4x4

Audi Allroad Quattro 4.2 V8

Bajo su aspecto burgués, el Audi Allroad Quattro 4.2 V8 esconde un SUV rapidísimo y sumamente agradable, que se desenvuelve con enorme dinamismo en carretera gracias a su potente motor V8 con 300 CV.

Audi Allroad Quattro 4.2 V8
Audi Allroad Quattro 4.2 V8

Por lo que se refiere al bastidor, este Audi no presenta apenas variaciones respecto a lo ya conocido, utilizando una carrocería monocasco sobre la que se montan unas suspensiones independientes en las cuatro ruedas. También, como en el 2.7T, se sustituyen los muelles y los amortiguadores en las suspensiones por unas unidades neumáticas que permiten «jugar» con la regulación en altura del coche, ofreciendo cuatro niveles de altura diferentes en función del uso que vayamos a dar al coche.

Así, si se rueda por carretera a más de 130 km/h, el sistema se encarga de llevar automáticamente la altura de las suspensiones a su posición de autopista —142 mm—, si es que no lo ha hecho antes el conductor con el mando dispuesto en el salpicadero. Si el firme se estropea, o decidimos abandonar el asfalto y adentrarnos en pista sencilla, bastará con pulsar el interruptor para elevar las suspensiones a la posición normal —164 mm—, altura que se mantiene siempre que se ruede entre 80 y 130 km/h. Si la cosa se complica más aún, una nueva pulsación al mando eleva el coche hasta 192 mm, en la posición que podríamos denominas de campo duro. Eso sí, para mantenerla se debe rodar entre 35 y 80 km/h. Por último, si el paso es realmente abrupto, una nueva pulsación llevará la altura hasta la posición de campo extremo, alejando el coche del suelo 208 mm, altura que se mantendrá siempre que se ruede a menso de 35 km/h.

Hasta las suspensiones funcionan perfectas. Sin embargo, el sistema presenta una pequeña pega: se sobrecalienta si se «juega» mucho con él. La consecuencia si se abusa es que se bloquea su funcionamiento hasta que la temperatura del calderín que da presión al circuito se normaliza.
Lo que no tiene tantas matizaciones es el comportamiento del coche, que es excelente ya se ruede sobre asfalto como en pista. Tanto en uno como en otro medio el Audi hace gala de una pisada sumamente asentada, y las suspensiones absorben las irregularidades sin transmitirlas al habitáculo. El coche presenta un aplomo superlativo en curvas de amplio radio, que se combina con una rapidez de reacciones excelente en los cambios de apoyo que se producen en las carreteras de trazado más ratonero. Claro que tanto en unas como en otras, el control de estabilidad (ESP), el sistema antipatinamiento (ASR), la distribución electrónica de la fuerza de frenado (EBV), e incluso su diferencial central Torsen o el bloqueo electrónico del diferencial (EDS), sistemas todos ellos incorporados de serie, funcionan como relojes y mantienen siempre al coche bajo control corrigiendo los errores que pueda cometer el conductor, salvo grave error de apreciación.

Además, en las carreteras o pistas muy reviradas salen a relucir también su dirección, que con menos de tres vueltas entre topes es rápida y muy precisa, así como sus frenos, que respondieron con rotundidad pese al notable peso del coche, aunque, lógicamente, acaban acusando el esfuerzo si se abusa de ellos. Y ya que hemos hablado de equipamiento, los ocupantes del Audi no tendrán muchos motivos de queja por este apartado, ya que como se puede ver en la lista de la ficha técnica, es completísimo. Tampoco podrán expresar desagrado con la terminación o el espacio del que disfrutan, ya que en los dos casos el nivel es realmente bueno, así como es excelente el trabajo de insonorización. Incluso el equipaje dispone de sitio, no sobrado, pero sí suficiente.

Sin embargo, lo que no es de recibo es la rueda de repuesto con que viene equipado el coche. Pese a los 67.820 euros que cuesta este Audi, casi 11,3 millones de las antiguas pesetas, este elemento no sólo es de emergencia, sino que además está… ¡¡desinchada!!

En otras palabras, al engorro propio del cambio de rueda hay que añadir la pérdida de tiempo que representa tener que hinchar esa rueda de emergencia con un compresor que, por otro lado, no debe estar en funcionamiento más de cinco minutos porque se sobrecalienta.

Lo más benévolo que se nos ocurre decir acerca de este detalle es que, en un coche de este precio y porte, resulta como mínimo una broma de muy mal gusto. Pero es que, además, esa rueda de repuesto, que tiene una medida 205/70R16 frente a los 245/45R18 de la rueda original, ¡no figura en la ficha de homologación del coche!. Es decir, al cabreo propio del pinchazo, podemos llegar a añadir el de la multa que nos pueden poner por rodar con un neumático «ilegal». Y no queremos meternos a analizar los aspectos de seguridad que puede provocar el uso de neumáticos de diferente medida frente a una frenada o maniobra de emergencia. Las prestaciones que proporciona al Audi el motor lo encumbran al grupo de los SUV más rápidos. Las aceleraciones son muy brillantes y las recuperaciones espectaculares. Aunque esta capacidad de andar tiene una importante contrapartida en los consumos, que son bastante altos incluso a cruceros no muy veloces. Los frenos cumplen bien y el bastidor y su rápida dirección permiten afinar mucho los pasos por curva que, gracias a la tracción total, pueden llegara ser espectaculares a pesar de lo que pesa el coche, que roza las dos toneladas. Los sistemas electrónicos de ayuda a la conducción funcionan tan bien como el cambio automático secuencial.
Por Paco Olmeda.