4x4

Mazda Tribute V6

Mazda ha logrado imprimir una gran sensación de robustez al Tribute, que lleva a pensar que puede rodar en plena selva sin inmutarse ante nada, pero la verdad es que su cambio automático y una altura al suelo un tanto escasa le confieren un carácter predominantemente urbano. Eso sí, sus prestaciones permitirán a cualquier conductor desenvolverse sin problemas en la jungla... de asfalto.

Mazda Tribute V6
Mazda Tribute V6

Las dimensiones de este todo terreno, el primero de Mazda que llega a nuestro mercado, llevan a pensar en un automóvil robusto y fiable y, aunque estas cualidades se mantienen invariables sobre el asfalto, a la hora de abandonar la carretera habrá que pensarse un poco por dónde vamos a conducir, ya que no todos los caminos son aptos para el Tribute.

Tampoco parece que haya sido ésta la pretensión de la marca japonesa, que ha creado un vehículo cuyo origen está en el Ford Escape -que llegará a Europa como Maverick-, del que se distingue por un equipamiento superior, un mayor precio y algunos detalles exclusivos (como no tener la opción de un cambio manual o estar disponible únicamente con el motor V6).

Así, el Tribute es capaz de afrontar sin titubeos pistas no muy complicadas, pero es un vehículo eminentemente urbano, como demuestra el cambio automático o la tapicería de cuero de los asientos, un detalle de lujo que no resulta muy útil a la hora de circular sobre pistas embarradas.

En cambio, estos mismos elementos harán bastante confortables los viajes largos, en los que el conductor podrá olvidarse de la tarea de cambiar de marchas, algo que, al principio, resultará extraño a los que no estén acostumbrados a este tipo de transmisión. Sin embargo, no es difícil hacerse a la comodidad que comporta el no tener que manejar el cambio, que, en autopista, irá pasando suavemente por las cuatro marchas, permitiendo que el motor (de tres litros y seis cilindros en V) no suba más revoluciones de las necesarias, y alcanzando con facilidad velocidades medias de 150 km/h.

Si se quiere ir más deprisa, la potencia del motor lo permitirá sin problemas, aunque el ruido llega a hacerse molesto a partir de los 140 km/h, lo que influye negativamente en un confort de conducción muy bien conseguido.El único problema llega a la hora de entrar en carreteras viradas, donde, lógicamente, se hace necesario bajar marchas ante las curvas más cerradas y, en algunas ocasiones, hay que frenar más tarde y con más fuerza de lo que lo haríamos normalmente para que el motor "interprete" que hay que reducir y lo haga con rapidez.

Otra opción es utilizar las marchas cortas del cambio (que permite ir sólo en primera o en segunda, sin subir o bajar las velocidades, para afrontar repechos, cuestas pronunciadas o puertos de montaña), con lo que se ganará en soltura y retención cuando sea necesario.

Ésta es la alternativa más aconsejable en los tramos de montaña, pues, de lo contrario, los frenos acabarán por fatigarse (no olvidemos que tienen que detener un vehículo de tonelada y media de peso) y, a pesar de que es difícil provocar que el Tribute se deslice -sobre todo con la tracción total conectada-, la sensación no resultará agradable para los amantes de los trayectos tranquilos.

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