Volkswagen Golf 1.6 Sportline 3p

No es la versión de acceso, pues VW ofrece el 1.4 de 75 CV, pero creemos que el 1.6 constituye la opción básica recomendable como alternativa al 1.9 TDI para quienes hagan un uso moderado del coche.

El Golf sigue siendo el Golf. Generación tras generación, el modelo alemán continúa atrayendo a un amplio espectro de público de todas las edades, condiciones y sexo. Bien es cierto que cada vez hay más competidores y que éstos se encuentran en mejores condiciones para enfrentarse al mítico modelo alemán, del que nos encontramos en su quinta generación tras recibir una evolución tranquila y positiva, pero, qué duda cabe, sigue despertando interés y admiración por donde quiera que pase.Son muchos los que afirman preferir la estética de la variante precedente, más convencional en las formas, menos arriesgada. Ahora que ya hay un importante parque circulante del nuevo modelo se está volviendo más conocido, más popular y más deseado si cabe. No es rupturista en las formas, no es extravagante y cuenta con ese halo de gloria que le ha caracterizado durante los últimos 30 años de la historia.En los últimos tiempos, los TDI han hecho verdadero furor en la mayoría de los mercados europeos y con especial hincapié en el español. Precisamente creemos que esta versión 1.6 8v atmosférica es la verdadera alternativa al 1.9 TDI para los usuarios que no hagan una utilización intensiva del coche (unos 10.000-15.000 anuales), pues la diferencia de precio con el TDI de 105 CV (2.550 euros) nos llevaría a más de 100.000 km para su amortización.La gama del modelo ha crecido considerablemente. En los últimos meses han llegado al mercado las carrocerías de tres puertas, los sistemas de transmisión 4Motion, tres nuevas motorizaciones de gasolina y un nuevo y esperado propulsor Diesel atmosférico SDI. Se trata de el 1.6 de gasolina de 102 CV (que hoy nos ocupa), un 2.0 FSI de 150 CV y el todopoderoso GTI de 200 CV con motor turboalimentado de gasolina y sistema de inyección directa, además del Diesel atmosférico de inyección directa y 75 CV, pensado para aquellos conductores que valoren más la economía de uso que las prestaciones. En la gama ya se encontraba disponible otra variante 1.6 de gasolina y 115 CV de potencia (con sistema de inyección directa FSI) que no ha logrado los resultados esperados por el fabricante. Su diferencia de precio, de 1.500 euros, no justifica en gran medida la diferencia de prestaciones –escasa- y su teórico menor consumo de gasolina. Eso sí, tiene un funcionamiento muy suave y progresivo desde los primeros compases de giro y se beneficia de una caja de cambios de seis velocidades, manual o tiptronic.En el caso de nuestro modelo probado, la caja de cambios es manual de cinco velocidades y no admite ningún tipo de automatización, si bien los desarrollos elegidos son correctos y permite funcionar a pleno rendimiento en las marchas más largas. Este motor 1.6 con culata de ocho válvulas, monoárbol, se ha mostrado estrictamente fiel a las cifras anunciadas por el fabricante y sólo ha “regalado" 0,41 CV al banco de rodillos de nuestro Centro Técnico. Algo similar ha ocurrido con la cifra de par máxima entregada, 0,27 mkg adicionales a 3.860 rpm. Pocas veces hemos tenido ocasión de contrastar unas cifras oficiales tan cercanas a las reales.En la práctica, el funcionamiento del motor es agradable, no hay una respuesta contundente, como acostumbran los TDI, pero es progresiva y se muestra plena cuando nos acercamos a las 3.000 rpm. Precisamente es en esta zona media y hasta alcanzar un régimen de 5.000 rpm donde el motor se encuentra más a gusto y da lo mejor de sí, los 102,4 CV y un par máximo de 15,3 mkg.Lógicamente, las prestaciones en carretera son un claro reflejo de las cifras obtenidas en el banco de potencia, que, sin ser especialmente brillantes se pueden considerar suficientes para un gran número de usuarios, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 12 segundos, primer kilómetro desde parado en 34 segundos y unas recuperaciones algo más modestas.Lo que sí nos ha sorprendido bastante es el error mostrado por el velocímetro, cercano al 10 por ciento y la sonoridad en carretera, superior a las versiones Diesel, seguramente achacable a la caja de cambios de cinco velocidades.El resto de apartados mecánicos no difiere en gran medida de otras versiones probadas. Los frenos se mantienen en valores bastante buenos, con buen tacto del pedal y fácil dosificación y la dirección electromecánica, controlada en dependencia de la velocidad, permite elegir la trayectoria deseada con absoluta facilidad y precisión. Bien es cierto que esta versión Sportline dispone de una especial puesta a punto del chasis, con carrocería rebajada en 15 milímetros, muelles de mayor firmeza y amortiguadores de superior tarado.