Range Rover 3.0 Td6 Vogue

Mantiene el mismo nombre de las anteriores generaciones, pero poco tiene que ver con ellas. Más grande, refinado y eficaz, el actual Range es todo un derroche de lujo y tecnología.

Resulta difícil pensar que un modelo de estas dimensiones (ha crecido considerablemente en todas las cotas) y peso (2.529 kg en nuestra báscula) pueda moverse con tanta facilidad. El secreto se encuentra en su chasis monocasco de acero, dos veces más rígido que el anterior –afirma la marca- y en el sistema de suspensión neumática regulable, que cuenta con un dispositivo electrónico de control capaz de detectar por qué tipo de trazado y pavimento nos estamos moviendo.De esta manera, la unidad de proceso permite la apertura de unas válvulas diagonales para cambiar la configuración en campo o carretera. Cuando el vehículo circula por autopistas o autovías, las válvulas se encuentran cerradas, de forma que las suspensiones funcionan de manera más firme evitando gran parte del balanceo de la carrocería y actúan contrarrestando el efecto de levantamiento y hundimiento en aceleraciones o frenadas bruscas.Por el contrario, cuando nos encontramos circulando fuera de carretera o en pistas, el sistema opera sobre las válvulas neumáticas de forma que la presión se reparte entre las ruedas diagonales, simulando un comportamiento de eje rígido y actuando como dispositivo autonivelante. Así, se pueden sortear obstáculos con mayor facilidad sin que se transmitan bruscos movimientos al interior del habitáculo. El dispositivo de regulación de la suspensión cuenta con un modo de acceso que reduce la altura al suelo con el objetivo de facilitar el acceso a los ocupantes. En modo “autopista", también se reduce la altura al suelo y además se endurece el conjunto neumático. Una posición “normal" permite circular con comodidad por carreteras normales o pistas en buen estado, mientras que la posición más alta se reserva para sortear obstáculos complicados. En este último caso, la carrocería sube cinco centímetros adicionales, aunque resulta muy firme y algo incómoda. El recorrido “normal" de la suspensión dispone de más de 18 cm, reduciéndose en 23 mm para el modo “autopista" y en 43 para el modo “acceso". Todas las posiciones son bloqueables a voluntad del conductor, siempre y cuando no se comprometa la seguridad del vehículo, es decir, no se puede circular con las suspensiones elevadas por autopista o con las suspensiones en posición de altura mínima por el campo.La dirección recurre a un sistema de piñón y cremallera en lugar de la clásica recirculación de bolas, lo que permite un tacto muchísimo más preciso. A pesar de sus tremendas dimensiones y sus neumáticos de 18 pulgadas, el diámetro de giro es de 11,6 metros entre aceras, con tres vueltas y media de giro de volante entre topes.El propulsor es de origen BMW, con tres litros de capacidad y seis cilindros en línea, pero, en esta ocasión, en lugar de los 204 CV que rinde ahora la mecánica alemana o los 193 CV de la edición anterior, se “conforma" con 177 CV. Algo similar ocurre con el par, inferior al ofrecido por la mecánica del X5, concretamente 39,8 mkg a 2.000 rpm.Se encuentra asociado a una caja de cambios “Commandshift" (Steptronic) de cinco velocidades con posibilidad de uso manual o automático y dispone de reductora de accionamiento eléctrico. Su principal ventaja es que permite el paso de largas a cortas a una velocidad inferior a 30 km/h y de cortas a largas por debajo de 46 km/h. La asociación de la caja automática con el sistema de descenso automático, la suspensión neumática y el accionamiento de la reductora en marcha permiten una utilización por campo muy sencilla, limitándose la conducción prácticamente al manejo del volante y pedales de acelerador y freno, de forma que hasta el conductor más inexperto en esta materia podrá sacar buen partido del Range.El reparto de la potencia se realiza mediante un diferencial Torsen al 50 por ciento entre ambos ejes, aunque el reparto puede duplicarse en función de la adherencia que tengan las ruedas en cada momento. Si la situación se vuelve muy complicada, sólo hay que actuar con tranquilidad. Para subir pendientes muy pronunciadas, basta con engranar las relaciones cortas mediante la tecla situada sobre el túnel de la transmisión, tras la palanca de cambios, y presionar ligeramente el pedal del acelerador, que el sistema de gestión de la transmisión se encargará de todo lo demás.Para el caso contrario, bastará con activar la tecla HDC (control de descenso de pendientes) y el sistema actuará conjuntamente con el ABS para evitar que el vehículo se embale más de la cuenta.Aunque no hay que abusar mucho de los frenos, pues su uso intensivo se acusa en las distancias de frenado (no olvidemos que su peso en vacío supera las 2,5 toneladas y cargado con equipaje puede rondar los 3.000 kg), su funcionamiento es muy bueno. Permite la detención desde 120 km/h en sólo 57 metros y ofrece un tacto del pedal agradable, con suficiente recorrido para dosificar con facilidad la frenada.Desde el primer momento en que arrancamos el motor, nos damos cuenta del buen trabajo efectuado en materia de aislamiento. Apenas llegan vibraciones a los pedales y el nivel de ruido que se filtra al interior del habitáculo es mínimo. Lo que apreciamos claramente es que la aceleración no nos sorprende como el resto de apartados. Aunque el cambio es muy preciso en modo manual, con mínimos impulsos de la palanca (hacia adelante sube marchas y hacia atrás reduce), no es tan rápido como esperamos. Tampoco en modo automático. Sus cuatro primeras relaciones tienen un desarrollo adecuado, aunque la quinta resulta bastante larga para la potencia del motor y las resistencias que debe vencer.Quizá el principal inconveniente sea el elevado peso del conjunto, que obliga a llevar el pie derecho prácticamente “a tabla" durante largos desplazamientos, con lo que las cifras reales de consumo se disparan hasta los 16 litros. Afortunadamente, el depósito de combustible es capaz de almacenar 100 litros del preciado elemento, lo que beneficia la autonomía. En autopistas o autovías con buen firme no tendremos problema para mantener las trayectorias deseadas y sólo ante imprevistos nos costará un poco corregir las trazadas, pues la inercia se nota bastante. En carretera será sencillo circular por donde queremos, aunque aquí también el mastodóntico peso intentará expulsarnos hacia el exterior de la curva.