4x4

Ruta 4x4: Tazenakht - Taliouine

Partiendo de las estribaciones del jebel Sarhro, avanzaremos por escarpadas laderas, encajonados entre gargantas, cañones y desfiladeros para superar las cumbres de la formidable cordillera del Anti Atlas. Una etapa corta, pero intensa, que pone el punto y final a nuestra serie de rutas en territorio marroquí.

Ruta 4x4: Tazenakht - Taliouine
Ruta 4x4: Tazenakht - Taliouine

La ruta comienza en las torres de salida de Tazenakht, situadas en las afueras de la ciudad, en la carretera P-32 en dirección hacia Ouarzazate. Hay que recorrer algo menos de nueve kilómetros por asfalto para acceder a una pista que sale hacia la izquierda, frente a la colosal muralla rocosa que forman las cumbres del jebel Siroua. La pista tiene buen firme y circulamos con facilidad por las estribaciones del Adrar (montaña) Asdrem. Solo algunos tramos de incómoda tulé y el paso de algunas bañeras obligan a levantar el pie del acelerador. Avanzamos por un pétreo desierto, un paisaje dominado por rocas basálticas de tonos oscuros que oscilan entre el marrón y el negro. El pedregoso cruce de una ancha torrentera, horadado por numerosas bañeras, obliga a disminuir drásticamente la velocidad. Es un paso corto y pronto la pista recupera el firme rápido y cómodo.A un par de kilómetros del comienzo de la pista, enfrente a la izquierda, vemos una pequeña laguna que en el mapa figura con el nombre de Bgo. En la orilla se alternan pequeñas construcciones de adobe y crecen abundantes almendros y maizales, un oasis de verdor en medio de un árido pedregal. Las aguas de Bgo alimentan el cauce del oued Assif n Oumagha. La pista sigue el curso del río, avanzando por la ladera derecha de un pequeño valle pedregoso flanqueado por las cumbres de los adrares Tougmast y n Youtti, para llegar a la primera población del recorrido, Imdghar n Izder. La pista cruza el pequeño pueblo con la cercana presencia de unas macizas paredes de roca negra. Pasado el pueblo seguimos atravesando un inmenso y desolado pedregal, un terreno estéril dominado por los tonos negros y amarillos de las laderas rocosas. El firme de la pista es excelente y permite disfrutar de la fascinación de un inhóspito desierto de montaña y roca. Algo más adelante, al pie de las negras paredes de roca, la humedad de las aguas freáticas del oued mantienen una vegetación que pone una nota de color en el yermo paisaje. Al pie de una montaña, entre árboles y cultivos, destacan las casas de piedra y adobe de Imdghar n Oufella. Aunque pasamos cerca de la mezquita (casilla 8) el núcleo de la población queda a un lado de la pista. A la salida seguimos avanzando junto al oued. En este tramo el cauce es una ancha franja de cantos rodados grises. En la otra orilla se pueden ver algunos árboles y cultivos recortados contra la oscura silueta de las montañas al fondo. La pista es excelente con la salvedad del paso de alguna zona de bañeras. Cruzamos el oued dejando a la derecha las gargantas, excavadas por el curso de un oued, que separan los adrares N Touchgar y Tougmast (casilla 10). La pista, algo pedregosa, sigue el contorno de la ladera del adrar Touchgar, un inmenso pedregal de tonos oscuros, contra él que destaca el color blanco del trazado de la pista. Pasado el desvío hacia Mouddat (casilla 11) el cauce del oued alberga árboles, cultivos y algunas casas y construcciones de adobe. Un agradable recorrido que nos acerca hasta Nqob. La pista se interna por las calles del pueblo. Seguir el trazado por el interior no ofrece ninguna dificultad. En la mayoría de las casas se puede ver antenas parabólicas un contraste con la sencillez de las construcciones. Resulta extraño que los críos no se acerquen a nuestro paso. Aparentemente no están acostumbrados a ver pasar extranjeros. En la salida del pueblo nos desviamos hacia la izquierda (casilla 13). La pista que sigue de frente lleva hacia Amassine. Acompañada por algunos almendros la pista, de buen firme, sigue el cauce cultivado del oued circulando junto a la rocosa ladera del Adrar Asfal. Es un tramo corto y pronto destaca el minarete de la mezquita de Tamergercht al fondo. Cruzamos el pueblo, en dirección hacia Tafrent, y seguimos junto al cauce del Assif n Oumagha que en esta zona alberga distintos cultivos, maizales y varias clases de árboles. La pista sigue siendo excelente. En las casillas 15 y 16 dejamos a un lado los desvíos que llevan hacia Tamezzara y Taloust respectivamente. En este tramo el lecho del río es un pedregal, una franja gris de cantos rodados que destaca contra los tonos oscuros de un terreno montañoso. La pista, con la excepción de algunas zonas de bañeras, está bastante bien. Cruzamos Tamouddat, un pequeño pueblo que precede a Tafrent. A la salida atravesamos una pequeña zona cultivada con almendros maizales y hierbabuena, después seguimos junto al pedregoso cauce hasta llegar a Tafrent. Pasamos junto a la escuela, en la entrada a la derecha, y tras salvar una pequeña torrentera cruzamos el pueblo. Aquí tampoco se acercan los críos, un descanso. A la salida del pueblo seguimos el cauce cubierto de árboles y cultivos. Un bonito paisaje en el que contrastan los colores oscuros de las montañas con los amarillos y verdes de la vegetación. La pista atraviesa un corto tramo incómodo y pedregoso que se inicia con el paso lento de una torrentera, en las cercanías del desvío a Taouzout (casilla 19), y que finaliza poco después al juntarse con una pista excelente. Debe ser la más indicada de Marruecos, hay carteles en todos los cruces, aunque algunos no se lean con claridad. El terreno se abre a un amplio y fértil valle que alberga huertos, maizales, higueras y casi un bosque de almendros. Dejamos a la derecha el desvío que lleva hacia Afianoussif y seguimos avanzando por una zona muy fértil para llegar a Ait Ougalmane, un pueblo de piedra y adobe. Pasamos junto al lavadero y a la salida del pueblo la pista, excelente, avanza por un vergel situado en una zona de enormes peñascos. Un corto tramo nos acerca hasta Ait Marou, a la izquierda se ve Ait Sine situado en la base de una pequeña montaña. Cruzamos el pueblo y a la salida circulamos de nuevo entre almendros.

