Skoda Octavia 2.0 TDI Elegance

Coche de proporciones y comodidades familiares, pero montado sobre un ágil bastidor de compacto y animado por un motor muy prestacional. Esa es la interesante propuesta que hace Skoda con el Octavia 2.0 TDI. La verdad es que el resultado es muy satisfactorio.

Skoda Octavia 2.0 TDI
Skoda Octavia 2.0 TDI

Fiel a su política de compartir componentes, Volkswagen lleva a Skoda su nuevo chasis compacto (montado por Golf, A3, Touran, Altea…) y el motor turbodiésel de dos litros y 140 CV. Los recibe el Octavia, ese producto que, como el Seat Toledo, se coloca en una categoría intermedia, a caballo entre los compactos y las berlinas medias.El nuevo Octavia se presentó en marzo en Atenas, después de ocho años con la misma imagen que le vio nacer. Ya dijimos entonces que los cambios que recibía el coche se veían más por dentro que por fuera y, la verdad, ahora que hemos tenido mucho más tiempo para observarlo, nos reafirmamos en lo dicho: por fuera, la renovación estética no pasa de ser “discreta". Si la comparamos con la verdadera revolución que ha sufrido el Toledo, este Octavia de 2004 parece haber nacido un poco envejecido.Y es que la estampa del coche, a pesar de algunos guiños, se acoge a unos cánones muy clásicos, con un formato tradicional de tres volúmenes y unas líneas muy suaves y tranquilas. Nada hay en el Octavia que mueva al apasionamiento. Al contrario, parece aspirar, por estética, a un público más bien conservador, que busca antes eficacia y solvencia que imágenes audaces.

Los retoques más visibles se concentran en el frontal, donde se ha dibujado una parrilla más amplia y se ha estilizado un poco todo el conjunto. Por su parte, la zaga cuenta con grupos ópticos de nuevo cuño, pero poco más. Pero es que Volkswagen, en este caso a través de Skoda, practica últimamente una estrategia bastante arriesgada que consiste en remozar muy someramente la imagen de sus modelos. Ya pasó con los Audi A3 y los VW Golf, que cambiaron muy poco por fuera. Parece que los alemanes son fieles a la máxima de “todo debe cambiar para que nada cambie". Sólo en Seat se permiten libertades, quizá porque la marca española se ha sabido ganar la confianza de los jerarcas alemanes gracias a una mezcla de buenos resultados y descaro. Lo que Seat ha hecho con el Altea y el Toledo no tiene parangón dentro del grupo y, desde luego, rompe radicalmente con el planteamiento conservador de los diseñadores de Volkswagen, Audi y Skoda.De puertas para adentro se notan más los cambios. Aunque el Octavia se enmarca en la línea clásica de Volkswagen, muy discreta, se nota que ha mejorado las calidades y también el diseño. La imagen del habitáculo es más actual, con una disposición de los mandos más cómoda y materiales de mejor nivel. El acabado, como suele pasar en los coches del grupo Volkswagen, es más que correcto. Sin embargo, nos hubiera gustado que el interior del Octavia fuese un poco más audaz y no tan conservador. Apenas hay detalles atrevidos, como los relojes en fondo blanco.

Lo que no se puede negar es que es confortable y muy utilizable. Al contar con un bastidor algo más grande (batalla de 2,58 metros), la habitabilidad ha crecido bastante y hay más espacio para los ocupantes. Esto se nota sobre todo en las plazas traseras, que son magníficas. Las delanteras, un poco duras, tampoco están mal. Destaca lo fácil que es adquirir la postura de conducción más correcta y también el buen soporte lateral que ofrecen. Con sus dimensiones interiores, el Octavia se sitúa al nivel de berlinas medias como Laguna, Peugeot 407 o Volkswagen Passat, que están construidas sobre bastidores mayores, lo que da una idea de lo bien que se ha aprovechado el hueco sobre este chasis. Además, abundando en su vocación de coche familiar, el habitáculo del Octavia está salpicado de cajones, posavasos, perchas y todo tipo de gavetas y huecos donde dejar cualquier objeto.Y, claro, la estrella de este coche es el maletero, casi su razón de ser. Con 635 litros de capacidad, según nuestro Centro Técnico, esta especie de bodega parece más propia de un monovolumen que de un coche de estas características.

Es un maletero muy grande, de formas regulares y fácil acceso. Sólo el portón desentona, pues, una vez abierto, queda muy alto. Además, lleva un poco afortunado tirador de goma que no hace honor a los buenos acabados del resto del coche. El Octavia 2.0 TDI, en el acabado Elegance, cuesta 23.475 euros, un precio interesante si se tiene en cuenta el gran formato del coche. Además, también hay que analizar el equipamiento de serie, que es bastante extenso. Hay, por ejemplo, airbags de conductor, acompañante y laterales delanteros, aunque se echan en falta los airbags laterales traseros, que no están ni como opción.Después, hay ABS, sistema de ayuda a la frenada de emergencia y controles de tracción estabilidad, todo de fábrica. La dotación de confort dispone de climatizador bizona, asientos delanteros calefactables, equipo de sonido integrado y ordenador de viaje. Como se puede ver, es un equipamiento que cabría calificar de estándar para una berlina media, lo cual habla en pro del Octavia.

