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Ruta 4x4: Ouarzazate - Marrakech

Esta espléndida ruta de montaña une dos de las principales ciudades de Marruecos: la moderna Ouarzazate y Marrakech, una de las cuatro Ciudades Imperiales del país. Un precioso recorrido por el Atlas a través de gargantas, valles y desfiladeros, siguiendo los fértiles cauces de los oueds.

Ruta 4x4: Ouarzazate - Marrakech
Ruta 4x4: Ouarzazate - Marrakech

Pasada la kasbah Achahoud la pista mejora. Seguimos atravesando un terreno rocoso en el que destaca la franja verde de la vegetación que se extiende por el cauce. Aunque el paisaje no ha cambiado, el río y las montañas sí, ahora seguimos las gargantas del oued Wounila, entre los jebeles Tamraght y Tanagamt. Cruzamos Tizgui N Barda por las afueras (casilla 23). El paso del pueblo es lento, hay mucha gente en las calles y el firme del camino es pedregoso. Entre las casas de adobe destaca el minarete blanco de la mezquita. A la salida del pueblo iniciamos una subida por la pared derecha de las gargantas. Es un paisaje pedregoso dominado los tonos verdes de la vegetación y los amarillos, ocres y rojos de las montañas. La pista va calcando el contorno de la ladera en un recorrido que alterna los tramos lentos, pedregosos y con bañeras, con otros más cómodos. La subida nos va ofreciendo bonitas perspectiva del oasis y las kasbahs que ocupan el interior de las gargantas. En la última parte del ascenso compensa engranar las reductoras porque el terreno está muy roto, se va más cómodo circulando despacio, y hay unas espléndidas vistas que conviene no perderse. La subida nos lleva hasta un llano pedregoso, en las estribaciones del jebel Tanagamt, situado por encima de los 1600 metros de altitud. A la izquierda, en la oquedad de las gargantas, destacan las copas verdes de los árboles más altos. Iniciamos una bajada hacia las gargantas. La pista, ancha y buena, cuelga de la pared ofreciendo una privilegiada vista de las gargantas, especialmente de las kasbahs situadas en la otra ladera entre las que destacan los restos de algunas casas «trogloditas», con paredes construidas con piedras sobre el talud. Pasamos sucesivamente por dos kasbahs, Ait Attou y Ait Ountazir. Resulta sorprendente la cantidad de antenas parabólicas que hay sobre los techos de las casas, en alguna medida rompen el encanto. El recorrido sigue ofreciendo preciosas vistas del cauce, todo verde, cubierto de cultivos y árboles y flanqueado por kasbahs de adobe. El terreno que rodea las gargantas es un árido erial sin vegetación. Avanzamos por un bonito paisaje pedregoso entre montañas amarillas y rojas. En este tramo la pista, con abundantes piedras, es relativamente lenta. En algunos pasos parece como si hubiesen colocado losas en el firme.Destaca el colorido de las montañas, con tonos amarillos, rojos, pardos, blancos y grises. Pasada la kasbah Tioughassine, en la otra ladera, entramos en una zona de intensos tonos rojos, un terreno de barro seco. En este punto las gargantas se estrechan para abrirse más adelante a un pequeño valle, enfrente se alinean varias kasbahs formando un semicírculo de piedra y adobe. Entramos en Anguelz (casilla 26) y seguimos por el interior. Pasamos junto a la mezquita, en la pared un cartel indica el año de construcción. A la salida del pueblo la pista termina en el comienzo de la carretera 6802. El asfalto está muy deteriorado, ha desaparecido en muchos puntos dejando profundos baches. La incómoda carretera avanza por un alucinante paisaje montañoso de laderas rojas amarillas y negras, un recorrido que nos lleva hasta la carretera nacional P-31 pasando junto a la kasbah Telouet.