Volkswagen Passat 2.0 FSI Highline

Volkswagen ha mezclado componentes para lograr que la nueva generación del Passat sea tan exitosa como la anterior. ¿Su fórmula del éxito? Más tamaño, estética diferenciadora pero no radical y un comportamiento apto para todos los públicos.

Volkswagen Passat 2.0 FSI Highline
Volkswagen Passat 2.0 FSI Highline

Ya se hacía necesario un importante lavado de cara en el Volkswagen Passat. La competencia no había perdido el tiempo durante los últimos años y había calibrado sus productos con tal acierto que la berlina alemana empezaba a claudicar ante los Vectra, Laguna o Mondeo, rivales, a priori, de un nivel inferior pero que, gracias al buen trabajo de sus respectivos fabricantes, habían subido un escalón y se permitían tutear al, hasta hace poco, rey de las berlinas medias. Lo coronamos por la sencilla razón de que era la que ofrecía mayor refinamiento (y precio) dentro de los modelos generalistas y, en determinadas versiones, plantaba cara al segmento superior, dominado por BMW, Audi y Mercedes.Hace apenas unos meses, Volkswagen lanzaba su contundente respuesta en forma de nueva generación del Passat, la sexta. El sedán de la marca alemana tenía que diferenciarse de su competencia de alguna manera notable y qué mejor forma que hacerlo que a golpe de centímetros. No hay en la actualidad ninguna berlina en su segmento que tenga mayor longitud. Respecto al antiguo Passat, éste ha crecido 6,2 centímetros y alcanza los 4,77 metros, por encima de los 4,75 m del Citroën C5, los 4,73 m del Ford Mondeo o los 4,69 del Mazda 6. Al mismo tiempo es 7,4 centímetros más ancho (1,82 m) y un centímetro más alto (1,47 metros). Esta ganancia revierte en una mayor habitabilidad dentro del coche y en la zona de carga. Si echamos mano del metro, comprobamos que el Passat es el que mayor altura y espacio para las piernas confiere entre sus rivales a los ocupantes de las plazas traseras, mientras que en el apartado de la anchura está en la media del segmento, siendo sobrepasado en apenas dos centímetros por Mondeo y 9-3, que son los más anchos. En la capacidad del maletero tampoco tiene rival. El Passat cubica en esta zona 535 litros, una cifra que, unida a sus formas regulares y a su boca de carga lo suficientemente ancha, le convierten en referente dentro del segmento. La segunda manera de refrescar este Passat reside en dotarle de una estética que le diferencie del modelo al que sustituye. El "problema" con este tipo de coches, que venden decenas de miles de unidades, es que hay que tener sumo tino a la hora de diseñar a sus sustitutos y más aún cuando hablamos del Passat, un modelo con un cliente potencial de edad y gustos tirando a clásicos. Por ello, el Passat no puede permitirse un cambio radical ni ser semejante a su predecesor. La verdad es que los diseñadores de Volkswagen han logrado un prefecto equilibrio, pues mantienen el ADN de la marca y el coche parece totalmente diferente, gracias a una apuesta más decidida por las aristas y los rasgos afilados que desbancan a las redondeces de la generación anterior.Para seguir estando entre los mejores también había que mantener el buen aspecto y la calidad visual del interior del Passat. Esto se ha logrado. El salpicadero, que mezcla tonos claros y oscuros, tiene muy buena presencia y está compuesto de materiales de tacto agradable y que dan sensación de durabilidad. El diseño, sin embargo, carece de originalidad, en nuestra opinión. Bebe demasiado de la estética de interiores como los del Phaeton o el Golf, lo que le quita frescura y atractivo. En esta zona destacamos además un par de elementos que nos han parecido curiosos. El primero es el modo de arrancar el coche. Volkswagen opta por un sistema mixto, pues no tenemos una llave convencional que se gire en un bombillo y tampoco un botón de arranque, sino una llave electrónica que permite que el coche se ponga en funcionamiento introduciéndola y presionándola junto a la columna de la dirección. El freno de mano eléctrico sustituye a la convencional palanca, aunque este elemento no nos termina de convencer, pues es bastante ruidoso y no es automático, es decir, no se activa cuando nos detenemos ni se desactiva cuando aceleramos, sino que se pone en marcha o desconecta cuando pulsamos el botón al efecto. En este sentido, el opcional sistema Auto Hold, automatiza estos procesos y permite que el coche no se vaya hacia atrás cuando permanecemos parados en pendiente. Su precio, 104 eurosLos relojes, rematados en metal, son de fácil lectura y proporcionan una información bastante completa de las prestaciones y funcionamiento del coche. El resto de los automatismos los podemos consultar y dirigir a través de la pantalla del navegador. En este acabado Highline, el más lujoso y caro de la gama, se incluye de serie una tapicería en cuero y Alcantara, que es muy cómoda y sujeta el cuerpo con una mezcla de dulzura y