Poco después de cruzar el pedregoso cauce del oued Assif n Ait ou Byal, un paso lento, dejamos a la izquierda el desvío que lleva hacia Ait Diya. La pista, algo pedregosa, mejora y avanza entre cultivos de cereales, flanqueada por vallas de piedra. A la entrada de Assais, junto a las primeras construcciones, seguimos una pista de buen firme que sale hacia la izquierda siguiendo los postes del teléfono. La pista se interna por un estrecho cañón rocoso circulando junto al cauce del oued Assif n Ousais. Recorremos algo menos de un kilómetro para llegar a un pequeño pueblo de casas de piedra rodeado de almendros y cultivos, Ait Hich. A la salida del pueblo la excelente pista comienza a subir. Al coronar la subida disfrutamos de espléndidas vistas sobre un mar de montañas y desfiladeros a nuestros pies. Un retorcido recorrido con continuas subidas y bajadas, entre enormes roquedas de tonos rojos y negros sorteando montañas, nos lleva hasta una amplia llanura. Por la planicie fluye el oued Assif n Ihoukarn cuyas aguas alimentan un oasis junto en él que está situado Azgour. La pista cruza el río, cubierto de cultivos, Azgour queda a la izquierda, e inicia una fuerte subida entre grandes rocas a través de un paisaje montañoso de tonos verdes y rojos. En la casilla 31 accedemos a una pista excelente que pronto comienza a bajar entre continuas revueltas hacia unas montañas marrones. Colgados de la ladera disfrutamos de un precioso paisaje rocoso que ofrece magníficas panorámicas sobre un mar de montañas. Destaca un verde oasis, situado en el interior de unas gargantas.