Skoda Octavia RS

Viajes tranquilos o trayectos algo más “moviditos": no importa lo que le pidas al Octavia RS, ya que éste se adapta sin problemas a nuestras demandas y siempre acaba mostrando su carácter. Más potencia, una imagen más deportiva y una gran comodidad son sus rasgos personales.

Skoda Octavia RS
Skoda Octavia RS
En este terreno, nos parecerá imposible asociar el comportamiento del Octavia al de un vehículo que mide más de 4,5 metros. Sus maneras recuerdan más a las de un compacto, gracias a una batalla más corta que la de sus rivales, lo que le hace más ágil. En las curvas no titubea: enlaza una tras otra sin descomponerse y a un ritmo vertiginoso -basta con pisar el acelerador y los 200 CV estarán ahí de nuevo-. El chasis, más rígido tras la revisión que ha sufrido, cuenta con una suspensión que se ha rebajado 12 milímetros respecto a la deportiva. Los amortiguadores, los frenos –también los del Golf GTI, con discos de 312 milímetros en el tren delantero- y el tarado de ABS son específicos para esta versión. El esfuerzo realizado por Skoda se nota: este Octavia no sólo es un digno sucesor del primer RS (el famoso 130 que apareció en los años 70); además, se adapta sin problemas a cualquier conducción que demandemos. ¿Tranquila? Pues tranquila será, proporcionando un ritmo alto sin que el motor realice esfuerzos innecesarios. ¿Deportiva? No hay problema; estiraremos las marchas sin que se resienta la potencia y disfrutaremos de una dirección precisa y de una amortiguación muy firme, pero amable con los pasajeros.
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Se acabó la época en la que todos los Octavia parecían taxis; cuando subas a éste, no podrás volver a pensar en ellos de esta manera. Sin embargo, para todos los que no puedan probarlo, Skoda ha dibujado una serie de rasgos distintivos, con el fin de que el RS no sea confundido con ningún otro. Un spoiler delantero, un alerón posterior, una carrocería cuya altura ha sido rebajada... Pero lo que más llama la atención, además de las siglas y de la salida doble del escape –realizado en acero inoxidable-, son las pinzas de freno, pintadas en el verde “rácing" de la marca. Son perfectamente visibles a través de las llantas de 17 pulgadas, exclusivas para esta versión. Sobre ellas, unos neumáticos con medida 225/45 completan un conjunto deportivo, pero sin estridencias: perfecto para una berlina como el Octavia.Esta cuidada imagen no serviría de nada sin el “corazón" del vehículo, nada menos que la mecánica estrella del grupo Volkswagen. El anterior 1.8 del RS, con turbo y 180 CV, ha sido sustituido por el motor 2.0 FSI, también con turbo y, además, dotado de inyección directa. Ofrece, según nuestro Centro Técnico, 211 CV a 5.350 rpm (son 11 CV más que los anunciados por la marca) y sólo un dato basta para hacernos una idea de su comportamiento: es el mismo que monta el Golf GTI. El Octavia RS no sólo toma de modelo mítico de Volkswagen su propulsor; la caja de cambios (con seis relaciones) también viene directamente de éste. Eso sí, los desarrollos son ligeramente más largos, lo que permite que descienda el gasto de combustible. Se trata de un aspecto que se agradece, pues la mecánica tiene que “tirar" de 1.440 kilos que se mueven de manera ágil, por lo que pronto nos encontraremos exigiendo más potencia... y lo pagaremos en forma de consumos. La media ponderada (siempre atendiendo a los datos de nuestro Centro Técnico) es de 9,6 litros cada 100 kilómetros, pero es fácil superar esta cifra. El RS es tan sencillo de conducir y su respuesta es tan directa que, sin darnos cuenta, estaremos marchando por encima de los límites permitidos y, lógicamente, el motor se mostrará más sediento.Este propulsor cuenta con una buena dosis de fuerza: el par máximo, según nuestras mediciones, es de 31,8 mkg y aparece cuando la aguja apenas supera las 3.000 vueltas. Esta potencia estará disponible casi al cien por cien desde las 2.000 rpm. A partir de ahí, la mecánica no desfallecerá hasta las 5.000, por lo que contaremos con un amplio margen de uso. En las autopistas, casi podremos olvidarnos del cambio. En los trazados más retorcidos, su empleo será un ejercicio de lo más sencillo: es preciso, con recorridos algo más largos de lo que esperábamos, pero con un escalonamiento muy acertado.