firmeza. El único pero que encontramos, sobre todo a la zona tapizada en Alcantara, es su color claro, que le hace susceptible de que si recibe manchas, éstas sean más visibles. Ya se hacía necesario un importante lavado de cara en el Volkswagen Passat. La competencia no había perdido el tiempo durante los últimos años y había calibrado sus productos con tal acierto que la berlina alemana empezaba a claudicar ante los Vectra, Laguna o Mondeo, rivales, a priori, de un nivel inferior pero que, gracias al buen trabajo de sus respectivos fabricantes, habían subido un escalón y se permitían tutear al, hasta hace poco, rey de las berlinas medias. Lo coronamos por la sencilla razón de que era la que ofrecía mayor refinamiento (y precio) dentro de los modelos generalistas y, en determinadas versiones, plantaba cara al segmento superior, dominado por BMW, Audi y Mercedes.Hace apenas unos meses, Volkswagen lanzaba su contundente respuesta en forma de nueva generación del Passat, la sexta. El sedán de la marca alemana tenía que diferenciarse de su competencia de alguna manera notable y qué mejor forma que hacerlo que a golpe de centímetros. No hay en la actualidad ninguna berlina en su segmento que tenga mayor longitud. Respecto al antiguo Passat, éste ha crecido 6,2 centímetros y alcanza los 4,77 metros, por encima de los 4,75 m del Citroën C5, los 4,73 m del Ford Mondeo o los 4,69 del Mazda 6. Al mismo tiempo es 7,4 centímetros más ancho (1,82 m) y un centímetro más alto (1,47 metros). Esta ganancia revierte en una mayor habitabilidad dentro del coche y en la zona de carga. Si echamos mano del metro, comprobamos que el Passat es el que mayor altura y espacio para las piernas confiere entre sus rivales a los ocupantes de las plazas traseras, mientras que en el apartado de la anchura está en la media del segmento, siendo sobrepasado en apenas dos centímetros por Mondeo y 9-3, que son los más anchos. En la capacidad del maletero tampoco tiene rival. El Passat cubica en esta zona 535 litros, una cifra que, unida a sus formas regulares y a su boca de carga lo suficientemente ancha, le convierten en referente dentro del segmento. La segunda manera de refrescar este Passat reside en dotarle de una estética que le diferencie del modelo al que sustituye. El "problema" con este tipo de coches, que venden decenas de miles de unidades, es que hay que tener sumo tino a la hora de diseñar a sus sustitutos y más aún cuando hablamos del Passat, un modelo con un cliente potencial de edad y gustos tirando a clásicos. Por ello, el Passat no puede permitirse un cambio radical ni ser semejante a su predecesor. La verdad es que los diseñadores de Volkswagen han logrado un prefecto equilibrio, pues mantienen el ADN de la marca y el coche parece totalmente diferente, gracias a una apuesta más decidida por las aristas y los rasgos afilados que desbancan a las redondeces de la generación anterior.Para seguir estando entre los mejores también había que mantener el buen aspecto y la calidad visual del interior del Passat. Esto se ha logrado. El salpicadero, que mezcla tonos claros y oscuros, tiene muy buena presencia y está compuesto de materiales de tacto agradable y que dan sensación de durabilidad. El diseño, sin embargo, carece de originalidad, en nuestra opinión. Bebe demasiado de la estética de interiores como los del Phaeton o el Golf, lo que le quita frescura y atractivo. En esta zona destacamos además un par de elementos que nos han parecido curiosos. El primero es el modo de arrancar el coche. Volkswagen opta por un sistema mixto, pues no tenemos una llave convencional que se gire en un bombillo y tampoco un botón de arranque, sino una llave electrónica que permite que el coche se ponga en funcionamiento introduciéndola y presionándola junto a la columna de la dirección. El freno de mano eléctrico sustituye a la convencional palanca, aunque este elemento no nos termina de convencer, pues es bastante ruidoso y no es automático, es decir, no se activa cuando nos detenemos ni se desactiva cuando aceleramos, sino que se pone en marcha o desconecta cuando pulsamos el botón al efecto. En este sentido, el opcional sistema Auto Hold, automatiza estos procesos y permite que el coche no se vaya hacia atrás cuando permanecemos parados en pendiente. Su precio, 104 eurosLos relojes, rematados en metal, son de fácil lectura y proporcionan una información bastante completa de las prestaciones y funcionamiento del coche. El resto de los automatismos los podemos consultar y dirigir a través de la pantalla del navegador. En este acabado Highline, el más lujoso y caro de la gama, se incluye de serie una tapicería en cuero y Alcantara, que es muy cómoda y sujeta el cuerpo con una mezcla de dulzura y firmeza. El único pero que encontramos, sobre todo a la zona tapizada en Alcantara, es su color claro, que le hace susceptible de que si recibe manchas, éstas sean más visibles.