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Los llanos de la Tierra de Campos: de Palencia a Zamora

La comarca de la Tierra de Campos forma parte del Camino de Santiago y está situada en plena meseta castellana, en una zona llana, casi horizontal, que se extiende por las provincias de Palencia, Valladolid y Zamora. Es tierra de trigales, con escasez de árboles y cuna de la Mesta Medieval. Recorriendo sus caminos uniremos Palencia y Zamora, dos importantes ciudades de Castilla por su historia y por su patrimonio.

Los llanos de la Tierra de Campos: de Palencia a Zamora
Los llanos de la Tierra de Campos: de Palencia a Zamora

A lo largo de la ruta que os proponemos hoy visitamos importantes tres importantes ciudades castellanas, Palencia, Toro y Zamora, en las que, además de visitar sus monumentos y acercarnos un poco más a su historia, podremos degustar ricos platos que harán las delicias de todos los 'ruteros'.La menestra, mezcla de carne de vacuno y verduras, es una especialidad. Los guisos de caracoles y cangrejos, el capón en pepitoria, las distintas formas de preparar la perdiz y la codorniz y las recetas para preparar truchas, barbos y carpas conforman la oferta gastronómica de Palencia.

En repostería, los almendrados de Villoldo, las tortas de almendra y la leche frita.

El producto por excelencia de Toro es el vino de Toro, con denominación de origen. Los platos locales tienen influencia de zonas cercanas como las sopas de ajo, el bacalao al ajoarriero o el cabrito cuchifrito.

Las peras al vino y una amplia variedad de «dulcería de monjas» componenlos postres típicos.

Entre los platos que nos ofrece la cocina de Zamora están las sopas de ajo, la sopa de boda, el arroz a la zamorana, los habones de Sanabria, «el monje de Aliste» o el bacalao a la «tranca». Sin embargo, como en toda Castilla los asados son el plato fuerte, destacando el cabrito «Dios noslibre».

De la repostería se puede citar el rebojo zamorano, la tarta del Císter y diversos tipos de almendrados o empiñonadas.

Situada en las extensas llanuras de la Tierra de Campos, bañada por las aguas del río Carrión, Palencia es, según sus propios habitantes, la «bella desconocida».Asentamiento vacceo, fue conquistada por los romanos a mediados del S. II a. de C. De esta época viene su nombre primitivo, Pallantia. Sede episcopal desde el S. IV, durante el inicio de la Reconquista quedó convertida en un desierto estratégico, hasta el S. XI, cuando comenzó su repoblación. A finales del S. XIV se convirtió en símbolo por la resistencia de sus mujeres al asedio del Duque de Lancaster, pretendiente al trono de Castilla. Palencia se unió a la revuelta Comunera en el S. XVI, y a finales de este siglo comenzó su decadencia. Desde principios de siglo Palencia experimenta un constante aunque lento crecimiento.A orillas del río Duero se levanta, en torno a su magnífica Colegiata, Toro, ciudad declarada Conjunto Histórico-Artístico. Primitivo emplazamiento vacceo, Toro fue dominada sucesivamente por romanos, suevos, visigodos y musulmanes. Fue repoblada en el S. X por Alfonso III. Escenario de la batalla en la que los Reyes Católicos aseguraron su dominio frente a los partidarios de la Beltraneja, Toro man tuvo su esplendor político y económico hasta el S. XVI.Toro tiene una estructura medieval con ejes radiales que parten de su templo más importante: la Colegiata. La Colegiata, o Iglesia de Santa María la Mayor, es un espléndido templo románico-gótico en el que destaca el soberbio Cimborrio de estilo bizantino, semejante al de la Catedral de Zamora. En el extremo occidental está la Portada de la Majestad, de estilo gótico, edificada a mediados del S. XIII y bellamente decorada con gran número de esculturas y relieves. Su interior alberga una magníficia pintura flamenca del S. XVI titulada la Virgen de la Mosca.Situada sobre una colina en la margen derecha del río Duero, la ciudad de Zamora, la «bien cercada», es también de origen vacceo.

Conocida como Ocellum Durri durante la ocupación romana, fue lugar de paso obligado en la «Vía de la Plata». Zamora fue repoblada, como otras ciudades de la zona, durante el S. X.

Cedida por Fernando I a su hija Doña Urraca, fue sometida a un asedio prolongado por su hermano Sancho II. Su asesinato por el traidor Bellido Dolfos, originó la venganza del Cid, según refleja el romancero popular.

Zamora gozó de su máximo esplendor en el S. XII, y de esta época conserva un importante patrimonio de arquitectura románica. Durante varios siglos sufrió una letárgica decadencia hasta que, a mediados del S. XIX, cuando le fue concedida la capitalidad provincial, comenzó un lento, aunque sostenido, desarrollo.
La Ruta