Peugeot 1007 1.4 HDI Dolce

Hay coches que llegan al mercado y cambian para siempre la concepción de lo que debe ser un coche de una categoría determinada. Es el caso del 1007, una revolucionaria propuesta que promete transformar nuestra idea de qué es un vehículo urbano. Tamaño, formato, consumos y, sobre todo, puertas corredizas eléctricas son sus argumentos para esta pequeña revolución.

Peugeot 1007 1.4 HDI Dolce
Peugeot 1007 1.4 HDI Dolce

A simple vista, el 1007 ya es un coche interesante. Lo prueba la forma en que la gente lo mira por la calle y se acerca a él para verlo con detalle. Rara vez un coche pequeño y de orientación urbana mueve tanto interés.
Llama la atención por su estética rompedora: líneas rectas, ángulos muy marcados, mucha altura y un formato recortado y compacto. Se nota con claridad la mano de Pininfarina, el diseñador elegido por Peugeot para dar forma al coche.
Pero, sobre todo, el 1007 sorprende por sus puertas laterales corredizas que, por un lado, dibujan un innovador perfil con muchas molduras y un enorme hueco de acceso y, por otro, marcan distancia en la categoría gracias a su principal virtud: son eléctricas. Hemos querido combinar este interesante formato de minimonovolumen urbano de vanguardia con un motor muy probado, el 1.4 HDI de 70 CV. El resultado nos parece ideal para la ciudad: coche pequeño pero muy capaz, práctico, lleno de soluciones y con un motor suficiente para lidiar con el tráfico sin gastar apenas nada y sin contaminar demasiado.Lo de poner puertas correderas eléctricas es un acierto que, una vez probado, nos trae a la cabeza una pregunta evidente: ¿por qué no lo habían hecho antes? Es verdad que ha habido, y hay, coches con puertas de este tipo, pero todos pertenecen a otras categorías. Nadie había pensado que, donde de verdad hacen falta estas puertas correderas es en la ciudad, en los aparcamientos angostos, en las callejuelas, en los párkings donde te aprietan por todas partes…En Peugeot lo han visto claro y han montado un ingenioso sistema de apertura que se puede manejar con los pulsadores que van en el salpicadero o con los botones del mando a distancia de la llave.
El sistema resulta ideal si, por ejemplo, llevamos las manos ocupadas con bolsas o paquetes. También es perfecto para abrir las puertas cuando hay muy poco espacio entre la pared y otro coche: como no se abren en compás, no hay posibilidad de golpearlas. Pero, además, las puertas abren un hueco tan grande que entrar a las plazas traseras es sencillo y muy cómodo. Y una virtud más: la estructura de las puertas, con sus barras y raíles, hace que el coche gane en rigidez y solidez estructural. Tanto es así que contribuyen decisivamente a las cinco estrellas que le ha dado EuroNCAP a la seguridad del pequeño 1007. En definitiva, una idea brillante que sólo tiene una pega: a veces, las correderas no son tan rápidas como nos gustaría para entrar y salir con celeridad. En Peugeot no se han limitado a montar unas puertas eléctricas y ya. Al contrario: el proceso de desarrollo ha sido largo y lleno de problemas técnicos que, al final, se han resuelto con mucho éxito.
Uno de los principales problemas era abrir un hueco tan grande (98 cm de anchura) sin lesionar la rigidez del coche. Esto se ha solucionado gracias a los tres carriles a los que van sujetos las puertas. Su firmeza es tal que hacen del 1007 el más rígido de todos los Peugeot actuales.
Este reto tenía una segunda parte: las puertas, aun siendo muy sólidas, tendrían que facilitar la salida en caso de accidente. Para lograrlo, los ingenieros desarrollaron un sistema en virtud del cual, en caso de impacto lateral, el carril central de las portezuelas se desacopla y se puede mover la puerta con un movimiento pendular.
Otro problema era que, al ser puertas correderas automáticas, podrían atrapar a algún pasajero al cerrarse. Esto se ha solucionado con unos sensores de obstáculos que, en cuanto detectan algo o alguien en el camino, paralizan el mecanismo. Por si fuera poco, pueden abrirse y cerrarse en marcha, siempre que no vayamos a más de 5 km/h. Después de muchos años, Peugeot adopta una denominación sorprendente que lleva cuatro dígitos en lugar de tres. Además, añade un cero a los nombres, con lo que el 1007 es, ya desde el principio, una rareza en la gama.
