Rover 45 1.6 Classic 5p

Los años no pasan en balde y, para enmascararlos, el Rover 45 ha recibido un reciente “lifting". Sin embargo, no esconde un interior que necesita modernizarse y unas líneas conocidas.

No nos referimos al acabado del modelo (Classic), sino a la impresión general que transmite el habitáculo. Aquí es más difícil enmascarar el paso del tiempo, pero Rover lo ha intentado con unos apliques en madera y unas salidas de aire circulares con los bordes cromados. Sin embargo, muchos detalles nos revelan que nos encontramos sentados al volante de un vehículo con una gran veteranía.Comenzamos por el puesto de conducción, que hasta yo (con 1’58 m de estatura) he encontrado demasiado alto. La carretera se domina a la perfección, pero el techo está demasiado cerca. El volante, por el contrario, queda muy abajo y ni siquiera con la regulación en altura pude encontrar la postura “10". Aunque sería deseable que los asientos sujetaran algo más el cuerpo, lo cierto es que no son incómodos. Desde ellos, me dispongo a explorar el resto de los mandos que quedan a mi disposición. Los espejos, regulables eléctricamente, ofrecen una buena visibilidad. Los controles del equipo de sonido y del climatizador tienen un manejo sencillo (casi infantil, comparado con los sofisticados sistemas que montan algunos vehículos más actuales), por lo que no nos veremos obligados a apartar la vista de la carretera si queremos bajar la temperatura del climatizador o subir el volumen de la radio. La funcionalidad de los mandos está fuera de toda duda, aunque la calidad de los materiales, con plásticos de aspecto mejorable, resta puntos al conjunto. Uno de los elementos que mejor revela la edad del Rover 45 son los elevalunas eléctricos. Los controles están situados entre los asientos delanteros, junto a la palanca de cambios, y consisten en unas sencillas “pestañas" que hay que accionar para subir o bajar las ventanillas. Estos mandos resultan bastante llamativos, aunque algo incómodos: son más pequeños que los botones que existen en la mayoría de los modelos actuales y están demasiado juntos, por lo que es fácil poner en movimiento la ventanilla equivocada.Los pasajeros de las plazas delanteras cuentan con un espacio algo justo y la situación no mejora en el asiento posterior. No hay mucho sitio en el que acomodar las piernas (71 centímetros en el mejor de los casos, según atestiguan las medidas de nuestro Centro Técnico) y la anchura es de 133 centímetros.El maletero tiene la capacidad esperada: 425 litros, 5 menos que en la versión de cuatro puertas. Como comentábamos anteriormente, el portón (con una boca de carga bastante amplia) puede abrirse mediante el mando a distancia o el botón situado bajo el asiento del conductor. En nuestra unidad de pruebas, los problemas llegaban a la hora de intentar cerrarlo, pues su ajuste no era todo lo bueno que cabría desear.Donde sí se aprecia el esfuerzo que ha realizado Rover para adaptarse a los nuevos tiempos es en el equipamiento. La marca ha ampliado la dotación de serie del 45 y la ha igualado con la que presentan sus rivales más directos; los airbags frontales y laterales, el equipo de sonido con reproductor de CD’s y mandos en el volante, el cierre centralizado automático cuando emprendemos la marcha o el climatizador son algunos de los elementos que aparecen en el acabado Classic.Aún se puede añadir la tapicería de piel (1.100 euros), el navegador (2.072 euros), el techo solar eléctrico (840 euros) o la pintura metalizada (330 euros). Aunque encarecerán el precio final del vehículo, hay que tener en cuenta que el importe del Rover 45 es asequible (comparado, claro está, con los “pesos pesados de la categoría"): cuesta 16.452 euros, por lo que podremos concedernos algún capricho.

Los mejores vídeos