Renault Avantime 2.2 dCi

Impactante y diferente por su estética de monovolumen tres puertas de gran tamaño, esta variante del Avantime amplía la gama con una mecánica turbodiesel tomada del Laguna y Vel Satis. Lo hace más apetecible mientras mantiene sus virtudes de confort y limitaciones ergonómicas.

Renault Avantime 2.2 dCi
Renault Avantime 2.2 dCi

Cualquiera que sea la mecánica con la que se adquiera, el Avantime será, durante mucho tiempo, un vehículo que llamará poderosamente la atención por su singular arquitectura que cuesta catalogar. ¿Qué es en realidad, un monovolumen familiar de tres puertas o un coupé muy alto? Su singular estética —que se ha traslado parcialmente, también, al nuevo Mégane— se ha conseguido a costa de una serie de compromisos ergonómicos que ya comentaremos y que, sin duda, junto a su precio de berlina de prestigio lo convierten en un coche casi de capricho.

Sin embargo, el motor turbodiesel 2.2 dCi de última generación que se suma a la gama que se inició con el V6 3.0 de gasolina, debería incrementar significativamente la lista de propietarios de este personal y audaz modelo. En esta versión se mantienen algunas virtudes y ciertos defectos que ya descubrimos en la prueba del V6. En su caso, el motor 2.2 dCi va montado sobre un soporte que ya conoce, puesto que el Avantime se construye sobre la plataforma del Renault Espace y esta mecánica multiválvula, designada como G9T, ya se ofrecía en este modelo, en el Laguna y en el singular Vel Satis. Se trata de una evolución del bloque que se vendía con 115 CV. Una nueva culata con conductos separados para cada válvula y alimentación por conducto común de segunda generación, en vez de bomba rotativa, sumadas como antes a un turbocompresor Garret de geometría variable, han posibilitado un importante salto de potencia y par llegando a 150 CV y a 33 mkg, mejorando incluso, lo obtenido en el Espace.

Las casi dos toneladas de peso con pasajeros a bordo del Avantime pueden relanzarse con aceptable dinamismo gracias a un comportamiento bueno entre 2.000 y 3.000 rpm aunque, por debajo de este régimen, a 1.800 rpm ya se nota una reacción. Por debajo de este régimen puede sentirse una cierta demora de reacciones entre el momento en que se aprieta el acelerador y la respuesta efectiva del motor aunque no llega esta característica a ser muy notable. Por otra parte, por arriba de 3.000 rpm notamos un ligero incremento de la sonoridad, sobre todo si se lo compara con la misma mecánica montada en un Laguna o, en el muy bien insonorizado Vel Satis. En el capítulo de prestaciones no deben esperarse cifras sorprendentes, ya que al peso -bastante superior al de una berlina de longitud comparable- se suma una relación coeficiente de penetración-superficie frontal (SCx) de 0,87 m2. Los números son muy aproximados a los citados por el constructor, con una velocidad máxima situada en 194 km/h y el 0-100 km/h cubiertos en 11,6 segundos, prestación inferior a la que se puede obtener con un vehículo convencional con motorización parecida, ya se trate de un coupé del tipo Peugeot 406 o berlina del tipo Peugeot 607. El primero, con motor 2.2 HDi con 136 CV acelera de 0 a 100 km/h en 10,55 segundos y el segundo, con el mismo propulsor hace el 0-1.000 metros en 31,84 mientras el Avantime 2.2 dCi necesita 33,24.

En realidad, el Avantime debe compararse en este apartado con modelos monovolumen turbodiesel a los que supera claramente, ya que ninguno tiene su potencia.

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