Renault Clio 1.5 dCi/100 Luxe Privilege 3p

Hemos realizado un descubrimiento muy interesante al volante del Clio con el nuevo motor 1.5 de 100 CV: no hace falta un súper deportivo para disfrutar intensamente de cada kilómetro. Descubre la cara más amable del dinamismo.

La excusa que todos los fabricantes emplean para introducir más mecánicas Diesel en su gama es la misma: el público demanda propulsores de gasóleo (una realidad a la que nadie puede dar la espalda) y, además, quiere que ofrezcan prestaciones. Esto sigue alimentando el crecimiento de estos motores en todos los segmentos y, especialmente, en el de los compactos, que supone un tercio de las ventas en Europa.Teniendo en cuenta estas premisas, no es de extrañar que Renault incorporase una nueva mecánica de gasóleo al Clio cuando se presentó la versión 2004. Tampoco resulta chocante que se destinaran 7,2 millones de euros a la producción de este motor, un 1.5 dCi que dio sus primeros pasos en el Mégane.Se trata de un propulsor de 100 CV que se adapta como un guante al Clio, proporcionándole fuerza, carácter y suavidad a partes iguales. Cuenta con la dosis de garra que le falta al motor Diesel de 80 CV (del cual deriva) y ofrece un nivel muy aceptable de dinamismo: sólo las versiones de gasolina Sport y la impactante V6 lo superan en potencia.La mejora ha sido obtenida gracias a un turbo de geometría variable con una gestión electrónica muy afinada. No hay tirones ni bruscos saltos de potencia y dispondremos de una reserva de par casi constante bajo el pedal del acelerador. La cifra medida por nuestro Centro Técnico es de 21,1 mkg a 2.390 rpm. Se trata de un valor relativamente alto, aunque hace su aparición algo más tarde que en las mecánicas Diesel del grupo Volkswagen, por ejemplo, lo que nos obligará a estar atentos al cambio si no queremos que el régimen decaiga más de la cuenta. No resultará una tarea ingrata, ya que la palanca tiene un tacto muy preciso y pasa con rapidez de una marcha a otra gracias a sus recorridos cortos. La transmisión, de cinco velocidades, deriva de la que monta el Mégane y ha heredado buena parte de su docilidad. La fuerza del motor será gestionada suavemente en las autopistas, donde la entrega de potencia seguirá una educada progresión, y se adaptará sin rechistar a las exigencias de recorridos más enrevesados, en los que la mecánica mostrará su lado más alegre y deportivo.El nuevo turbo proporciona una presión de 1.250 milibares y está asociado a un cambiador de calor aire/aire un 17 por ciento mayor que el empleado en el propulsor de 80 CV. Este elemento, unido a unos inyectores de seis toberas (cinco, en modelos anteriores) que proporcionan una presión de inyección de 1.600 bares, permite que el motor logre una mejor respuesta en la zona alta del cuentavueltas. Casi cuesta creer que 1.500 cm3 den tanto de sí.La aceleración y las recuperaciones son buenas (pasa de 0 a 100 km/h en 10,5 segundos, según las mediciones de nuestro Centro Técnico) y no desmerecen las de sus rivales más afamados, como el Peugeot 206 1.6 HDI/110 –que ofrece sensaciones mucho más “racing" gracias a su elevada dosis de par- o el Opel Corsa CDTi Sport. Aunque el motor desfallezca un poco, no tardará en volver en sí y seguir impulsando al Clio. Si lo necesitamos, el adecuado escalonamiento de las marchas nos dará una respuesta más rápida: bajamos a una relación inferior y ya estamos de nuevo en la zona óptima del cuentarrevoluciones –casi toda a partir de las 2.500 rpm-.