smart CDi Passion

El Smart es un mensaje que viene de mañana. Rueda hacia atrás en el tiempo para informarnos de cómo serán los coches en el mundo que nos espera dentro de unas décadas. En ese viaje hacia atrás en el tiempo ha perdido muchas innovaciones y mejoras que seguramente se le añadirán próximamente, pero su lección es clara.

smart CDi Passion
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Alguna vez, hace decenas de miles de años, el homo sapiens tuvo que sentirse así: pequeño, indefenso, amenazado en un mundo de “neanderthales" que corrían más, eran más fuertes y consumían cantidades ingentes de energía para sobrevivir. Pero el pequeño sapiens tenía ya el código genético que construiría el futuro. El Smart es una especie de aviso, un ser extraño que sobrevive en un hábitat hostil. Sin embargo, pasea entre las agresiones con la tranquilidad del que tiene la razón. Sabe que algún día, más pronto que tarde, el mundo de la automoción le tendrá como un referente, como un pionero. Su rareza será entonces la normalidad. Trae una noticia clara: las ciudades crecen de forma desaforada, la contaminación amenaza la supervivencia de las especies y la energía tiene sus fuentes cada vez más limitadas. Por si fuera poco, la hiperpoblación resta cada día metros a la habitabilidad de los centros urbanos. El Smart se muestra como el ejemplo para contrarrestar este oscuro panorama. Con su pequeño y eficaz motor CDi , este urbanita homologa un consumo medio de 5,22 litros de gasóleo, una marca realmente interesante. Sus niveles de contaminación son mínimos y sus dos metros y medio le garantizan aparcamiento por muy dura que sea la ciudad por la que se mueva. En ese ecosistema, todavía muy hostil, es donde el Smart vive sus mejores momentos. Rápido y ágil, serpentea entre el tráfico sorprendiendo a los mastodontes que se disputan un metro y un segundo en cada semáforo. Monta un cambio robotizado de seis relaciones que admite funcionamiento secuencial. Es en esta modalidad donde da lo mejor de sí, porque la función puramente automática exaspera por su lentitud y su brusquedad: mucho tiene que mejorar Smart este apartado si quiere que su imagen del mañana no quede emborronada. En cambio, con la transmisión secuencial, la ciudad no tiene secretos. Acelera razonablemente rápido y sube de vueltas con agilidad y decisión. La frenada, con tan poco peso (800 kilos con conductor incluído), no plantea problemas. Un motor turbodiésel de inyección directa y common rail dentro de un coche incapaz de llevar un motor convencional de esas condiciones porque pesa casi tanto como su carrocería. El reto al que se enfrentaron los ingenieros de smart cuando les encargaron un modelo Diesel. Respondieron con más contundencia de la que esperaba nadie: el cdi que monta este pequeño coche cubica sólo 800 centímetros cúbicos en sus tres cilindros. Se creía que no se podían lograr cilindros de menos de 400 cc, pero el smart exhibe orgulloso la orfebrería de sus cámaras de 266 cc. Con este desplazamiento logra 41 CV y un par de 10 10,2 Nm a sólo 1.800 vueltas. El motor se estira bien y empuja pronto. No es brillante ni fulgurante en sus respuestas, pero cuando entra en calor y gana revoluciones no decepciona, al menos en conjunción con la caja de cambio en modo secuencial. No es para nada ruidoso, al menos, no más que sus hermanos de gasolina. Lo peor es el alto nivel de vibraciones que tiene, sobre todo en frío y arrancando.

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