Volkswagen Bora TDI 130 CV 4Motion

Seguro, estable y ágil son los tres calificativos que definen a la nueva variante del Volkswagen Bora, ahora con la opción 4Motion de tracción integral, que completa la familia de berlinas de tamaño medio de la firma.

Volkswagen Bora TDI 130 CV 4Motion
Volkswagen Bora TDI 130 CV 4Motion

Para reafirmar la naturaleza deportiva de este motor, Volkswagen ha optado por incorporar un chasis y un bastidor más dinámicos incluso que la versión superior de 150 CV. El endurecimiento de las suspensiones, con estabilizadoras más cortas tanto adelante como atrás, refuerzan esa idea. Así el Bora más potente recurría a unas barras de 23 y 21,5 milímetros, respectivamente, mientras que ahora son de 20 y de 14 mm en un esquema idéntico. Los neumáticos, de dimensiones 203/55 R, y la anchura exterior de la plataforma, bastante notable para su longitud, incrementan la estabilidad y las cualidades "racing" del vehículo. La entrada en curva es rápida y aplomada. El vehículo no se descompone a la hora de pisar con la parte externa de la goma y la carrocería no sufre apenas balanceo. La sensación de seguridad cuando se acelera en tramos estrechos y virados es incluso superior a la del Golf.

Además, su dirección de corto radio de giro (10,9 metros) es bastante precisa y facilita la entrada en los virajes. Los asientos de conductor y pasajero son duros y de tono deportivo. Sujetan adecuadamente impidiendo que se vean empujados por la inercia lateral de la marcha en los tramos sinuosos.

La tracción integral Haldex incorpora además un dispositivo electrónico de control de la tracción, instalado de serie, que refuerza las ventajas del sistema en tramos deslizantes. Su comportamiento es tan noble y homogéneo en este aspecto que resulta bastante difícil que adopte reacciones extrañas. Por 90.000 pesetas, incluye un sistema de control de estabilidad desconectable que acentúa las capacidades del modelo.

Al volante del Bora TDI de 130 CV, el conductor tiene la impresión de ir pegado al asfalto. La distancia entre el bastidor y la superficie rodante es muy corta y el reducido recorrido de las suspensiones impide oscilaciones excesivas de la carrocería. En terrenos bacheados o al término de planos inclinados la dureza del esquema puede llevar a tocar el suelo con los bajos del vehículo.

Circulando por autopistas y tramos rectos, la sensación de aplomo y "agarre" son idénticos. Las irregularidades son absorbidas con eficacia, aunque, a medida que van pasando los kilómetros, el cuerpo de los pasajeros se llega a resentir por la firmeza de las suspensiones.

Los frenos están a la altura del resto del bastidor. Actúan de manera progresiva y el tacto del pedal es excelente. El único defecto achacable es que el ABS salta, en ocasiones, antes de lo deseable.