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SsanYong Rexton 320

La configuración del modelo de Ssanyong lo sitúa en la categoría de los TT de lujo. El potente motor de gasolina, la tapicería de cuero y un equipamiento bastante completo delatan un enfoque ambicioso en un terreno en el que la competencia es durísima.

SsanYong Rexton 320
SsanYong Rexton 320

Uno de los aspectos en los que ha destacado esta marca coreana desde el principio es en su particular y atractiva estética que le ha servido para imprimir a sus modelos una fuerte personalidad sin que ello haya representado contrapartidas en otros aspectos. El Rexton sigue esa línea con un diseño atractivo, de líneas suaves y con un resultado visual que personalmente se nos antoja afortunado. Su configuración interior de siete plazas le proporciona un toque de practicidad adicional que en muchos casos será un aspecto de peso a la hora de la decisión de compra.El Rexton muestra un interior bastante cuidado. La tapicería de cuero y las inserciones en madera delatan el planteamiento de lujo que SsanYong ha querido imprimir en este modelo y el resultado es bueno. Tan sólo el tacto de algunos plásticos y de los distintos mandos desentona un poco en el ambiente que se respira dentro del habitáculo. Climatizador independiente para conductor y pasajero, asientos eléctricos y cambio automático se encargan de redondear el conjunto y transmiten una atmósfera distinguida en el Rexton. Los asientos están muy bien resueltos y no sólo son confortables, sino que disponen de una buena sujeción lateral a pesar de la piel, que no es el tejido más adherente. El espacio es también suficientemente holgado como para que los tres eventuales ocupantes de la segunda fila de asientos viajen cómodos. No se puede decir lo mismo de los que lo hagan en la tercera fila cuyo grado de confort se ve mermado con respecto al resto.El Rexton monta el mismo motor que en su día el Musso E-32, aunque para la ocasión está algo limitado —emisiones— y no ofrece las brillantes prestaciones que aquél, aunque sus 220 CV se muestran más que suficientes para proporcionar unas excelentes cualidades dinámicas en todo tipo de terrenos. La transmisión automática es de cuatro marchas y se encarga de optimizar las cifras de recuperación, pero carece del refinamiento exigible en un modelo de esta categoría. Por una parte sería deseable una quinta marcha que «cerrara» algo más las relaciones, aunque este extremo no es especialmente criticable. Sí lo es el funcionamiento del convertidor de par, que inicialmente resbala en exceso y bruscamente se bloquea provocando unos tirones y unos golpes en la transmisión impropios del refinamiento que presenta el resto del coche. Este efecto se vuelve delicado en zonas todo terreno, en las que la brusca respuesta del convertidor puede llevarnos a golpear accidentalmente contra algo si la zona es difícil.