Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport

Con su motor de cinco cilindros en V, el Seat Toledo hace gala de una desconocida suavidad de funcionamiento. Gracias a ella, y al trabajo de aislamiento efectuado, el máximo representante de las berlinas de Seat pretende entrar en un segmento más refinado, donde las prestaciones del nuevo V5 de 170 CV también juegan su particular baza.

Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport
Seat Toledo 2.3 V5 20V Sport

Entrando en capítulos más cercanos a la utilidad, hay que reconocer que el Toledo ya no puede equipararse en aspectos como la habitabilidad o prestancia con los nuevos Laguna, C5 o Mondeo, amén de con algún otro no tan nuevo. Su presentación interior ya se ha visto superada y la calidad de algunos de sus materiales, también. El espacio interior empieza a considerarse justo si se ha tenido la oportunidad de entrar en alguno de los antes mencionados. Podrá rebatirse este argumento, diciendo que el Toledo tiene una longitud inferior. Pero, nosotros, en el fondo, creemos que el empaque es muy importante cuando se pagan cifras por encima de los tres millones y, por este precio, puede obtenerse un C5 de 138 CV -que tampoco está mal- o un Mondeo de 145 CV, modelos más grandes y refinados que este Toledox. Para compensar, el maletero posee un volumen excepcional. Lamentablemente, su boca de carga es relativamente exigua, por lo que objetos voluminosos son complicados de introducir. Los asientos de este V5 son excelentes, aunque no disponen de regulación lumbar, lo que, a este nivel, empieza a ser criticable. Sus formas anatómicas sujetan bien el cuerpo y su mullido no resulta duro por lo que los viajes largos no terminan cansando nuestras posaderas. Hablando de extensos trayectos, el depósito de combustible se nos antoja ya pequeño para el nivel de consumo de esta mecánica, obligando a repostar cada 400 o pocos más kilómetros -no corriendo mucho- lo que resulta engorroso si hay un poco de prisa. Como tope de la gama Toledo el equipamiento es extenso y el único "pero" es que el control de estabilidad exija un gasto suplementario, aunque, bien es verdad, tampoco demasiado oneroso. La presentación es, quizás, donde se eche de menos un mayor toque de clase y calidad de recubrimientos. Quién no necesite mucho espacio y no le importe que su vecino se haya comprado un coche más grande que el suyo por el mismo dinero encontrará en el Toledo V5 un magnífico vehículo, rápido, estable y razonablemente económico para el nivel de equipamiento que ofrece.

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