4x4

Ruta 4x4: Ouarzazate - Marrakech

Esta espléndida ruta de montaña une dos de las principales ciudades de Marruecos: la moderna Ouarzazate y Marrakech, una de las cuatro Ciudades Imperiales del país. Un precioso recorrido por el Atlas a través de gargantas, valles y desfiladeros, siguiendo los fértiles cauces de los oueds.

Ruta 4x4: Ouarzazate - Marrakech
Ruta 4x4: Ouarzazate - Marrakech

La etapa comienza a la salida de Ouarzazate, en la carretera nacional P-31 dirección Marrakech. Hay que recorrer algo más de cinco kilómetros por asfalto para acceder a una pista que sale, enfrente del desvío que lleva hacia Agdz y Zagora, a la derecha. La pista, alfombrada de pequeñas piedras, se interna por una llanura desértica, presahariana, un árido pedregal en el que sólo crecen raquíticos matorrales. El firme es bastante bueno, aunque atraviesa algunas zonas de bañeras que obligan a levantar el pie. El trazado es una larga recta blanca que destaca entre el verde de los matorrales que tapizan el terreno. Es un tramo rápido en el que sólo el cruce de los cauces pedregosos de algunas torrenteras y del oued N Isli Inmoutene exigen circular con lentitud. Junto a los restos de un antiguo templo, un antiguo decorado de película (casilla 9), iniciamos una corta subida para superar las estribaciones del jebel Afella Ifri. Al coronar, se puede ver a la izquierda la kasbah Ait Benhaddou y las montañas amarillas de los jebeles Tama y Tachkoucht al fondo. Un nuevo tramo por una llanura pedregosa cubierta de matorrales nos acerca hasta el curso del oued Marghene. En la orilla se alinean pequeñas kasbahs que se mantienen de los cultivos que crecen en el cauce. Pasado el desvío de Ait Louane (casilla 14), la pista cruza el oued, cubierto de arbustos en esta zona, para llevarnos hasta una estrecha carretera.Por asfalto pasamos junto a la impresionante kasbah de Ait Benhaddou, un lugar turístico repleto de tiendas «típicas», albergues y restaurantes, y seguimos algo menos de siete kilómetros por carretera hasta llegar a Itrhissene. Justo en la entrada del pueblo desaparece el asfalto y comienza la pista. Pasado el pueblo la pista, lenta y pedregosa, se interna por una profunda hendidura entre las colosales masas rocosas de los jebeles Taifest y Bouymrad, son las encantadoras gargantas talladas por el oued Aounil. En medio de un árido terreno pedregoso el cauce del río es un auténtico oasis, un vergel en el que crecen palmeras, varias clases de árboles frutales y distintos tipos de cultivos. Avanzando junto al curso del Aounil el recorrido atraviesa una continua sucesión de construcciones y pequeñas kasbahs de adobe y piedra. La belleza del paisaje compensa la incomodidad de un tramo de pista lento, pedregoso y bacheado. A la altura de la casilla 21 atravesamos una zona de rocas blancas, un fuerte contraste con los tonos pardos dominantes del terreno. A la derecha, desde un alto, vemos una gran kasbah a la derecha de la pista, Ait Fars. Pasado el desvío hacia Ait Fars (casilla 22) las gargantas se estrechan, las laderas, casi juntas, están cubiertas de grandes rocas desgajadas de las paredes. Confiemos que ninguna se desprenda justo a nuestro paso. La pista, lenta y pedregosa, con continuas bañeras, cruza ocasionalmente el cauce del río, circulando por una u otra ladera. La mayoría de las kasbahs colgadas de las paredes de las gargantas son de los mismos tonos que el terreno que las rodea, como si buscarán confundirse con él.