Explican en Peugeot que lo han hecho para darle un punto de exclusividad al coche dentro de la familia, subrayando su originalidad. Además, quieren que se distinga claramente de los 107, 207 y 307. Dicen que pronto habrá más modelos con esta nomenclatura de cuatro números.A simple vista, el 1007 ya es un coche interesante. Lo prueba la forma en que la gente lo mira por la calle y se acerca a él para verlo con detalle. Rara vez un coche pequeño y de orientación urbana mueve tanto interés.
Llama la atención por su estética rompedora: líneas rectas, ángulos muy marcados, mucha altura y un formato recortado y compacto. Se nota con claridad la mano de Pininfarina, el diseñador elegido por Peugeot para dar forma al coche.
Pero, sobre todo, el 1007 sorprende por sus puertas laterales corredizas que, por un lado, dibujan un innovador perfil con muchas molduras y un enorme hueco de acceso y, por otro, marcan distancia en la categoría gracias a su principal virtud: son eléctricas. Hemos querido combinar este interesante formato de minimonovolumen urbano de vanguardia con un motor muy probado, el 1.4 HDI de 70 CV. El resultado nos parece ideal para la ciudad: coche pequeño pero muy capaz, práctico, lleno de soluciones y con un motor suficiente para lidiar con el tráfico sin gastar apenas nada y sin contaminar demasiado.Lo de poner puertas correderas eléctricas es un acierto que, una vez probado, nos trae a la cabeza una pregunta evidente: ¿por qué no lo habían hecho antes? Es verdad que ha habido, y hay, coches con puertas de este tipo, pero todos pertenecen a otras categorías. Nadie había pensado que, donde de verdad hacen falta estas puertas correderas es en la ciudad, en los aparcamientos angostos, en las callejuelas, en los párkings donde te aprietan por todas partes…En Peugeot lo han visto claro y han montado un ingenioso sistema de apertura que se puede manejar con los pulsadores que van en el salpicadero o con los botones del mando a distancia de la llave.
El sistema resulta ideal si, por ejemplo, llevamos las manos ocupadas con bolsas o paquetes. También es perfecto para abrir las puertas cuando hay muy poco espacio entre la pared y otro coche: como no se abren en compás, no hay posibilidad de golpearlas. Pero, además, las puertas abren un hueco tan grande que entrar a las plazas traseras es sencillo y muy cómodo. Y una virtud más: la estructura de las puertas, con sus barras y raíles, hace que el coche gane en rigidez y solidez estructural. Tanto es así que contribuyen decisivamente a las cinco estrellas que le ha dado EuroNCAP a la seguridad del pequeño 1007. En definitiva, una idea brillante que sólo tiene una pega: a veces, las correderas no son tan rápidas como nos gustaría para entrar y salir con celeridad. En Peugeot no se han limitado a montar unas puertas eléctricas y ya. Al contrario: el proceso de desarrollo ha sido largo y lleno de problemas técnicos que, al final, se han resuelto con mucho éxito.
Uno de los principales problemas era abrir un hueco tan grande (98 cm de anchura) sin lesionar la rigidez del coche. Esto se ha solucionado gracias a los tres carriles a los que van sujetos las puertas. Su firmeza es tal que hacen del 1007 el más rígido de todos los Peugeot actuales.
Este reto tenía una segunda parte: las puertas, aun siendo muy sólidas, tendrían que facilitar la salida en caso de accidente. Para lograrlo, los ingenieros desarrollaron un sistema en virtud del cual, en caso de impacto lateral, el carril central de las portezuelas se desacopla y se puede mover la puerta con un movimiento pendular.
Otro problema era que, al ser puertas correderas automáticas, podrían atrapar a algún pasajero al cerrarse. Esto se ha solucionado con unos sensores de obstáculos que, en cuanto detectan algo o alguien en el camino, paralizan el mecanismo. Por si fuera poco, pueden abrirse y cerrarse en marcha, siempre que no vayamos a más de 5 km/h. Después de muchos años, Peugeot adopta una denominación sorprendente que lleva cuatro dígitos en lugar de tres. Además, añade un cero a los nombres, con lo que el 1007 es, ya desde el principio, una rareza en la gama.
Explican en Peugeot que lo han hecho para darle un punto de exclusividad al coche dentro de la familia, subrayando su originalidad. Además, quieren que se distinga claramente de los 107, 207 y 307. Dicen que pronto habrá más modelos con esta nomenclatura de cuatro números.