4x4

Subaru Forester 2.0 XT 4WD

La nueva generación del Subaru Forester Turbo mantiene casi invariados el excelente comportamiento y prestaciones de su antecesor en carretera y pista, así como su versatilidad de utilización; virtudes todas ellas que potencia con una estética más atractiva y una seguridad pasiva acrecentada.

Subaru Forester 2.0 XT 4WD
Subaru Forester 2.0 XT 4WD

El corazón del nuevo Forester sigue siendo el conocido motor boxer de dos litros, que gracias a la acción del turbocompresor e intercooler ofrece 177 CV a 5.600 rpm y un par de 245 Nm a 3.200 rpm. Respecto al anterior modelo, el nuevo Forester ha acreditado unas prestaciones ligeramente inferiores. Algo que puede deberse a los pocos kilómetros de nuestra unidad de pruebas, así como a unas medidas anticontaminantes más severas que dejan respirar peor al motor. No obstante, acreditar 7,7 segundos en la aceleración de 0- 100 km/h, o 28,9 segundos para alcanzar el kilómetro con salida parada, son cifras realmente brillantes que nos sitúan ante un coche de excelente andar. En este sentido debemos apuntar también que la forma como entrega la potencia este motor es muy agradable, ya que su progresividad es máxima y no castiga a los ocupantes con intempestivas aceleraciones que perjudiquen el alto confort de marcha que proporciona el coche. Incluso su elasticidad es notable y se traduce también en un buen confort de conducción, ya que no obliga al conductor a recurrir demasiado al cambio para mantener cruceros de marcha altos. Por desgracia, la frugalidad de este motor no es una de sus mejores cualidades, como han acreditado unos consumos algo altos que, además, se ven remarcados por la limitada capacidad del depósito de combustible, lo que potencia aún más la sensación de que el coche consume mucha gasolina. Acompañando a este motor nuestra unidad de pruebas disponía de la caja manual de cinco velocidades —existe en opción otra automática de cuatro—,. Con respecto a ella, presenta un escalonamiento bien escogido y los recorridos entre marchas son relativamente cortos, peca de una posición algo retrasada de la palanca —es fácil golpear con el brazo en el pétalo lateral del respaldo al insertar segunda y cuarta velocidades—, y su tacto muy gomoso le resta precisión. Los sincros tampoco son un ejemplo de rapidez, lo que impide practicar la conducción deportiva a la que las prestaciones del motor invita. Puesto sobre la carretera, el Forester es un auténtico devorakilómetros, que proporcionará a su propietario muchas horas de placentera conducción. Y es que la utilización de barras estabilizadoras más gruesas ha venido a mejorar aún más el ya ejemplar comportamiento del coche. Dejando a un lado el discutible tacto de los neumáticos Yokohama Geolandar G900 con que venía equipada nuestra unidad de pruebas, de muy precario agarre en seco y mojado y tremendamente escandalosos, lo cierto es que este Subaru es un dechado de nobleza. En carretera rápida el aplomo que proporciona su batalla de 2,53 metros, su tracción total, su suspensión trasera autonivelante, y unas suspensiones perfectamente calibradas, proporcionan a conductor una sensación de seguridad y dominio máximas. En carreteras de puerto con muchas curvas su actitud se vuelve más subviradora, lo que no hace sino proporcionar seguridad al conductor medio. Además, esta actitud se corrige levantando ligeramente el pié del acelerador, con lo que el coche retomará la trayectoria deseada. Además, en este tipo de carreteras la dirección hace gala de una rapidez y precisión notables. Lo que no nos ha gustado nada es el sistema de frenos, que peca de una resistencia muy baja al «fadding». En un coche de su precio y prestaciones sobran los frenos de tambor traseros, que deben ser sustituidos por discos, así como tampoco estaría de más utilizar un líquido de frenos de mejor calidad.