Volkswagen Lupo 1.6 16 V GTI

Atrae muchas miradas, pero los otros conductores sólo entenderán la esencia de este modelo cuando vean alejarse las siglas GTI delante de ellos. Nada que ver con un pequeño utilitario: este Lupo se mueve con soltura en terreno virado, en carretera abierta se lanza al contraataque y se abre hueco con facilidad entre el tráfico urbano.

Volkswagen Lupo 1.6 16 V GTI
Volkswagen Lupo 1.6 16 V GTI

Más cerca de los Lupos que compiten en la carrera alemana que lleva su nombre (la "Lupo Cup"), este modelo también se diferencia de sus hermanos de calle en que es 20 milímetros más bajo y monta unas exageradas ruedas, características que se notan a la hora de saltar al ring del asfalto. Por terreno virado, se agarra a la perfección y toma las curvas con un aplomo sorprendente para un coche con una batalla tan pequeña. Se comporta como un kart de carreras, una esencia que también hemos comprobado en modelos como el Mini Cooper, pero la altura del coche y el corto recorrido de las suspensiones también tienen sus inconvenientes: hay que ir con mil ojos para no tomar ningún bache o entrar fuerte en algún badén y termina pasando factura a los riñones de sus ocupantes. En viajes largos no hay que olvidarse de dónde quedan las gasolineras: su consumo medio es mucho mejor que el de sus rivales, pero su autonomía es escasa (sólo tiene 34 litros de depósito). Además, su maletero se asemeja más a las guanteras de los monovolúmenes que a un habitáculo para portar equipaje (tiene 130 litros, cantidad que casi doblan todos sus oponentes). Los asientos traseros se pliegan, por lo que se puede aumentar algo su capacidad, pero, si los pasajeros delanteros van muy echados para atrás, los respaldos no llegan a abatirse por completo.Dispuestos a hacer kilómetros, no tenemos que temer que se nos eche la noche encima. Monta de serie faros de Xenón, tan potentes y efectivos que sus luces de cruce iluminan más que las largas de cualquier vehículo y, si insertamos éstas, se hará de día con tan sólo girar una rueda. En ciudad, gracias a sus contenidas dimensiones y a su despierto motor, el Lupo es el rey de los huecos. Se mueve por las calles con soltura y resulta muy fácil de aparcar (eso sí, hay que vigilar los bordillos, ya que podemos golpear los bajos).