Volkswagen Bora TDI 130 CV 4Motion

Seguro, estable y ágil son los tres calificativos que definen a la nueva variante del Volkswagen Bora, ahora con la opción 4Motion de tracción integral, que completa la familia de berlinas de tamaño medio de la firma.

Volkswagen Bora TDI 130 CV 4Motion
Volkswagen Bora TDI 130 CV 4Motion

El comportamiento del Bora sorprende en un sedán de su tamaño, con lo que la disminuida habitabilidad, ya reseñada, pierde un poco de importancia. A un vehículo de funcionamiento tan suave, ágil, dinámico y estable se le pueden perdonar ciertos defectos, incluido este reducido espacio para una berlina de tres volúmenes que tiene que competir con realizaciones más largas. Y es que los 4,37 metros de longitud dejan poco espacio para que los pasajeros traseros coloquen sus piernas. De todos modos, la anchura interior es similar a la de sus rivales, atenuando un poco la falta de holgura en esas plazas.

El perfil alargado y de corta altura dificulta el acceso a las plazas, especialmente a las delanteras, donde para entrar hay que hacer un escorzo antinatural, especialmente si la banqueta está hacia delante.

Una vez sentados, la sobriedad característica de las casas germanas cede el paso a la funcionalidad. La regulación de altura y profundidad, tanto en volante como en asientos, proporciona una variedad de opciones y asegura la obtención de una postura adecuada. Los elevalunas eléctricos, el ordenador de viaje, el fácil acceso a los mandos de la consola central y la existencia de huecos para guardar objetos y apoyar latas garantizan que el conductor sólo tenga que preocuparse de lo indispensable. Los espejos exteriores también son accionados eléctricamente, lo cual proporciona una colocación final mucho más fiable que de forma manual. Sin embargo, su anchura es inexplicablemente limitada, sobre todo el de la derecha.

La caída de la luna trasera también dificulta la visibilidad desde el retrovisor. Como elemento innovador y que contrarresta estas pequeñas faltas cabe destacar un regulador luminoso, incorporado de serie, que oscurece el cristal en conducción nocturna para evitar posibles deslumbramientos.

De los tres acabados ofertados por Volkswagen, el más básico, Conceptline, el medio, Trendline, y el más alto, Highline, sólo está disponible en el nivel superior, que incluye de serie los elementos comentados anteriormente y otros, opcionales, propios de una gama alta como climatizador, techo eléctrico, faros de xenon, seis airbags, entre otros.

El precio, 4.355.985 (por 4.093.096 pesetas de la versión sin 4Motion), es de los más elevados en su segmento, alrededor de las quinientas mil pesetas más que alguno de sus rivales como Opel Vectra, Seat Toledo o Mitsubishi Carisma, y unas trescientas mil menos que el Golf con tracción integral y 130 CV. Aun así, si se buscan emociones fuertes y un buen confort de marcha, el dinámico Bora TDI de 130 CV es una opción muy aconsejable, más que que otras realizaciones rivales.

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