Toyota Auris Hybrid: ande yo caliente... y con poco consumo en frío

Por fin tenemos invierno y la constatación de que incluso en condiciones de funcionamiento en frío el Toyota Auris Hybrid con el que vamos a convivir un mes no suena mucho y gasta poco.
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Toyota Auris Hybrid: ande yo caliente... y con poco consumo en frío
Toyota Auris Hybrid: ande yo caliente... y con poco consumo en frío

Esta mañana lo he visto claro. Durante este mes de convivencia con el Toyota Auris Hybrid tendremos que organizar una "porra" para ver cuál de los conductores gasta menos en un recorrido típico de casa al trabajo. Que nadie piense que lo digo porque quiera llevarme una medalla, porque precisamente seré el peor de todos con diferencia. Lo interesante es que seguro que la muestra será suficientemente extensa como para servir de referencia de consumos reales de un Toyota Auris Hybrid a muchos usuarios (sí, yo también soy capaz de rodar en 3,0 l/100km, si las cosas son fáciles, como atestigua la imagen de arriba, rescatada de mi teléfono móvil). En mi caso, en un casa-trabajo, vivo tan cerca que, como ya he dicho, estropearé mi consumo medio con un récord de mal consumo.

Vivir al lado de una entrada a los túneles subterráneos de la M-30 (una vía rápida de circunvalación de Madrid) significa que, según se pone el coche en marcha, apenas recorro ni 200 metros antes de colocar el coche a 70 km/h. Una velocidad que sería ideal para el Toyota Auris Hybrid con una temperatura exterior suave, o con el motor caliente, porque el híbrido lo solventaría con el motor eléctrico durante muchos cientos de metros, alternando con el térmico. En cambio, esta mañana, con temperaturas invernales y un día entero detenido, el motor térmico se pone a funcionar desde el primer instante.

Comienzan las heladas para nuestro Toyota Auris Hybrid

Ni siquiera la maniobra de desaparcar la ha hecho enteramente en eléctrico, como sucede habitualmente. Probablemente sea una necesidad impuesta por el climatizador a 23 grados, en busca de proporcionar calefacción al habitáculo: esto sí, en seguida estábamos a temperatura confortable. Y ya se sabe, el confort suele tener un coste, energético y mayor consumo. Normalmente la calefacción viene de calor sobrante y eso no sobra en ningún motor frío, hay que crearlo, aunque en el Auris híbrido gastando poco.

Tengo en mente otras ocasiones en que he conducido todo tipo de híbridos por estas vías periféricas rápidas, también Toyota Prius o Auris Hybrid, en que los consumos con esos ligeros cambios de ritmo y ligeras subidas y bajadas, son ridículamente bajos. Sin embargo, esta mañana he podido constatar lo que significa vivir en los barrios bajos, porque llegar a la redacción, junto a la estación del AVE de Madrid, esa popular frase de "subir al centro" que oyes en cualquier ciudad, supone de verdad "subir y subir".

Ver un consumo relativamente alto, a pesar de todo, para mi es el menor de los males. En mi anterior coche personal, un turbodiesel, lo tenía aún peor, no había túneles con esa limitación a 70 km/h (de la que habría mucho que hablar, pero no viene al caso) inmediatamente después de arrancar ponía el coche a 90 km/h. No por nada, sino para no ser obstáculo para el resto del tráfico de la mañana, que también suele andar con prisas. Y así, en frío, con el aceite espeso, la palanca de cambios dura por el también aún sólido aceite de la caja de cambios, en menos de 10 minutos apagaba el motor para dejar a los chavales en el colegio. La aguja de la temperatura del motor apenas se había movido, pero yo le había dado un buen hervor a los pistones. Como imaginas, esta manera de utilizar el coche por las mañanas (y no creo que sea el único que lo hace) supone un compromiso con la fiabilidad, un uso tan exigente concluyó en pocos miles de kilómetros subido a una grúa. El consumo que tenía siempre era muy alto, rondando los 12 l/100km en ese tramo inicial, pero peor fue para esa válvula EGR obstruida. Cosas de los Diesel en esto que he hecho hoy y que en cualquier manual de usuario se denomina "trato severo", pero que es de lo más normal en las ciudades.

El parráfo anterior solo viene a explicar que, por mucho que el motor de gasolina del Toyota Auris se ponga en marcha, hace un calentamiento "de libro", el programado, supervisado por el ordenador, a un régimen casi constante. Además, en cualquier coche de gasolina, la temperatura de la combustión es más alta que en un Diesel y no hay que prever que los sistemas de limpieza del escape sufran como le pasó a mi Diesel. Por eso esta mañana solo me ha dolido ver los consumos, que subían y subían a cada semáforo. "Dolido" en comparación con los consumos que siempre había visto durante el fin de semana, con valores por ciudad que no llegaban nunca a los 6 l/100km. Es cierto que esta mañana no he llegado a superar esa barrera psicológica de 10 l/100km, pero le ha andado cerca. Finalmente he acabado con 8,3 l/100km. El promedio fue mi habitual 19 km/h y algo más de un cuarto de hora de uso.

Consumo del mismo recorrido en compacto Diesel en frío

Si te parece una barbaridad es que quizá no te has detenido a pensar lo mucho que gastan los coches "normales" durante los primeros minutos de funcionamiento de motor, esos "recorridos cortos" que destrozan la eficiencia. Rebuscando en mi móvil me he encontrado un Diesel compacto con el que casi bajo de los 10 l/100km y con una berlina medio-grande híbrida con un rotundo 14,6 l/100km a temperaturas similares hace dos años. El extremo lo tengo cuando, a puntita de gas el Porsche Turbo, pasó de los 25 l/100km en el tramo del colegio a la redacción, de apenas 1,5 km. Y eso que, en su salsa, sorprende por su eficiencia. Ay, quien hubiera tenido un híbrido, con el motor parado en los semáforos un día como ese.