Pese a estos datos, la mayoría de los peatones que día tras día poblamos las aceras de las vías públicas desconocemos nuestros derechos en caso de accidente en lo referido a las indemnizaciones que podemos y debemos percibir.

En el caso de sufrir un accidente de tráfico como peatón, tenemos ciertos derechos, entre los que se encuentra una posible compensación económica ante dicho accidente. Las compensaciones económicas están contempladas por la ley, y éstas se basan en la normativa de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor. Aquí aparecen multitud de casos teóricos que regulan la cantidad a percibir en caso de reclamación favorable tras un siniestro, cantidad que se modifica año a año en función del IPC. Las compañías de seguros, que son quienes pagan las indemnizaciones, suelen ofrecer la cantidad mínima estipulada, pero en la mayoría de los casos, si vamos por la vía judicial, la indemnización que se consigue en caso de accidente es infinitamente mayor que lo ofrecido inicialmente por la aseguradora.

La posibilidad de reclamar ante un atropello (tenemos 6 meses para hacerlo por la vía penal y 1 año para hacerlo por la vía civil) varía según las posibles secuelas de la víctima y su duración (supuesto que incluye un posible fallecimiento, siendo el beneficiario la familia), la gravedad del siniestro (la cual está cuantificada en una tabla que varía entre 1 y 100 puntos), y el perfil del afectado. Este último punto es muy importante, ya que a efectos legales no es lo mismo que el accidentado sea la persona que más ingresos aporta en casa a que no lo sea, la edad a la que se produce el accidente, etcétera. En el caso de las secuelas también se tienen en cuenta los posibles gastos que deriven de los cuidados que necesite la víctima en caso de lesión temporal o permanente.

En lo que se refiere a la gravedad del suceso suelen producirse desacuerdos entre las distintas partes a la hora de reclamar una indemnización. La persona afectada ha de someterse a un estudio por parte de su médico personal, además de un médico forense y de un tercer médico impuesto por la aseguradora. Si entre los tres diagnósticos no se produce un acuerdo en lo que a la gravedad de las posibles lesiones se refiere, será un juez el que decida en última instancia quién lleva razón y, a partir de ahí, decidir la indemnización correspondiente.

En cada accidente existen diversas circunstancias que los hacen únicos, circunstancias que de un modo u otro están tipificadas en la ley y que ayudan a determinar la cantidad a percibir por la víctima o su familia. El primer punto que se tiene en cuenta son los ingresos netos del atropellado. La cantidad de dinero que pierde el sujeto o la familia del mismo tras un accidente influyen y mucho a la hora de determinar una indemnización.

Además de éste, existen otros elementos que, llegado el caso, tienen su influencia. Por ejemplo, en el caso de un atropello a una mujer embarazada hay que diferenciar entre los daños a la víctima y los daños al bebé (o a ambos, como trágicamente sucedió en el caso que comentábamos al principio de este reportaje). También se tiene en cuenta la profesión del accidentado, sobre todo si ésta depende directamente del aspecto o la capacidad física del mismo, como por ejemplo en el caso de un deportista profesional o una modelo. Esto se debe a que cualquier tipo de lesión en personas de esta índole afectan directamente a su fuente de ingresos profesional.

No obstante, y aunque los distintos supuestos acerca de indemnizaciones están bien clarificados y pueden ser estudiados por cualquier persona, siempre es recomendable contar con un experto en la materia judicial para poder pelear por lo que nos corresponde legalmente. Los bufetes de abogados cuentan con especialistas en accidentes de tráfico que, además de conseguir que cobremos una indemnización que de por sí nos corresponde, podamos reclamar además gastos varios derivados de un accidente, tales como asistencia médica o incluso funeraria.

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