Seat 133, el coche de 1975

Para realizar la prueba de este modelo, AUTOPISTA compró una unidad de las que estaban destinadas a la exportación. Hubo que esperar casi un año a que el coche estuviera en manos de los probadores que, aprovechando la ocasión, sirvió también para realizar una prueba de larga duración: 50.000 km con el Seat 133.
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Seat 133, el coche de 1975
Seat 133, el coche de 1975

El 133 viene a sustituir, simultáneamente, al 600 y al 850. Técnicamente es un 850 normal con una carrocería más moderna y resistente y algo más amplia. La única diferencia técnica de relativa importancia es la incorporación de una junta cardánica en el árbol de dirección, por aquello de aportar algo en la parcela, tan de moda, de la seguridad pasiva.

Fríamente considerado, el 133 es un producto de la actual situación de crisis, auque es indudable que el proyecto viene de más atrás que otoño del ‘73, cuando se desencadenó «la guerra del petróleo». Con el paso de los años, los coches que «colean» han ido perdiendo el favor de los diseñadores. El 133 es el más moderno —y posiblemente último— representante de esta tendencia constructiva.

El coche subvira claramente al coincidir la inercia direccional del coche que marcha en línea recta, y la pobre adherencia del tren delantero. En curvas muy cerradas, de segunda, en las que el coche gira mucho más rápidamente, una vez que se le ha hecho entrar en la curva, la inercia de la cola comienza a dejarse sentir y, entonces, la actitud pasa a ser sobreviradora.

El motor es, en pocas palabras, el de un 850 Normal realizado sobre un bloque de 127. Resulta tremenda¬mente elástico, de arrancada sin ningún problema. El consumo de aceite es prácticamente nulo y su capacidad para admitir regímenes elevados es extraor¬dinaria. La caja de cambios y el embra¬gue son muy suaves y precisos, tanto en el manejo como en su funcionamiento.

En el interior, nos gusta la situación ante el volante. Aunque los asientos no se reclinen, se puede encontrar una perfecta correlación entre las distancia al volante, el cambio y a los pedales, al menos para un conductor de una estatura media. La visibilidad es excelente en todos los sentidos.

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