El coche del futuro estará pegado con pegamento

El cada vez más habitual uso de materiales como aluminio y otros compuestos experimentales en la fabricación de muchos componentes impide que éstos puedan ser unidos, como hasta ahora por soldadura. Por ello, empieza a ser indispensable la utilización de sustancias adhesivas industriales -similares, por ejemplo, a las poliolefinas utilizadas en gomas de zapatos o raquetas- para el ensamblaje de dichas partes.
Agencias -
El coche del futuro estará pegado con pegamento
El coche del futuro estará pegado con pegamento

Y no sólo se trata de pegues para rellenar huecos entre elementos pequeños, también existen adhesivos estructurales más fuertes que pueden ser utilizados para sostener en un todo componentes de mayor tamaño como puertas o parachoques o montantes.

 

Eso sí, que nadie piense que se trata de sustancias similares a la cola blanca habitual en el bricolaje o a los pegamentos instantáneos utilizados en las 'chapuzas' caseras. " No sólo compramos pegamentos a medida, sino que trabajamos muy estrechamente con los fabricantes en adhesivos específicos complejos", explica Michael Zuern, jefe de materiales en Mercedes-Benz.

 

Por otra parte, además de contribuir a la mayor ligereza de los futuros coches del mercado, estos pegamentos también ofrecen otros beneficios, como la capacidad de absorber mejor el impacto de un accidente o de reducir la sonoridad en el interior.

 

Menos peso, más velocidad

La búsqueda de una mayor ligereza, que antes estaba reservado casi en exclusiva a vehículos de competición, ahora se extiende entre los de calle, también con el objetivo de conseguir un mejor rendimiento. Y es que, tal y como solía exponer el fundador de Lotus Colin Chapman, "sumar potencia te hace más rápido en rectas, restar peso te hace más rápido en cualquier condición".

 

Por ello, automovilísticas como Audi o General Motors han empezado a utilizar ya estas sustancias en cantidades ingentes en el ensamblaje de las muchas piezas bajo sus carrocerías en fibra de carbono y aluminio. Por ejemplo, el tope de gama deportiva de los cuatro aros, el R8, o el Cadillac CTS ya disponen de más de cien metros de estos pegamentos en su interior para soportar mejor las vibraciones y las altas temperaturas.

 

Sin embargo, cabe resaltar que este tipo de adhesivos no están exentos de posibles defectos. Por ejemplo, en 2010, Ferrari se vio obligado a llamar a revisión 1.248 unidades de su superdeportivo 458 Italia, tras detectar que un pegue especial utilizado para fijar una pantalla térmica en el interior del paso de rueda era propenso a la fusión y había causado llamas en varios coches.

 

Las estrictas normas de emisiones de CO2 impuestas por las autoridades a los fabricantes de coches obliga a éstos a producir modelos más eficientes y menos contaminantes, lo cual en muchos casos se logra a partir de reducciones de peso considerable. Pero en esa rebaja de la masa de los nuevos vehículos entra en juego un cambio en el proceso de producción.

 

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