Como es normal, hay una larga lista de opciones. De ella, por 545 euros, se pueden elegir los asientos delanteros eléctricos, el navegador por satélite (1.990 euros), la tapicería en piel (725 euros) o el techo practicable, que cuesta 855 euros. Fiel a su política de compartir componentes, Volkswagen lleva a Skoda su nuevo chasis compacto (montado por Golf, A3, Touran, Altea…) y el motor turbodiésel de dos litros y 140 CV. Los recibe el Octavia, ese producto que, como el Seat Toledo, se coloca en una categoría intermedia, a caballo entre los compactos y las berlinas medias.El nuevo Octavia se presentó en marzo en Atenas, después de ocho años con la misma imagen que le vio nacer. Ya dijimos entonces que los cambios que recibía el coche se veían más por dentro que por fuera y, la verdad, ahora que hemos tenido mucho más tiempo para observarlo, nos reafirmamos en lo dicho: por fuera, la renovación estética no pasa de ser “discreta". Si la comparamos con la verdadera revolución que ha sufrido el Toledo, este Octavia de 2004 parece haber nacido un poco envejecido.Y es que la estampa del coche, a pesar de algunos guiños, se acoge a unos cánones muy clásicos, con un formato tradicional de tres volúmenes y unas líneas muy suaves y tranquilas. Nada hay en el Octavia que mueva al apasionamiento. Al contrario, parece aspirar, por estética, a un público más bien conservador, que busca antes eficacia y solvencia que imágenes audaces.

Los retoques más visibles se concentran en el frontal, donde se ha dibujado una parrilla más amplia y se ha estilizado un poco todo el conjunto. Por su parte, la zaga cuenta con grupos ópticos de nuevo cuño, pero poco más. Pero es que Volkswagen, en este caso a través de Skoda, practica últimamente una estrategia bastante arriesgada que consiste en remozar muy someramente la imagen de sus modelos. Ya pasó con los Audi A3 y los VW Golf, que cambiaron muy poco por fuera. Parece que los alemanes son fieles a la máxima de “todo debe cambiar para que nada cambie". Sólo en Seat se permiten libertades, quizá porque la marca española se ha sabido ganar la confianza de los jerarcas alemanes gracias a una mezcla de buenos resultados y descaro. Lo que Seat ha hecho con el Altea y el Toledo no tiene parangón dentro del grupo y, desde luego, rompe radicalmente con el planteamiento conservador de los diseñadores de Volkswagen, Audi y Skoda.De puertas para adentro se notan más los cambios. Aunque el Octavia se enmarca en la línea clásica de Volkswagen, muy discreta, se nota que ha mejorado las calidades y también el diseño. La imagen del habitáculo es más actual, con una disposición de los mandos más cómoda y materiales de mejor nivel. El acabado, como suele pasar en los coches del grupo Volkswagen, es más que correcto. Sin embargo, nos hubiera gustado que el interior del Octavia fuese un poco más audaz y no tan conservador. Apenas hay detalles atrevidos, como los relojes en fondo blanco.

Lo que no se puede negar es que es confortable y muy utilizable. Al contar con un bastidor algo más grande (batalla de 2,58 metros), la habitabilidad ha crecido bastante y hay más espacio para los ocupantes. Esto se nota sobre todo en las plazas traseras, que son magníficas. Las delanteras, un poco duras, tampoco están mal. Destaca lo fácil que es adquirir la postura de conducción más correcta y también el buen soporte lateral que ofrecen. Con sus dimensiones interiores, el Octavia se sitúa al nivel de berlinas medias como Laguna, Peugeot 407 o Volkswagen Passat, que están construidas sobre bastidores mayores, lo que da una idea de lo bien que se ha aprovechado el hueco sobre este chasis. Además, abundando en su vocación de coche familiar, el habitáculo del Octavia está salpicado de cajones, posavasos, perchas y todo tipo de gavetas y huecos donde dejar cualquier objeto.Y, claro, la estrella de este coche es el maletero, casi su razón de ser. Con 635 litros de capacidad, según nuestro Centro Técnico, esta especie de bodega parece más propia de un monovolumen que de un coche de estas características.

Es un maletero muy grande, de formas regulares y fácil acceso. Sólo el portón desentona, pues, una vez abierto, queda muy alto. Además, lleva un poco afortunado tirador de goma que no hace honor a los buenos acabados del resto del coche. El Octavia 2.0 TDI, en el acabado Elegance, cuesta 23.475 euros, un precio interesante si se tiene en cuenta el gran formato del coche. Además, también hay que analizar el equipamiento de serie, que es bastante extenso. Hay, por ejemplo, airbags de conductor, acompañante y laterales delanteros, aunque se echan en falta los airbags laterales traseros, que no están ni como opción.Después, hay ABS, sistema de ayuda a la frenada de emergencia y controles de tracción estabilidad, todo de fábrica. La dotación de confort dispone de climatizador bizona, asientos delanteros calefactables, equipo de sonido integrado y ordenador de viaje. Como se puede ver, es un equipamiento que cabría calificar de estándar para una berlina media, lo cual habla en pro del Octavia.

Como es normal, hay una larga lista de opciones. De ella, por 545 euros, se pueden elegir los asientos delanteros eléctricos, el navegador por satélite (1.990 euros), la tapicería en piel (725 euros) o el techo practicable, que cuesta 855 euros.

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