4x4

Ruta 4x4: Midelt-Tinerhir

Hace años Midelt-Tinerhir era una etapa dura, un recorrido de casi 300 kilómetros a través de pedregosas pistas. Actualmente, los más de 100 kilómetros asfaltados lo han transformado en un recorrido mucho más asequible. La etapa conserva espléndidos paisajes y un magnífico trazado, encajonado entre montañas. Atravesando gargantas, cañones y desfiladeros, pasaremos de las fértiles cumbres del Atlas Medio al desierto rocoso del Alto Atlas.

Ruta 4x4: Midelt-Tinerhir
Ruta 4x4: Midelt-Tinerhir

Seguimos el cauce cultivado del oued Timaryne, después de cruzarlo. El río ha abierto un estrecho cañón que cruza las suaves montañas del jbel Aguerchaou con las laderas salpicadas de árboles. Un precioso tramo, lento y pedregoso, en el que la pista cambia de año en año, a veces siguiendo el curso del río, otras por las paredes del cañón. En las paredes se pueden ver antiguos tramos de anteriores trazados derruidos. En las laderas casi peladas aparecen las siluetas inconfundibles de los primeros cedros. El cañón se abre, aunque seguimos junto al río que alberga una extensa chopera y continuos huertos y cultivos. Es un recorrido lento, la pista está destrozada por causa del agua y aún no ha sido arreglada. Comenzamos a ascender circulando junto al oued Timaryne entre montañas con peculiares plegamientos casi verticales. El paisaje montañoso ofrece una amplia gama de amarillos, verdes y ocres. Seguimos el ascenso a través de unas estrechas gargantas con abundantes torrenteras, el firme de la pista está muy roto y lleno de piedras, con lo que no hay más remedio que circular con lentitud, preferiblemente en cortas para ir más cómodo. La subida lleva hasta Anemzi, pequeño pueblo situado en un pequeño valle cultivado rodeado de montañas por encima de los 2.400 metros de altitud. Cruzamos el pueblo y a la salida disfrutamos de un bonito paisaje. La ribera del oued nos ofrece una amplia variedad de tonos verdes y amarillos de la vegetación rodeada por un mar de montañas. Iniciamos una bajada por un estrecho cañón con el río a la izquierda; la pista, con algunas bañeras, está mejor. Los cedros pueblan las escarpadas laderas que ofrecen unos tonos que varían del rojo al ocre. Al coronar una corta subida la pista nos descubre un fantástico bosque de grandes cedros. Sólo por disfrutar de este bosque merece la pena soportar las incomodidades y dureza de la ruta. Además, es un tramo cómodo. Una excelente pista sigue el retorcido recorrido del río cruzándolo continuamente, hasta diez veces en menos de un kilómetro. Toda la zona está salpicada de construcciones de adobe. Pasado el puente de la casilla 45, seguimos por un estrecho cañón, en el que las paredes rocosas casi se tocan sobre nuestras cabezas. A partir de este punto disponemos de varios agradables y frescos lugares, bajo la sombra de enormes cedros, para parar a comer. Un precioso recorrido junto al oued Targadal, rodeados por un paisaje impactante de alta montaña. La pista es lenta, con muchas bañeras y agujeros debidos a la erosión del agua. El terreno es arcilloso y el firme, muy degradado, tiene profundas roderas, está muy roto, como esculpido. Un tramo lento e incómodo, pero no complicado. La pista avanza encajonada entre grandes jebeles, a la izquierda los altos picos del gigantesco jebel Sloul, a la derecha las no menos imponentes cumbres de los jebeles Tallount, Azgaou y Tazigzaout. Una bajada lenta y pedregosa por la ladera de un barranco nos lleva a una pequeña vaguada muy fértil donde está situado Amezgou. Una vez cruzada la breve llanura entramos de nuevo en un estrecho cañón siguiendo el cauce del oued Targadal, entre los jebeles Fazaz y Tazigzaout. La pista, de nuevo lenta e incómoda, nos lleva hasta una casa forestal (casilla 47). El guardián nos levanta la barrera y poco más adelante hay que afrontar el paso trialero de un oued y una subida muy pedregosa que casi exige el uso de reductoras para circular con la suficiente lentitud. La subida nos lleva a rodar por unas preciosas gargantas pedregosas cubiertas de cedros. En la casilla 48 dejamos a la izquierda el desvío que lleva hacia Tirgit e iniciamos una larga subida que pasa junto a Tighadouine, típico pueblo de casas marrones de piedra y adobe. La pista es lenta con sucesivas trialeras en forma de torrenteras y algunas pendientes laterales que pueden complicarse con barro o nieve. Coronamos la ascensión cerca de los 2.700 metros de altitud. El paisaje cambia, seguimos entre montañas, pero son áridas, cubiertas tan sólo por matorrales. A continuación iniciamos una bajada que nos descubre un cerrado paso entre montañas (las de enfrente tienen plegamientos a 90º en forma de cuña). El paso nos descubre un precioso valle de múltiples colores, un mosaico de amarillos, verdes, ocres y rojos. En el valle vemos Tabanaste. La pista, mejor y más cómoda, cruza el pueblo. Un último recorrido por el valle siguiendo el curso del oued Assif-n-Tilmi, que alimenta abundantes cultivos de maíz y cereales y numerosos árboles frutales, flanqueados por el impresionante jebel Msadrid a la derecha, nos acerca hasta la carretera 3443 Imilchil-Rich. Hay que recorrer algo más de diez kilómetros siguiendo el curso del oued Melloul, a través de valles y gargantas, para acceder al nuevo tramo de pista que comienza en el desvío que lleva a Almagou, cerca de la carretera. La nueva pista, ancha y excelente, sigue el cauce del oued avanzando entre las montañas por retorcidas gargantas. Un precioso recorrido por una zona árida de roca en el que la vegetación únicamente crece en las proximidades del río. A lo largo de varios kilómetros el cauce alberga continuos cultivos y árboles y una larga sucesión de pueblos de piedra y adobe. Cruzamos las estrechas calles de adobe de Agoudal (casilla 64) entre chiquillos que se agolpan a nuestro paso intentando que nos detengamos. La pista continua avanzando atravesando montañas marrones a través de pequeños valles y estrechas gargantas. Una corta subida nos aleja del cauce del oued, al coronarla disfrutamos de una magnífica vista sobre un mar de áridas montañas sin vegetación. La pista mejora aún más, el firme original se ha ensanchado y alisado con maquinaria, hay que tener cuidado ya que el piso, que permite «trazar», es deslizante. Otra subida nos lleva por encima de los 2.650 metros de altitud. A la izquierda disfrutamos de impresionantes vistas de gargantas, desfiladeros y cumbres. Desde aquí iniciamos una larga y continua bajada por el puerto Tizi Tirherhouzine. A partir de la casilla 66 la pista se estrecha, aunque el firme sigue siendo bueno, y sigue bajando hasta entrar en un amplio valle regado por los oueds Melloul y Oumdrous, un vergel de vegetación en medio de un desierto montañoso de altas cumbres. Cruzamos varios pueblos hasta llegar al desvío de Rich (casilla 71) justo a la entrada de Ait Hani, importante cruce de caminos de la zona. En Ait Hani seguimos el trazado de una nueva carretera casi terminada, aunque hay que hacer algunos desvíos por pista. Es posible que conecte con el excelente tramo que hay después de Agoudal. Queda poco tiempo para disfrutar de este recorrido por pista, luego se llenará de autocares cargados de turistas. La carretera lleva hacia las gargantas del Todra y desde allí a Tinerhir, final de etapa.